El Mundo (España), 3.09.2004

Una de las principales objeciones que se realiza a la exportación de ropa de segunda mano a países en vías de desarrollo consiste en que se producen fuertes daños a las industriales textiles autóctonas.

La Federación Internacional de Trabajadores del Textil (FITTVC) cifra en varios miles los empleos que se han perdido a causa de esta práctica en estos lugares y defiende que la ropa se distribuya de manera gratuita.

FITTVC denuncia que la gran mayoría de estas exportaciones tiene un fin exclusivamente comercial y no brinda ningún tipo de beneficio, sino todo lo contrario, y acusa a estos comerciantes de transformar un acto caritativo y generoso en un negocio multimillonario.

Cáritas critica esta “solidaridad”

La organización solidaria Cáritas también apoya esta tesis. Ángel Arrivi, miembro del equipo de comunicación de esta ONG, explica que tras haber estudiado la realidad de estas actividades la organización se muestra muy crítica con la donación de la ropa de segunda mano.

Aunque Cáritas aún mantiene en algunas de sus delegaciones territoriales la recogida de ropa usada, Arrivi explica que no se hace para la exportación, sino para actuar en un ámbito doméstico y a pequeña escala.

Por su parte, en Humana España reconocen que existen informes contradictorios acerca del daño provocado en estos países y argumentan que nunca han trabajado en lugares donde existe una industrial textil importante.

Arrivi, sin embargo, sostiene que el criterio actual de Cáritas es de no compartir lo usado y de no fomentar la invasión cultural e industrial mediante estas exportaciones.

Asimismo, afirma que su organización comprobó de primera mano cómo diversas ONG, “algunas muy respetadas”, trabajaban con esta ropa usada y cómo existían numerosas irregularidades y ‘puntos negros’ en este supuesto acto caritativo.