Terra (Perú), 20.04.2016

El Superior general de la congregación Sodalicio de Vida Cristiana (SVC), Alessandro Moroni, se encuentra en Roma para presentar en el Vaticano el informe de su comisión ética, que concluye que hubo abusos sexuales a menores por parte de integrantes de esa congregación.

En un mensaje en vídeo difundido hoy en Perú, Moroni afirmó que las conclusiones del informe le causaron “dolor” en un primer momento, pero dijo estar convencido de que el reporte “describe, con mucha claridad, la experiencia de sufrimiento de la persona que hemos herido”.

El superior general del Sodalicio adelantó que también presentará a la Santa Sede un reporte preliminar de investigadores extranjeros sobre los mismos hechos.

“Sé también que está ya en manos de la Santa Sede el informe presentado por el visitador apostólico, y quiero pedir oraciones en estos momentos tan importantes para nuestra familia espiritual”, añadió.

La comisión de ética se estableció por iniciativa del Sodalicio el 19 de noviembre de 2015 para responder a las acusaciones contra el fundador de la institución, el peruano Luis Fernando Figari, por abusos físicos, psicológicos y sexuales, que actualmente son investigados por el Vaticano.

El informe concluyó que el Sodalicio incurrió en “prácticas constantes de abusos, físicos, psicológicos e incluso sexuales”, además de “discriminación social y racial”, por lo que recomendó repudiar la conducta de Figari, y pidió la intervención de la Santa Sede y una reparación económica para las víctimas.

El Sodalicio ya declaró el 5 de abril a Figari “culpable de los abusos que se le imputan y persona non grata para la organización, que deplora y condena totalmente su comportamiento”.

Figari, que se encuentra en un retiro espiritual en Roma desde 2010, admitió en enero pasado haber cometido graves errores, pero insistió en su inocencia sobre las acusaciones de abusos sexuales.

Los abusos en el Sodalicio salieron a la luz tras la publicación del libro “Mitad monjes, mitad soldados”, escrito por el periodista Pedro Salinas en colaboración con su colega Paola Ugaz.

El libro de Salinas reúne testimonios de antiguos miembros del Sodalicio que denunciaron maltratos físicos, psicológicos o violaciones sexuales en los años 80 y 90, y acusaron de esos abusos a Figari y Germán Doig, éste último número dos de la organización hasta su fallecimiento en 2001.