Paulolopes (Brasil), 2.02.2010 [Traducción Miguel Perlado]

Un testigo que pidió no ser identificado dijo que allí se reúnen los fines de semana la gente para recitar “algunas oraciones” y tomar “un té maldito”.

El sábado (30 de enero), Alexandre Viana da Silva de 18 años, fue una de las personas que se encontraban en esa casa en la región metropolitana de Belém (Pará) para un ritual religioso. Él había tomado el Santo Daime, el “té maldito” hasta el domingo por la mañana, cuando iba con sus amigos por un lago. Y se ahogó. Alexandre no sabía nadar.

El Santo Daime es un té lisérgico que se basa en la liana de la ayahuasca. La dimetiltriptamina, es la sustancia que causa las alucinaciones. El Gobierno acaba de regular el uso del té en las ceremonias religiosas. Nadie sabe en qué estado estaba Alexandre exactamente cuando entró en el lago, si estaba o no bajo el intenso efecto del Santo Daime, con alucinaciones, ni tan siquiera cómo es que sus amigos no pudieron salvarlo.

Aldo Vicente da Silva, el padre del muchacho, dijo que le pidió a su hijo que no fuera a ese ritual. “Pero él insistió en ir.” El cuerpo de Alexander fue encontrado por el Departamento de Bomberos cerca de las orillas del lago seis horas después de la muerte. La valoración del IML (Instituto de Medicina Legal) será ofrecida en 15 días. Se trata de la segunda persona joven que murió en los últimos meses después de tomar la ayahuasca. En noviembre del año pasado, Fernando Henrique Queiroz, de 18 años, murió de un paro cardíaco en la granja Sky Krishna en Senador Canedo, Goiás. Tenía problemas de salud y debía mantenerse alejado de la bebida. Hasta el momento nadie ha sido responsabilizado por su muerte.