J. VALENZUELA – Washington – El País, 14/02/1997

«Tú serás llamado El Reparador de la Brecha». El pasado 4 de febrero, en su discurso ante el Congreso sobre el estado de la Unión, Bill Clinton reveló que dos semanas atrás había jurado su cargo como presidente de EE UU ante una biblia abierta en ese versículo del profeta Isaías. Y añadió que lo había hecho por consejo del reverendo Robert H. Schuller. Las cámaras enfocaron entonces al telepredicador, sentado en el palco de los invitados de honor junto a Hillary Clinton.

«El televangelista de la Casa Blanca ha encontrado su compañero del alma en el televangelista Schuller», ironizaba ayer en The New York Times la columnista Maureen Dowd. Y es que el día anterior, The Washington Post había revelado la estrecha relación espiritual que Clinton sostiene con Schuller, convertido en su nuevo guru personal, en el sustituto de aquel encuestador y analista llamado Dick Morris, que cayó en desgracia tras descubrirse que se acostaba regularmente con una prostituta en un hotel de Washington.

El ciudadano Clinton siempre ha sido un buen baptista sureño, que cada domingo participa en los servicios religiosos de su confesión, excepto una vez al mes, cuando asiste a los de la iglesia metodista de su esposa, Hillary. Pero el presidente Clinton II va mucho más lejos: se ha convertido en un predicador de la reconciliación. La pasada semana, dirigiendo un desayuno nacional de perdón en el hotel Hilton de Washington, dijo ante 4.000 personas: «Quiero que hoy se rían de mis palabras, pero que mañana se despierten pensando seriamente en ellas. Esta ciudad [Washington] está dominada por gente que es farisaica, santurrona e hipócrita. Vivimos en un mundo de dolor, necesitamos ayuda». Acto seguido exhortó a todo el mundo a colocar el perdón como la piedra angular de su vida pública y privada.

El ejemplo de Cristo

Hillary Clinton contó cómo, enseñando en las escuelas dominicales de Little Rock, comprendió que «el perdón y la humildad son cosas en las que. tienes que pensar cada día». «Sí», añadió la primera dama, «la fe y el ejemplo de Cristo pueden llevar a la transformación».Autor de cinco best sellers y pastor de la Catedral de Cristal, un edificio alucinante en California, el reverendo Schuller es el artífice de ese «renacimiento espiritual» de los Clinton. Desde hace 27 años, sus sermones dominicales desde la Catedral de Cristal son televisados en directo con el nombre de La hora del poder. Unos 20 millones de norteamericanos los siguen con la boca abierta.

Schuller, prominente figura de la Iglesia Reformada de América, predica la denominada teología positiva». «Convierte tu dolor en tu halo» y «Dios, más yo, igual a una mayoría» son dos de sus citas favoritas. Clinton le conoció en febrero de 1995, cuando le invitó a pasar un fin de semana en el dormitorio Lincoln de la Casa Blanca. Los dos rezaron juntos en esa estancia de la mansión presidencial y, desde entonces, Clinton adoptó a Schuller como guía espiritual.