Loving Hut, la cadena de restaurantes veganos tras la que se esconde una secta

VICE (España), Alexandra Lores, 21.03.2017

La mayoría de los que se acercan a uno de los más de 200 restaurantes Loving Hut en todo el mundo no tienen ni idea de lo que se van a encontrar; solo esperan disfrutar de una comida vegana sin sobresaltos. Sin embargo, no hace falta ser muy avispado para darse cuenta de que allí se está cocinando algo más que seitán al curry y croquetas de tofu. Todos los trabajadores que cocinan y te sirven sus platos pertenecen a la Asociación Internacional Suprema Maestra Ching Hai, una organización de carácter sectario que surge en la década de los 80 en Taiwan. Sin embargo, la apertura de estos locales en el año 2008 marca un antes y un después en su historia: hasta entonces habían pasado totalmente inadvertidos, al menos en España. El psicólogo y experto en sectas Miguel Perlado lleva años siguiéndoles la pista. “En otros países tienen más presencia, sobre todo en Estados Unidos, pero aquí en España han tenido un crecimiento muy paulatino y progresivo, por eso no han generado grandes controversias ni han salido en los medios”.

Cuando inicié mi investigación sobre este grupo me di cuenta de que todas las páginas web que visitaba (al menos diez) conducían en la misma dirección. Todas las demás eran hilos en foros veganos y blogs de amantes de las conspiraciones y las sectas. En uno de ellos me encontré con un artículo que difamaba a la Asociación, y en el que un usuario descargaba su ira hacia la persona que lo había publicado. Busqué su perfil en Facebook y me encontré con algo aun más extraño: tanto él como sus cerca de 1000 amigos tenían una foto de perfil de la misma mujer, una gurú a la que los miembros de esta organización se reeferían como Maestra. Pero, ¿quién es realmente esta persona y por qué genera este fanatismo en los demás?

Según sus medios digitales, Ching Hai nació en 1950 en Vietnam y a los 18 años viajó a Inglaterra para continuar con sus estudios. Después pasó un tiempo en Francia y en Alemania, y allí trabajó en la Cruz Roja y se casó con un médico alemán. Pero aunque el amor era profundo, la gurú necesitaba atender la llamada espiritual que había sentido desde que era una niña, así que dos años más tarde se marchó de su lado -eso sí, con su consentimiento- para “buscar la iluminación”.

A pesar de que en algunas de sus biografías oficiales no se alude a ello, antes de fundar su propio movimiento, Ching Hai pertenecía a la secta Thakar Singh, un grupo que trabajó con la meditación, la luz y el sonido. Y que Perlado relaciona con el método Quan Yin, que acabaría siendo una pieza fundamental en esta nueva organización. “Su discurso es una mezcla sincrética de distintos elementos orientalistas. Mezcla opciones orientales como la meditación, la naturopatía y el vegetarianismo con el budismo”. Y aunque muchos lo harían, la gurú no se molesta en refutarlo sino que hace de este pastiche su mayor virtud. “No creo en el Budismo o en el Catolicismo. Creo en la Verdad y predico la Verdad. Puedes llamarlo Budismo, Catolicismo, Taoísmo, o como quieras. Yo doy la bienvenida a todos ellos”.

La principal diferencia entre su método y todos los demás es que el que ella enseña es más rápido y efectivo a la hora de alcanzar la iluminación. El experto está convencido de que ahí radica su atractivo: en su rapidez. “Pensamos que es mejor sanarnos en dos fines de semana que hacerlo después dos años de terapia. Porque para muchas personas supone un gasto emocional, de energía y de dinero que no están dispuestas a asumir”.

El veganismo como estrategia de captación

El 28 de mayo del año 2010 abrió sus puertas el restaurante Loving Hut ubicado en Madrid, al que se unieron otros locales en Valencia, Marbella y Málaga, aunque los dos últimos acabaron cerrando. No consigo saber si existía algún interés concreto por parte de la organización en camelar a los ciudadanos marbellíes, si buscaban acercarse a las familias adineradas que frecuentan la zona. En cualquier caso, quizás porque la cuidad ya no es lo que era —en 10 años la tasa de paro se ha duplicado-, su cometido, sea cual fuere, no ha llegado a buen puerto.

Me pongo en contacto con varias personas que han visitado el establecimiento. La primera de las comensales me cuenta que pidió tortilla y que además de ser un plato caro, la patata estaba a medio hacer. Sin embargo, el estado de la comida no fue lo que más le impactó. “Me fijé en que había una pared con cuadros de una élite vegetariana y vegana, con actores famosos e imágenes que iban pasando en diapositivas de flores, cascadas y animales, con música de ascensor; un poco de compañía de vuelo barata. Lo que hizo saltar mis sospechas fue el hecho de que la gente llegaba allí y se saludaban los unos a los otros, como si ya se conociesen, yendo de mesa en mesa y hablando entre ellos”. Los vídeos a los que esta joven se refiere se retransmiten sin descanso desde la televisión oficial del movimiento, la Supreme Master Television, que se lanzó en el año 2006. Unos extractos que, según Perlado, propagan una “versión blanda” de sus enseñanzas.

La segunda chica con la que hablo, Diana, acudió en varias ocasiones a su local de Valencia. “Yo iba con un exnovio que era vegetariano y había fotos de esa señora a la que le rinden culto por todas las paredes. Había panfletos en el mostrador con imágenes suyas. Era obvio que allí estaba pasando algo”. ¿Pero, qué exactamente? ¿Por qué sus responsables recurren a la filosofía animalista para captar fieles? Perlado no duda de que la organización funciona acoplándose al momento que estamos viviendo. “Se aprovechan de que el veganismo y toda la ideología que hay detrás tiene cada vez más penetración social para conseguir seguidores”. Tiene sentido: el reciente estudio ‘The Green Revolution’, que llevó a cabo la consultora Lantern, confirma que en nuestro país el estilo de vida basado en el respeto a los animales goza de mejor salud que nunca. El 7,8% de la población mayor de 18 años que reside en España es veggie, y el número de restaurantes veganos se ha duplicado desde 2011.

Cuando me pongo en contacto con un cliente habitual de Loving Hut desde sus inicios me doy cuenta del poder que supone enarbolar la bandera de la liberación animal. Esta persona me explica que ni a él ni a sus amigos les han puesto nunca un folleto delante para que se afilien a este grupo, ni para convencerlos de que son “la luz y la verdad “, e insiste en que a él lo único que le importa es promover la no explotación de animales y el veganismo. Y aunque este es un propósito lícito, beneficioso y necesario para la supervivencia de nuestro planeta, no lo es tanto si solo se usa como una estrategia para ir extendiendo los nichos de negocio y atracción con fines poco éticos. “Cuando vas al restaurante, tienes una disposición, una publicidad y unos estímulos. De veinte personas que entran quizás dos cogen el folleto y van a una charla que hay al día siguiente, o alguien se les acerca y les proponen que vayan a una reunión. De esta forma ya han atraído a dos personas”, desarrolla el experto.

A pesar de las buenas críticas en páginas como El Tenedor, en la que las matrículas nos resultan sospechosas (los usuarios no suelen ser tan benevolentes), o TripAdvisor, muchos usuarios se quejan de un servicio deficiente. Comidas o cenas por las que hay que esperar durante más de una hora, cambios en el menú en el último momento y mala organización. Hablo con otra clienta sobre su experiencia en este restaurante. “La situación les quedaba un poco grande. Si has sentado a unos clientes a comer hace más de media hora, tendrás que sacar algo de picar para que la espera se haga más llevadera. Después de todo ese tiempo, nos dijeron que no tenían lo que les habíamos pedido y que era mejor que eligiésemos otros platos de la carta; veinte minutos más tarde otra camarera nos dijo que teníamos que decantarnos por otra cosa. Total, que estuvimos casi una hora esperando a que nos sirviesen”. A este respecto la socióloga de la Universidad de Oregon, Marion S. Goldman, asegura en una investigación que los trabajadores de Loving Hut “parecen felices de trabajar largas horas por el amor de su líder, de sus amigos y de todo el planeta, por eso a menudo su trabajo se convierte en una especie de culto, pidiendo muy poco en términos de ingresos y beneficios“.

Después de charlar con todos ellos, decidí pasarme por el restaurante de Madrid para comprobar cuánto de todo aquello era verdad. Al llegar allí dos mujeres me saludaron y me comentaron de manera muy amable que podía sentarme donde quisiese. Solo había tres o cuatro mesas ocupadas: una pareja hippie, otra de hipsters extranjeros, una señora comiendo sola y un hombre impaciente que esperaba a sus amigos. Decidí situarme enfrente de la gran impresión de la ‘Élite Vegetariana y Vegana del Mundo’, con fotos de gente “inteligente, bella y talentosa”, entre los que se encontraban, por ejemplo, Natalie Portman, Mahatma Gandhi, Pierce Brosnan, Alicia Silverston o Albert Einstein. Me sacó de mi ensimismamiento la camarera más joven de las dos: enseguida me fijé en que llevaba un mandil con el nombre del local y la dirección web de la Supreme Master Television. Le pedí una sopa miso y un guiso de calabaza con nuggets, champiñones y alubias rojas que disfruté de lo lindo. Cuando me lo trajo sus pulseritas tibetanas titilaban al son de la música que surgía desde el televisor y nos dejaba a todos medio ensimismados.

Al poco rato vi cómo al chico que estaba detrás de mí se le unían tres personas más. Era la primera vez que visitaban el local, de eso no había duda. Tanto ellos como otro grupo que llegó más tarde pidieron cerveza pero la otra camarera les informó de que solo tenían cerveza sin alcohol (está prohibido por sus enseñanzas). El chico de mi lado no dejaba de hablar de las virtudes de la comida vegana y trataba de convencer a sus amigos de que ese era el camino a seguir. Parecía muy cuerdo pero tampoco me extrañaría que en un determinado momento se exaltase y se volviese loco. Le pedí la cuenta a la camarera y me dispuse a pagar. Ya en la salida me encontré con una serie de folletos en los que, de nuevo, se hacía hincapié en quiénes eran las celebrities veganas, y en otro de ellos se hablaba del vegetarianismo en todas las religiones. En letra más imperceptible, los del departamento de marketing te aseguraban que si querías informarte mejor, podías visitar más de siete sitios web, -entre ellos, la página de Peta en España- o escribir a una dirección de correo electrónico. Al lado de la caja registradora pude ver una foto pequeñita de Ching Hai. Me fui de allí con una sensación agridulce: por un lado las chicas habían sido muy amables conmigo y la comida me había gustado mucho, pero la más joven parecía demasiado apocada, como sumida en una melancolía indescifrable.

La hora de las cibersectas

Pero dejemos de lado mis consideraciones personales y volvamos a los datos. La Suprema Maestra no se conforma con tener seguidores en todo el mundo, por eso intenta por todos los medios relacionarse con personalidades de renombre que le otorguen prestigio. En esta noticia que supuestamente ha sido publicada por la cadena de televisión CNN —pero que no ha sido verificada por el medio estadounidense—, un usuario se hace eco de la ‘Gala Héroes Más Ecológicos’, que tuvo lugar en Cancún (México) y en donde la expresidenta de Irlanda, Mary Robinson, el expresidente de Costa Rica, José María Figueres, y Ching Hai honraron a todos aquellos que participaron en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Junto a ellos se encontraban artistas y compositores como Filippa Giordano, Al Kasha y David Shire, entre otros. En la ceremonia, que fue retransmitida por la Supreme Master Television, la gurú tuvo la oportunidad de presentar su libro De la Crisis a la Paz: La Senda Vegana Orgánica es la Solución.

Sin embargo, Perlado advierte que debemos ser prudentes a la hora de considerar cualquier noticia  sobre este grupo como certera porque “la información sale de ellos y acaba en ellos”. En la página de Loving Hut se habla de franquicias situadas en 36 países a  lo largo de todo el mundo, con una mayor prominencia en Europa y en Asia. Pero aun así nada llamaría la atención de una persona que está buscando restaurantes veganos en donde comer y se encuentra con la web de esta cadena de comida rápida.

Sin embargo, al realizar una búsqueda más detallada, me encuentro con dos alusiones veladas, camufladas entre un discurso respetuoso con el planeta y con los animales, y con el que pocas personas podrían discrepar. “Inspirado por la Suprema Maestra Ching Hai, Loving Hut es en la actualidad la cadena internacional de comida rápida vegana de mayor crecimiento en todo el mundo, con locales en Europa, en países como Francia, Alemania, España, Gran Bretaña y Austria, a los que se suman muchos otros a través del globo en una red cada vez mayor de localizaciones como Estados Unidos, Formosa (Taiwan), Âu Lac (Vietnam), Singapur, Indonesia, Japón y Hong Kong”.

Âu Lac es el topónimo con el que Ching Hai se refiere a Vietnam. Según la gurú “esta era su anterior denominación que significa «felicidad».” El nombre de Formosa, que traducido significaría   “belleza”, refleja mejor el atractivo de la isla y de sus gentes. La Maestra cree que el uso de estos nombres contribuye a la elevación espiritual del lugar y de sus habitantes, y les concede suerte”. Esta referencia velada hacia la líder se cuela en medio de otra información habitual en este tipo de negocios. Pero al leer el apartado de ‘Preguntas Frecuentes’, me fijo en que una de ellas me dirige de nuevo hacia la misma persona: ¿De qué manera está implicada la Suprema Maestra Ching Hai? La respuesta me da más claves para entenderlo. “La Maestra Suprema Ching Hai es la pionera en el concepto vegano de Loving Hut, cuyo principal deseo es enseñar una forma más compasiva y noble de vivir. Para ofrecer un acceso rápido a la comida sabrosa, saludable y vegana en todo el mundo. Y aunque ella ha sido la creadora de este nuevo concepto, la Suprema Maestra Ching Hai no busca ni acepta dinero, ni cualquier otra forma de remuneración de las franquicias de Loving Hut”.

En el apartado de ‘Environment’, en medio de un recordatorio acerca de las emisiones de efecto invernadero y especies en riesgo de extinción, nos presentan un libro —el mismo al que me refería algo más arriba— en el que la Maestra teoriza sobre la crisis del clima. “Nuestro planeta es una casa que está ardiendo. Si no trabajamos juntos con un espíritu unido para eliminar el fuego, perderemos nuestra casa. Hazte vegetariano para salvar el planeta”. Por último, me llama la atención el anuncio de la aplicación de Loving Hut (para iOS y Android) que, entre otras cosas, te permite “ver adelantos de nuevos vídeos de Loving Hut, con celebridades y dignatarios que acuden a ceremonias de inauguración y ofrecen testimonios sobre la deliciosa y saludable cocina vegana de Loving Hut”.

La investigadora Patricia M. Thornton, de la Universidad de Oxford,  califica a esta organización como una “cibersecta transnacional” porque “depende de Internet para autopromocionarse, reclutar a gente y conseguir donaciones”.

En 2009, cuando Barack Obama fue elegido Presidente de Estados Unidos, Ching Hai grabó un vídeo que difundió a través de su canal de televisión (que también se puede ver a través de  Youtube), en el que le pide al político que haga historia y se convierta en el primer presidente vegano. A través de este medio la Maestra ofrece discursos, enseña recetas veganas e incluso cena con sus trabajadores en uno de sus restaurantes. Esta celebración se difunde a través de una grabación de más de una hora, en la que la líder (sentada en la cabecera de la mesa) se dedica a hacer bromas extrañas una vez tras otra. De vez en cuando también hace referencia al televisor, en el que en un momento concreto se puede ver una jirafa.

Pero además de su faceta como productora televisiva, Ching Hai escribe libros, pinta, compone música, hace lámparas, diseña ropa y escribe poemas. Todo para recaudar fondos que después se destinarán a campañas de ayuda humanitaria. Incluso tiene su propia línea de joyas, que se vende a través de una página web con un diseño web que parece de la década de los 90.

La dimensión emocional

Las organizaciones de corte sectario como la que dirige Ching Hai suelen presentar una idiosincrasia similar. Por eso, además de la adoración que sus seguidores demuestran hacia la líder, estos deben seguir unas normas que la gurú ha escrito: cinco preceptos que nunca deben olvidar. Se resumen en llevar  una dieta vegana, no mentir, no robar, no llevar a cabo conductas sexuales reprobables, y abstenerse de beber alcohol, tomar drogas, fumar, realizar apuestas, consumir pornografía, y consumir literatura y películas demasiado violentas. Pero a pesar del compromiso que supone seguir sus dictados, Perlado relata que “algunas estimaciones hablan de unos 500 seguidores; cuentan con una mayor prominencia en Filipinas y Manila y se han extendido hasta Estados Unidos”.

Aunque los miembros de esta organización no llevan a cabo un proselitismo activo, ponen en marcha estrategias que buscan legitimar sus ideas. “Muchos de estos grupos tienen una vertiente comercial importante no solo para la obtención de recursos económicos sino también como una manera de ir extendiendo sus propuestas. Una vez dentro, a la gente le comentan que las actividades son gratuitas, pero que aceptarían un donativo. Y a medida que el compromiso va en aumento, las vinculaciones también crecen. Lo siguiente es decirles que habrá cambios en el planeta y que pasarán cosas, que hay que prepararse… Cuando uno ya está muy insertado en el movimiento, como lo material no importa y como hay que trabajar el desapego, se valora de manera positiva que la gente financie proyectos para los que te dicen que no tienen ayuda”, continúa Perlado.

El psicólogo ha podido trabajar con gente que tenía familiares que se habían acercado muy tímidamente al movimiento. “Recuerdo dos casos hace 3 o 4 años. Estas personas fueron a una charla muy reducida, en locales sin identificar, y fueron atraídos a través de la meditación, y del cuidado del cuerpo y de la mente. Sin embargo, al poco tiempo se empezó a introducir esa dimensión más de captación y sectarización: cuando te dicen que mejor no expliques nada fuera de allí porque la gente no lo va a entender, que la Maestra es un ser especial y está especialmente dotada, que va bien vestida para trabajar el ego de las personas y que hay que viajar a otro país para tener un encuentro con ella… Normalmente los factores de atracción se dan en momentos de vulnerabilidad personal; estas personas habían roto una relación afectiva, estaban más solos y en estas charlas suelen animarte y reconfortarte”.

Con todo, el experto asegura que “no son gente rara ni extraña y que cuando estás en un contexto muy cargado emocionalmente, con una alta estimulación donde estamos con otra gente, con la que tenemos un proyecto común que resulta ilusionante y estamos trabajando por el planeta, llegamos a sentirnos como unos héroes porque estamos a contracorriente. Estas personas consideran que son únicas y especiales, y por eso el desembolso monetario se convierte en una heroicidad. Esto tiene un plus para el autoestima porque te hace sentir una gran persona que forma parte de un proyecto que es único”.

De hecho, Ching Hai se jacta de su vertiente humanitaria y filantrópica, y se regodea públicamente en ella. Un artículo que la CNN publicó en 1996 se refería a los miles de dólares que esta había destinado a mejorar los destrozos que causaron las inundaciones del río Mississippi en 1993, o a los supervivientes del atentado terrorista de Oklahoma, que causó más de 160 muertos y cuantiosas pérdidas económicas. En una de sus plataformas virtuales es posible ver la lista de premios que ha recibido por este tipo de actos.

Sin embargo, Perlado insiste en que aunque sea cierto que ha realizado desembolsos importantes destinados a la reconstrucción de pueblos dañados, templos y campos de refugiados, esta no es más que otra estrategia más orientada a lavar su imagen pública. Aun así, ¿de dónde sale todo este  dinero?

En 2010 Ching Hai fue arrestada en Bordighera, al norte de Italia, en una casa de lujo con loros tropicales, guacamayos importados de manera ilegal y un coche de alta gama. Por si fuera poco muchos de los  seguidores de la secta que trabajaban sin cobrar y habían sido obligados a renunciar a sus posesiones materiales fueron interrogados. Los mismos que en 1996 donaron más de 800.000 dólares para asegurar la defensa jurídica de Bill Clinton, y que finalmente fueron devueltos. “Hace unos años intentaron reproducir una isla artificial en la costa de Florida, en aquella ocasión bajo el pseudónimo de ‘Celestia De Lamour‘. La líder de este movimiento tiene una predilección hacia las cosas caras,  los abrigos de piel y una vestimenta ampulosa, una característica a la que algunos de los exmiembros se refieren”, explica Perlado.

Otra de las vertientes menos conocidas de la Maestra es la apocalíptica.Existen vídeos en los que asegura sin ningún rubor que al mundo le quedan cuatro o cinco años de vida, o que en Marte, Venus y otros planetas de la galaxia ha existido vida similar a la humana. En el caso de los venusinos va más allá y asegura que estaban más avanzados que nosotros a pesar de tener una naturaleza similar. En otros documentos Ching Hai admite haber usado diferentes nombres y pasaportes y realiza un alegato a favor del respiracionismo, que consiste en renunciar a la ingesta de alimentos durante un tiempo superior al que el cuerpo puede aguantar.

Pero, a pesar de todo, su finalidad última es convencer al mayor número de personas posible. Lo desarrolla el experto. “Estas son personalidades con un narcisismo patológico: la líder necesita alimentarse de la devoción de los demás y se crece a medida que los demás se someten más y más a ella. Porque ese nuevo estatus otorga poder, control y recursos económicos”. En el año 2010, en la manifestación que tuvo lugar en Madrid para celebrar el Día de la Tierra, la Asociación Internacional Maestra Suprema Ching Hai se dio cita junto a organizaciones como Greenpeace, Jóvenes Verdes, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción y WWF, entre otras. Lo que es evidente es que ya existe una estigma social sobre aquellos que deciden abrazar el vegetarianismo o el veganismo, y este tipo de movimientos no hacen más que perjudicar al colectivo animalista.