Prensa Latina (Perú), 13.05.2016

El jefe de una secta religiosa peruana, acusado de abusos físicos, sexuales y psicológicos contra jóvenes integrantes del grupo, enfrenta hoy una denuncia por secuestro, que amerita penas de hasta 30 años de cárcel.

La denuncia la presentaron cinco exmiembros de la facción católica denominada Sodalicio de Vida Cristiana ante la Fiscalía de Lima, contra Luis Figari, quien radica en Roma, a donde escapó años atrás.

La nueva acusación por los delitos de secuestro y lesiones graves cometidos desde hace cuatro décadas contra adolescentes, con el pretexto de forjarles el carácter como activistas religiosos, incluye el agravante de la asociación para delinquir.

El delito de secuestro se debe a que Sodalicio reclutaba jóvenes y los apartaba de sus familias, ocultándolos a estas y limitando sus movimientos, inclusive en forma compulsiva; y no prescribe, según el abogado de las víctimas, Héctor Gadea.

Los denunciantes señalaron que el nuevo caso echa por tierra los esfuerzos de los representantes de Sodalicio para restaurar la imagen de la facción tras destituir a Figari y pedir al Vaticano que lo sancione, con lo cual buscan mantener vigente a la secta.

Tal empeño cuenta como como referente la prescripción de los casos de violación sexual denunciados, beneficio que no se aplica al delito de secuestro ni al de torturas sufridas por los jóvenes.

El grupo incluye al periodista y escritor Pedro Salinas, quien juró un rol decisivo en la denuncia contra Sodalicio y autor del libro “Mitad monjes, mitad soldados”, que consigna testimonios de víctimas anónimas de violaciones sexuales y otros abusos.

En tal sentido, extendieron la denuncia al entorno de confianza de Figari, Jaime Baertl Gómez, Virgilio Levaggi Vega, José Ambrozic Velezmoro, José Antonio Eguren Anselmi, Eduardo Regal Vila, Oscar Tokumura Tokumura y Erwin Scheuch Pool.

El caso involucra al conservador cardenal Juan Luis Cipriani, reiteradamente acusado de encubrir los crímenes cometidos en Sodalicio, y puede exponerlo a cargos criminales.

Los exintegrantes de Sodalicio señalaron que Cipriani mintió reiteradamente al afirmar que las denuncias de abusos presentadas años atrás las remitió al Vaticano, pero en realidad no llegaron nunca a ese destino, lo cual confirmaría que encubrió o fue cómplice de la secta.

Salinas señaló que, de ser condenados los denunciados, Sodalicio deberá disolverse, según el Código Penal, por tratarse de una organización creada con fines delictivos.