Mi religión, tu secta

By |2018-07-23T07:56:28+00:0023 julio, 2018|Testigos de Jehová|

El Mundo (España), Xavier Colás, 23.07.2018

Dicen que la diferencia entre una religión y una secta es que en la primera el profeta está muerto y en la segunda, vivo y al frente de la cosa. En Rusia las guerras de religión están poniendo en entredicho esta profiláctica división: los Testigos de Jehová han sido catalogados por el Tribunal Supremo como organización “extremista”. Ya van dos decenas de detenidos por leer la Biblia en grupo y otras actividades peligrosas. En Rusia hay unos 170.000 seguidores de esta legión, enemigos del servicio militar y de las transfusiones de sangre.

El accionista mayoritario del Más Allá, que en Rusia es la Iglesia ortodoxa, ha recibido con regocijo esta zancadilla a su competidor en la pesca de almas. Los ortodoxos fueron perseguidos durante los tiempos soviéticos, cuando incluso las artes marciales eran sospechosas porque desprendían espiritualidad.

Las reencarnaciones de los demás han sido siempre un cuento y las propias una verdad incontrovertible. Pero ahora la libertad de culto ya no es un valor, sino un salvoconducto que pueden retirarte.

Durante estas vacaciones mi hermana encontró una Biblia en la habitación de hotel en la que se alojaba. En la primera página alguien había escrito: “Los hombres que escribieron este libro no sabían dónde iba el sol por la noche”. El troleo moderno contiene una elipsis entre el momento solemne en el que alguien escribe algo y el choteo posterior con el que el brillo de esas palabras queda empañado anónimamente desde abajo: en este caso han pasado miles de años entre lo uno y lo otro.

En Rusia sólo han transcurrido unas décadas, pero las orantes víctimas de aquel ateísmo rojo han descubierto que hoy es mejor trolear al devoto de lo ajeno que al descreído de lo propio. El término religión, es para la primera persona del singular o del plural. ‘Secta’, para todo lo demás.