La Vanguardia, Xavi Ayén,  14.10.1991

Humana International, una red de asociaciones dedicadas a la recogida y venta de ropa usada, ha sido acusada por medios de comunicación belgas y holandeses de tener como único objetivo el lucro empresarial.

Humana, que el próximo día 20 cumple su cuarto aniversario en España, siempre ha asegurado que sus beneficios económicos sirven para financiar proyectos de ayuda al desarrollo del Tercer Mundo. Estas intenciones declaradas y una extensa red de recogida, que se extiende por 150 localidades de Cataluña, le hacen recoger una media de 15 toneladas de ropa mensuales, una cantidad sólo equiparable a la obtenida por Caritas, ya que entidades como Engrunes o Trastams, recogen una tercera parte.

La asociación Humana de Cataluña abrió su primera tienda de ropa usada el 20 de octubre de 1987, en Santa Coloma de Gramenet. Pero el origen remoto de Humana conduce a finales de los años 60, cuando Amdi Petersen, el actual jefe de la organización, funda una escuela en el pueblo danés de Tvind, base de un imperio escolar que, hoy en día, ya supera la treintena de cen- tros. Según una investigación con- junta del semanario holandés “Vrij Nederland” y del diario belga “Le Soir”, los 600 profesores de estas escuelas “son una verdadera secta: llevan una vida comunitaria, no tienen derecho a disponer de una vida privada, ni a tener agendas, ni a leer la prensa, ya que se considera que es una pérdida de tiempo que repercute en detrimento del bien común de la organización”.

En 1977, las escuelas Tvind fundaron Development Aid from People to People (DAPP o UFF, siglas inglesas y danesas, respectivamente), organización que realizó diversos proyectos de escuelas, clínicas y planes agrícolas en países como Zimbabue y Mozambique. Según explica la presidenta de Humana en Cataluña, la danesa Elisabeth Molnar, “Humana y UFF están federadas, lo cual va muy bien porque así nosotros podemos financiar sus proyectos de desarrollo”.

A pesar de que en la tienda Humana de la calle Viladomat de Barcelona se encuentran folletos explicativos de la labor de las escuelas Tvind, Molnar asegura que “esta escuela no tiene nada que ver con Humana, es otra cosa”. Algunos de los proyectos de DAP- P/UFF fueron subvencionados por la Europa comunitaria.

Sin embargo, la última ayuda de la CE a esta organización no gubernamental data de 1986, año en que recibió más de un medio millón de ecus, según se puede comprobar en el presu- puesto de 1986 de la Comisión de las Comunidades Europeas.

“El hombre nuevo”

Las razones por las que la CE dejó de subvencionar a DAPP/UFF son, entre otras, que no se cedían los proyectos a los nativos una vez iniciados, como sí hacen otras organizaciones de ayuda al desarrollo. Es precisamente en 1986 cuando se funda Humana en Inglaterra, Alemania, Austria, Bélgica, Francia y Cataluña, coincidiendo con las in- formaciones de prensa que critican las actuaciones de DAPP/UFF, uno de cuyos eslóganes era “nosotros construimos al hombre nuevo”.

Todas las asociaciones Humana, remarca Elisabeth Molnar, son “independientes, aunque tenemos algunas reuniones de vez en cuando”. La independencia de cada organización no impide que su forma de actuar sea idéntica: instalan contenedores en diversas localidades para que los vecinos depositen en ellos la ropa usada.

Molnar asegura que casi toda la ropa se vende en Cataluña, aunque, en ocasiones excepcionales, se regala un pequeño porcentaje a países subdesarrollados. “Le Soir” y “Vrij Nederland” sostienen, en cambio, que “una firma misteriosa, Distributors International (dirigida por los profesores de Tvind), con sede en las islas Caimán, recompra parte de la ropa (…) y la vende a países como Togo, Chad, Mali, Benin y, probablemente, Siria”.

En Cataluña, Humana tiene contenedores, de madera de pino lijada, en 150 localidades, siempre con el preceptivo permiso municipal, según su presidenta. Algunos de los municipios donde operan son Granollers, Tortosa, Molins de Rei, Sant Joan Despí, Caldes de Montbui, Palamós o Premia de Dalt.

En otras ciudades, como Manresa y Vic, también existen contenedores a la puerta de hipermercados (Supeco y Esclats, respectivamente), para lo que sólo se requiere la autorización de la empresa propietaria. El almacén central de Humana en Cataluña, donde se clasifica la ropa recibida, se encuentra en un polígono industrial de Parets del Valles, muy cerca del circuito de Fórmula 1 de Montmeló.

La “tele” de los gobiernos pobres

Humana también entra en algunos hogares españoles vía satélite, ya que financia One World Channel, una programación de televisión que se recibe a través de la TV5 francesa (Eutelsat). Se trata de programas producidos por los gobiernos de “países del Tercer Mundo”, según Elisabeth Molnar, que cita a Egipto, Sri Lanka, Colombia, Mala- sia, Mozambique, China y Cuba.

En la programación del día 29 de julio, por ejemplo, se emitió un reportaje sobre un fotógrafo de la revolución cubana que mostraba sus fotos y explicaba su significación. Esta estación de televisión comercial depende de la londinense All European Satellite TV.

En lo que respecta a las actuaciones de Humana al otro lado de la pantalla, en estos momentos espera un permiso del Ayuntamiento de Barcelona para poder operar en los distritos de Les Corts, Sarria y Gracia, donde planea instalar varios contenedores. En Les Corts “hace un año ya habíamos tenido veinte contenedores durante seis meses, con un permiso del distrito, pero caducó”.

Molnar, que antes de recibir el encargo de fundar Humana en España era miembro de UFF/DAPP, está satisfecha de los resultados: “Aquí se entiende muy bien todo esto de ayudar dando ropa, estamos teniendo una respuesta muy positiva”. Mientras habla, muestra con orgullo los 180 metros cuadrados de la tienda de la calle de Viladomat en Barcelona, donde se mezcla la ropa con apariencia de nueva con, por ejemplo, una blusa de polyester a 695 pesetas que luce una pequeña quemadura en la manga. Molnar sonríe al recordar que “la semana pasada vendimos un abrigo de piel por 20.000 pesetas”.