Daily Mail, 26.09.1994 [Traducción de Miguel Perlado]

Un acaudalado aristócrata pierde una batalla que se había prolongado durante tres años para mantener a su hijo fuera del alcance de una secta religiosa.

El Conde de Seafield contrató a un equipo de ex-miembros de las SAS para que rescataran al Vizconde Reidhaven de las garras del grupo. Ahora resulta que su heredero de 30 años ha vuelto con el grupo sufista y está preparando una batalla legal para conseguir la parte que le corresponde de una fortuna de la familia.

Ayer, el Vizconde, James Ogilvie-Grant, declaraba: «Sigo practicando la fe del grupo, nunca la he abandonado. Creo que mi padre tendrá que aceptarlo. Tengo 30 años y una vida propia que vivir…»

Este reto de Reidhaven ha sido el último episodio de una interesante historia del aristócrata que dio la espalda a sus orígenes y a su educación, y del gurú que le dio la bienvenida a una secta mística.

El Vizconde, educado en Harrow, se convirtió en seguidor de la secta sufista de Naqshbandi en 1990. Otro famoso seguidor de la misma secta es Cat Stevens, cuyo cuñado de 36 años, Mohammed Ali, ex-asociado de la compañía discográfica, fue quien convirtió a Reidhaven y quien sería su guía espiritual.

Cuando el Conde se enteró de que su hijo había comprado regalos y ropa por un valor de decenas de miles de libras para Ali, empezó a temer que la secta estuviera exprimiendo el dinero de su hijo y convirtiéndole en un zombi.

[Reidhaven afirmó] «Las propiedades están controladas por un tutor. Me impiden acceder a mi herencia. Quiero volver a tener el control de lo que es mío y dirigirlo yo mismo.»

Ali, quien ha recibido críticas por parte de algunos sufistas, negó haber aceptado regalos caros de Reidhaven y aseguró no ir detrás de su dinero. Respecto a las acusaciones que le imputan haber lavado el cerebro del Vizconde, su respuesta es que: «Todo eso es falso».