J. V., – Washington El País, 03/04/1997

San Francisco ha sido el escenario de una réplica del suicidio colectivo en San Diego de los miembros de la secta La Puerta del Cielo. Robert Nichols, de 58 años, seguidor entusiasta de The Grateful Dead y apasionado por la astrología, se suicidó a comienzos de esta semana al estilo de los milenaristas de San Diego. La policía encontró ayer su cadáver acostado en una cama, bajo un móvil de una nave espacial navegando por las galaxias. Una mortaja triangular de color morado cubría su rostro y su pecho.”Estoy viajando hacia el cometa Hale-Bopp para reunirme con aquellos que me han precedido”, decía la nota de suicidio. Nichols se quitó la vida colocándose en la cabeza una bolsa de plástico cargada con gas propano.

Pese a haber declarado cerrado el caso de San Diego, las autoridades norteamericanas temen que el delirio de la secta de La Puerta del Cielo sea contagioso, ya que en Estados Unidos existen decenas de creyentes en las teorías que predicaba Marshall Applewhite.