El Mundo, Quico Alsedo, 15.03.2010

El Anticristo ya está en Carabanchel -concretamente, en el número 94 de la calle Recesvinto-. Y no sólo ha venido: ha anunciado que en junio de 2012 el Vaticano se hundirá y que él, el propio Anticristo, el telepredicador de Miami José Luis de Jesús Miranda, «gobernará el mundo».

El Anticristo ha venido a Carabanchel y, excepto unas 60 personas, nadie sabe cómo ha sido. Los iniciados se tatúan el número de la Bestia, el 666, en el antebrazo, y han puesto al Anticristo, un ex heroinómano telepredicador, en sus vidas para ser salvados. Los no iniciados, pasan por delante y apenas miran la puerta del garaje del número 94 de la calle Recesvinto, donde todo tiene lugar. No saben que en junio de 2012, cuando el Vaticano «se hunda», sólo los que hayan creído gobernarán la Tierra cuando ésta se haya «llenado de cadáveres».

El credo, que para algunos toma evidentes caracteres de secta, se denomina Creciendo en Gracia. Fue fundado en Miami en los años 70 por Jesús Miranda, ex heroinómano, pastor pentecostal y a la sazón telepredicador empeñado en retransmitir su «transformación en Jesucristo Hombre» a todo el mundo. Tiene, según sus propios datos, implantación en 26 países -eminentemente latinoamericanos- y unos 100.000 fieles en todo el mundo que menguan en España hasta los 400 y en Madrid hasta los 60.

Pocos pero orgullosos: «Claro, tú no lo puedes entender porque no estás bendecido, pero cada vez seremos más», le dicen con una sonrisa al redactor. Según los cálculos de Jesucristo Miranda, en cuanto lleguen a los 144.000 tomarán la Tierra, y entonces el 666 gobernará sobre todas las cosas. Pero entre que llega el día de la Bestia y no, los obispos de la cosa siguen recogiendo «la siembra»: el 10% del sueldo de cada fiel.

El hombre que dice que en dos años «los ángeles» provocarán «una explosión» fundó Creciendo en Gracia en 1973 después de «18 minutos de radio que hicieron historia», afirmaba ayer uno de sus seguidores en Carabanchel: «Jesucristo se le metió dentro. Fue él, pero pudo sucederle a cualquiera». La efigie de Miranda, vestido como una suerte de almirante del ejército de EEUU, llena el garaje de Carabanchel, junto con iconografía más propia del Departamento de Estado yanqui y leyendas como «el mundo será nuestro».

El credo, o la secta, como se prefiera, se reunió durante años en el Hotel Ópera, cerca del Teatro Real, «pero alguien publicó que sacrificábamos a mujeres en nuestros ritos, así que nos tuvimos que venir aquí», dice Antonio Franco, obispo de Creciendo en Gracia en España. Mientras habla, unos 15 fieles pasan obedientes por manos de un tatuador que les coloca un «666» azul en el brazo -también hay varios niños pequeños con camisetas del credo-.

Por supuesto, los últimos terremotos en Haití y Chile fueron «anunciados» por Jesucristo Miranda, que en realidad justifica el culto al Anticristo en que éste no existe, «era Jesús, sólo que Pablo le llamó así en una epístola». Malentendidos aparte, en Recesvinto 94 se tatúa el futuro en los brazos la primera familia española, de etnia gitana, fiel a Creciendo en Gracia: desde Moratalaz, los Mendoza, cuyo patriarca fue «durante 23 años» pastor evangélico. «Nuestra vida ha cambiado», dicen. Es de prever, pues, que la Bestia se asiente en breve en Moratalaz.

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APOYO

#«La gran ramera» del Vaticano, en la picota

>Iglesia. «La gran ramera caerá, será destrozada», reza la profecía de Creciendo en Gracia. La ‘meretriz’ es la Iglesia Católica, «porque se ha acostado con los reyes y gobernantes desde siempre», dice el ‘obispo’ Franco.

>Numerología. Las evidencias del fin del mundo son «claras», dice el credo: «La Tierra gira a 66,6 millas por hora, y José Luis de Jesús cumple 66 años en 2012». Por si fuera poco, el telepredicador nació en Puerto Rico, «en latitud 66º».