BLANCA CIA, – Barcelona -El País, 23/05/1992

La tutela de los 20 menores que convivían con un grupo de supuestos miembros de la secta Niños de Dios, desarticulada por los Mossos d’Esquadra (policía autonómica) en julio de 1990 en Barcelona, ha sido devuelta a sus padres por la Audiencia de Barcelona. La tutela había sido asignada judicialmente a la Generalitat de Cataluña por considerar que los niños se encontraban en una situación de desamparo. La Audiencia niega ahora que existiera tal desamparo, niega que el grupo forme parte de la secta Niños de Dios y compara sus principios con los de determinados centros religiosos.

El auto de la Audiencia, cuyo ponente ha sido el magistrado Adolfo Fernández Oubiña, se produce cuando 10 supuestos miembros de la secta se encuentran a la espera del juicio penal, acusados de los delitos de estafa, asociación ¡lícita, lesiones psíquicas a los menores y fundación de centro de enseñanza ¡legal. Los acusados se enfrentan a una petición de 200 años de cárcel. La desarticulación del grupo estuvo acompañada de la retirada de la custodia y tutela de los menores de sus padres. Los niños, de distintas nacionalidades y de edades comprendidas entre los 11 meses y los 14 años- vivieron durante un año en dos centros de la Generalitat, institución sobre la que recayó la tutela por orden judicial. La juez encargada del caso tomó esa decisión por considerar que los niños estaban en una situación de desamparo debido a la conducta de sus padres. Según la magistrada, los menores vivían en un «estricto aislamiento y bajo una doctrina totalitaria» que, en su opinión, provocó una «manipulación mental y anulación de la capacidad crítica».

El auto dictado ayer rechaza toda la argumentación defendida por la juez, Generalitat, policía autonómica y fiscalía y vierte una dura crítica hacia toda la operación contra la secta, acompañada de referencias a que el fiscal no tiene pruebas para mantener la acusación en el pleito penal.

Los magistrados califican la acción policial de «asalto», y definen al grupo como una «comunidad religiosa llamada familia del amor». El tribunal considera que el grupo sólo impone «unas convicciones, morales, filosóficas y religiosas conforme a su peculiar ideología (…) situación no distinta de la que se da en los colegios regidos por religiosos en nuestro país». En relación al fomento del incremento de la natalidad de la secta, que según el fiscal está motivado por el interés en la supervivencia de la secta, el tribunal precisa que es «una tendencia política hoy en boga en la Europa Occidental y objeto de premios a la natalidad en esta comunidad autónoma [Cataluña]».

La sentencia califica el alejamiento de los menores de sus padres y la imposibilidad de salir del país de «confinamiento en España de un grupo de niños extranjeros». Y remacha que ello se ha hecho «rompiendo la natural armonía paternofilial dando intervención preponderante en la misma al Estado, en trágico remedo del aerópago de Esparta o de los centros de concentración de esos imperios que dejaron de serlo cuando la dignidad humana derribó el muro de Berlín».

El tribunal reprocha que el aparato judicial y administrativo se haya centrado en Niños de Dios y no en «aquéllos que impiden la educación integral de los niños», como aquéllos que «despiertan vocaciones infantiles de santidad». Y añade que la juez cometió un «error» al confundir el grupo denominado en los últimos años en España Familia del Amor con la secta «prohibida en muchos países» por ser destructiva.