Época (España), Ana del Paso, 25.07.2003

¿Quién no conoce las tiendas de ropa y calzado de segunda mano? El objetivo de la mayoría de ellas es vender género de países desarrollados y destinar lo recaudado a naciones pobres. Por desgracia, no siempre funciona así.

El danés Amdi Petersen, de 64 años, se hizo de oro a costa del movimiento político Tvind y de la organización de ayuda humanitaria Humana -también considerada secta, que opera en 50 países-, que reciclaba el dinero obtenido en ropa usada donada para montar un entramado financiero con fines lucrativos y no caritativos.

Durante 30 años, Petersen amasó una gran fortuna convenciendo a grandes empresas y a millonarios para que realizasen grandes donaciones a Humana. Fue acusado por fraude y utilización indebida de ayuda humanitaria internacional por estafar unos 26 millones de euros. Durante años, cometió fraude fiscal, lavado de dinero y desvío de fondos donados a unas 12 asociaciones humanitarias que él mismo administraba bajo el paraguas de la fundación humanitaria.

Fue detenido el pasado mes de febrero en un lujoso apartamento de Miami, valorado en algo más de siete millones de euros, situado en el barrio de Fisher Island y cercano a una de las instalaciones marinas más caras de la zona, en la que atracaba su lujoso yate ‘Butterfly McQueen’ (valorado en unos siete millones de euros). Tiene casas en las Islas Caimán, Zimbabue y Dinamarca. Montaba granjas en países tercermundistas con precarias condiciones laborales y vendía la producción a países desarrollados.

Tvind dirige varios colegios, granjas y negocios diversos en donde se practicaba la explotación laboral antes de que Amdi Petersen fuese detenido.