OCTAVI MARTÍ – París – El País, 27/12/1995

De la autopsia de los cuerpos de las 16 víctimas del ritual criminal de la Orden del Templo Solar se espera poder deducir lo sucedido, es decir, establecer en qué medida se trata de asesinatos o suicidios y si no intervinieron en la ceremonia personas que siguen con vida. Se abre paso, entre tanto, la hipótesis de que las muertes seguirán, al menos hasta alcanzar la cifra ritual de 138.Los especialistas del Instituto de Investigación Criminológica, desplazados a Grenoble, ya saben que todos los cadáveres calcinados recibieron un balazo en la cabeza cubierta por una bolsa de plástico, que los proyectiles corresponden a, como mínimo, cuatro armas distintas, y que dos de ellas eran las reglamentarias de dos agentes de la policía francesa que figuran entre las víctimas. Los documentos abandonados por éstas en los coches dan pie a dar por resuelta la identidad de las personas muertas, todas adultas de entre 52 y 26 años, con excepción de tres niños, de dos, cuatro y seis años.

El juez instructor de Grenoble ha abierto una información judicial por “asesinato y asociación de malhechores”. La fórmula es distinta a la hasta ahora empleada por la justicia suiza -los 53 miembros de la secta muertos en octubre de 1994 perecieron en tierra helvética- y abre la puerta a una suspensión cautelar de la organización. Investigadores y jueces franceses y suizos tienen previsto reunirse en París a principios de 1996 para coordinar criterios y esfuerzos.

Tres Mercedes en la noche

Mientras la autopsia lucha por fijar la fecha exacta de la muerte y el comportamiento de las víctimas, los gendarmes siguen la pista aportada por un jubilado de Saint-Pierre-de-Chérennes que dice haber visto la noche del 14 al 15 de diciembre a tres Mercedes, matriculados en Suiza, perderse hacia el bosque donde, una semana después, se localizó a los ocho franceses y ocho suizos muertos, carbonizados, sus cuerpos tendidos en círculo, creando un sol o estrella de la muerte.Una inesperada bonanza ayudó a la policía, ya que en esta época del año el lugar suele estar cubierto de nieve y acoge en vacaciones a miles de esquiadores. Los cadáveres y los cuatro coches en los que, parece, viajaron los miembros del círculo dorado de la secta habrían quedado sepultados durante meses bajo más de un metro de nieve.

Para especialistas en sectas, las 69 víctimas causadas por ésta en un año forman parte de un proyecto criminal que no se detendrá hasta el muerto número 138, ya que se trata de reproducir la desaparición de la Orden de los Templarios en 1314, cuando se asesinó, precisamente, a 38 de ellos. Que el crimen se produjera entre el llamado pozo del diablo y el agujero del infierno, en la región del Vercors, zona de paso de los antiguos templarios, y el hecho de que Chérenne, en francés antiguo, signifique pira u hoguera, hace que la policía esté tomando en consideración todos esos indicios