M. DÉLANO, – Santiago de Chile – El País, 08/08/1997

Un joven alemán fugado de la Colonia Dignidad, una secta de inmigrantes germanos a 400 kilómetros al sur de Santiago, Tobías Müller denunció que allí ocurren “cosas que uno no puede siquiera imaginarse” y afirmó en una entrevista concedida en Alemania a la cadena de televisión ARD, que el líder del grupo, Paul Schäfer, actualmente prófugo de la justicia chilena y acusado de sodomía y abuso de menores, se lleva a la cama a un niño diferente cada día. Müller, de 24 años, que huyó de la Colonia junto al chileno Gonzalo Luna, de 18, hace una semana, burlando la fuerte vigilancia que ejercen los residentes en esa estancia de 13.000 hectáreas, afirmó que los colonos siguen a Schäfer por motivos casi religiosos, como si fuera “un dios” y que es considerado un führer, un líder, al igual que Hitler”.

Después de los trabajos diarios sin remuneración, los niños y adolescentes varones se duchan en grupos, mientras Schäfer les observa y les toca, relató Müller, que llegó al recinto desde Alemania cuando tenía 10 años. Allí el líder de la secta elige a un “favorito”, que debe ir a la cama con él. El sistema es conocido en la Colonia como “el servicio”, que los menores le prestan por turnos a Schäfer. Pero después, cuando los niños crecen, dejan de ser del gusto de Schäfer.

Abundantes prohibiciones

Ambos jóvenes relataron en Chile, antes de ir a Alemania, cuyo Gobierno les ha dado protección, que las prohibiciones en la Colonia son abundantes y ayudan a Schäfer a mantener un férreo control sobre las casi 300 habitantes. Los jóvenes tienen prohibido tener novios, nadie salvo los líderes maneja dinero, no reciben diarios ni pueden ver televisión, ni escuchar radios. Las personas están diferenciadas por sexos y edades. Los rebeldes son castigados con la aplicación de fármacos. Müller contó que Schäfer tiraniza a los colonos mediante el terror psicológico, con tribunales públicos dentro del recinto, al margen de los órganos judiciales chilenos.Sus relatos coinciden con los de otros que han podido fugarse de la Colonia, creada en 1961, cuando un grupo de lectores de la Biblia alemanes, se mudó a Chile, seducidos por Schäfer que les invitaba a ayudar a huérfanos, donando sus bienes a la causa evangelizadora. En realidad, Schäfer, un predicador ambulante que estuvo en el Ejército nazi, huía de la justicia alemana acusado de abuso de menores.

Schäfer permanece desde hace ocho meses oculto de la policía chilena, que ha entrado a la Colonia siete veces para buscarle. El líder y sus seguidores enfrentan más de 20 procesos por fraude tributario y otros 15 por delitos sexuales y obstrucción a la justicia. El testimonio de ambos jóvenes podría contribuir a que termine la impunidad de que ha disfrutado Schäfer. La Cámara de Diputados chilena ha tratado el tema y la policía declaró estar confiada en detenerle.