InfoBae (Argentina), Joaquín Sánchez Mariño, 14.12.2019

Hay cientos de micros de larga distancia estacionados junto al Estadio Único de La Plata, 135 para ser exactos. Decenas de autos se ubican prolijamente cerca de ahí. Más allá, también en el predio, unos 30 micros escolares. El sol hace resplandecer el blanco de las velas que recubren el Estadio. Dentro, más de 30 mil personas. Dentro, cerca de 6.500 extranjeros. Dentro, ahora, un hombre dicta la palabra de Dios.

Estamos en la Asamblea Internacional de Testigos de Jehová y la cantidad de gente es impresionante. Todos sentados en las butacas mirando en las pantallas los discursos de los diferentes Ancianos que hablan. Ancianos, vale aclarar, no son personas mayores sino aquellos con mayor capacidad de prédica. Lo que en otra religión podría ser un pastor, para ellos es un Anciano, con la diferencia de que eso no reviste ninguna jerarquía. “Para nosotros no hay nadie que sea más que otro”, explica Gabriel Grosso, portavoz de los Testigos en la Argentina.

Las Asambleas Internacionales se realizan cada cuatro años. Cuando toca, se eligen varias sedes y a lo largo de los meses van haciendo diferentes encuentros. En el 2019 se realizaron en España, Filipinas, Alemania. Australia, Corea del Sur y Sudáfrica, entre otros. Pero la más importante de este año, por ser la de cierre, toca en nuestro país. Para ella trabajaron cerca de 20 mil voluntarios y fue organizada íntegramente por las congregaciones nacionales. Los fondos provienen de donaciones voluntarias de sus miembros, y distribuidas en el evento se pueden ver distintas urnas donde dejar dinero.

No es lo más llamativo de la Asamblea, para nada. Las vestimentas lo son. Como el objetivo es confraternizar con otros Testigos del resto del mundo, muchos asisten con trajes típicos de sus culturas y entablan diálogos con los extranjeros. Así, no es extraño encontrar a alguien vestido de gaucho charlando con alguien con suecos, con vestidos árabes o atuendos típicos de República Checa.

“¿Qué es ser Testigo de Jehová? Es amor. Amor por los otros. Amor por Dios, amor por la gente, amor por los hermanos y las hermanas”, dice Kunikazu Sakurai, japonés que vino a la Argentina con su esposa, y está vestido con un traje propio de Madagascar, donde viven. Jorgelina Saud Esper es argentina pero hija de sirios, por eso llegó hasta La Plata con ropa y halajas típicas de Siria. “Me hace feliz ser Testigo porque es tener un propósito en la vida y se ven los resultados de obedecer”, explica.

-¿Se sienten más las rígidas reglas o más la libertad siendo Testigo de Jehová?

-A veces puede parecer que estás con un chaleco de fuerza, pero en realidad estás con un cinturón de seguridad. Todo lo que Dios nos enseña es para nuestro bien, pero como toda corrección, cuesta. Pero después te sentís alegre de haber seguido esa enseñanza.

Jorgelina habla sonriendo. La gente cerca de ella, que ve extrañada la presencia de periodistas, también sonríe. Gabriel Grosso nos acompaña toda la jornada, y sonríe. Todos en el estadio sonríen. Están entrenados en la amabilidad: una de sus prácticas más habituales -exigidas para ellos por la Biblia- es la de visitar casas y predicar la palabra. “Somos los que tocamos puertas de los vecinos, sí”, acepta Gabriel Grosso. Como muchas veces se encuentran con negativas, saben mucho de sonreír igual y mantener el buen humor.

La comunidad de nuestro país no es pequeña: 156.000 fieles distribuidos en 200 congregaciones. En el mundo, 8.683.117 de fieles. Del total, la comunidad más grande es la hispanohablante, liderados por México.

Pero más allá de los números, entre quienes desconocen su credo lo que más despierta interés son algunas de sus reglas. ¿Realmente no se realizan transfusiones de sangre? ¿Por qué no festejan cumpleaños? ¿Creen en la Navidad? Tanta intriga genera preguntas que incluso están respondidas en su página web.

La imposibilidad de hacerse transfusiones de sangre es verdadera y se debe, según explican, a razones religiosas. “Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento nos mandan abstenernos de la sangre (Génesis 9:4; Levítico 17:10; Deuteronomio 12:23; Hechos 15:28, 29). Además, para Dios, la sangre representa la vida (Levítico 17:14). Así que los Testigos obedecemos el mandato bíblico de abstenernos de la sangre por respeto a Dios, quien nos dio la vida”, explican en su web.

Durante los tres días de la Asamblea, que fue definida por el lema “El amor nunca falla”, los Testigos escucharon distintos discursos con interpretaciones y mensajes de la Biblia, y vieron videos con casos testigo en los que se busca reafirmar la fe. Así, como si fuera una suerte de programa de televisión de trasnoche, se pudieron ver testimonios de gente que cambió su vida a partir de su fe.

A partir del bautismo los Testigos ya no podrán fumar, no podrán emborracharse, tendrán que vestirse de manera que no provoque (de allí, su formalidad), y dejarán de lado la celebración de cumpleaños, las transfusiones de sangre, la conmemoración de la Navidad

Lucia tiene 17 años y todavía no se siente preparada para bautizarse. A diferencia de otras religiones, en el caso de los Testigos no hay bautismo de bebés, se hace cuando cada uno se siente preparado y es por medio de la inmersión. Por eso se pueden ver, junto a cada lado del campo de juego, varias piletas pelopincho preparadas. En ellas se bautizará hoy -siempre los sábados- a todos aquellos que estén formados y listos para convertirse en Testigos de Jehová. A partir de entonces -aunque probablemente sea una continuación de un proceso- ya no podrá fumar, no podrá emborracharse, tendrá que vestirse de manera que no provoque (de allí, su formalidad), y dejará de lado la celebración de cumpleaños, las transfusiones de sangre, la conmemoración de la Navidad.

¿Por qué? Las respuestas, explican una y otra vez, están todas en la Biblia. No celebran sus cumpleaños porque según ellos, si bien la Biblia no lo prohíbe, tampoco lo alienta, y en las ocasiones que habla al respecto, lo hace de modo desfavorable. Además, igual que en muchas otras fiestas, consideran que tienen un origen pagano que no quieren celebrar.

En relación a la Navidad, no la celebran porque entienden que Jesús mandó a conmemorar su muerte, no su nacimiento, sobre el que además no tienen la fecha exacta. Algo parecido sucede en relación a la Semana Santa: Jesús mandó a celebrar su muerte, no su resurrección, explican.

Por último y acaso más importante: ¿cuándo será el fin del mundo? Según un profeta que resultó equivocado, los Testigos esperaban el Fin del Mundo en el 1914, fecha a partir de la cual reinarían solo 144.000 testigos elegidos. Sin embargo, actualmente no profesan esas ideas y aunque no saben cuándo será, sí creen que el día del juicio está por llegar: “Nos estamos aproximando al predicho fin del sistema de cosas actual, cuando Dios acabará con todos los elementos que componen la sociedad humana corrupta y eliminará a los malvados”.

La explicación oficial sobre por qué cambió el destino de los hombre dice: “Cuando Dios puso a los seres humanos en la Tierra, no se proponía que esta fuera un terreno de pruebas donde se prepararan para entrar después en otro lugar; su intención era que la habitaran para siempre. Por desgracia, a pesar de que nuestros primeros padres eran física y mentalmente perfectos, se rebelaron contra Dios, de modo que perdieron la esperanza de la vida eterna y transmitieron a todos sus hijos el pecado y la muerte (Génesis 2:15-17; Romanos 5:12)”. Dicho de otro modo, estábamos destinados a la inmortalidad pero el pecado original nos la quitó. Sin embargo, todavía habría esperanzas de recuperarla: “El Día del Juicio es un período de mil años durante el cual los seres humanos tendrán la oportunidad de recobrar lo que Adán y Eva perdieron”.

Las cerca de 50 mil personas que pasaran entre ayer, hoy y mañana por la Asamblea Internacional de Testigos de Jehová lo harán con alegría. Sea que esperan recuperar aquella oportunidad o que les alcanza con lo que hay, todos sonríen como si el Paraíso efectivamente fuera ese pedazo de tierra que ocupa el Estadio Único de La Plata.