Clarín (Argentina), 1.06.2012

Giró a la Procuración el pedido del padre del joven para que autoricen una transfusión de sangre, y ordenó al Cuerpo Médico Forense que evalúe la situación del joven, que está en coma.

El caso de Pablo Albarracini, el joven testigo de Jehová que está en coma tras ser baleado durante un asalto, deberá sortear un paso judicial más. Es que la Corte Suprema dispuso que la Procuración General de la Nación analice la situación del joven testigo de Jehová que se encuentra en coma tras ser baleado durante un asalto y que por motivos religiosos no puede recibir transfusiones de sangre. Su padre recurrió a la Justicia para que autorice la práctica.

El máximo tribunal giró hoy a la Procuración la presentación realizada por Jorge Albarracini, el padre de Pablo, según informó el Centro de Información Judicial. Además, dispuso que el Cuerpo Médico Forenese evalúe e informe el estado actual del paciente y si se le está practicando un tratamiento alternativo a la transfusión. En ese caso, solicitó que se informe cuál es el riesgo para la vida o la salud del joven.

El pedido llegó a la Corte luego de que la Cámara Civil declarara “admisible el recurso extraordinario” presentado por Jorge Albarracini. Según explicó su abogada, Mariana Gallego, tanto él (que pide que se autorice la transfusión) como la mujer de Pablo (quien también es Testigo de Jehová y por su creencia religiosa se opone a que le realicen esa práctica médica) mantuvieron sus posturas.

“El papá de Pablo basó su pedido amparándose en el derecho a la vida y el derecho a la salud” de su hijo, señaló. En tanto que la mujer de Pablo argumentó su decisión citando el “derecho a la libertad religiosa y de conciencia”.

Gallego consideró que “la Justicia se ha comportado con una celeridad extraordinaria” para tratar el caso. Y pidió que en la Corte también se trate lo antes posible: “Esperamos (que se resuelva) en el día. El tiempo de Pablo es urgente”.

Es que el estado de Pablo es muy grave. “Tiene una anemia severa, su estado es crítico y sigue recibiendo inyecciones para recibir glóbulos rojos”, dijo la abogada.

Pablo Albarracini, de 38 años, fue baleado en un robo el 4 de mayo. Tuvo que ser intervenido el viernes pasado ya que presentaba seis hemorragias internas que pudieron ser controladas por los médicos de la Clínica Bazterrica, donde permanece internado desde el ataque.