Clarín, Juan Carlos Algañaraz , 10.06.2008

Un joven español, de Cuenca, ha relatado al diario local “La Tribuna” su experiencia de dos años en el Instituto Servi Trinitatis del que salió, cuando era seminarista, “totalmente asocial, con problemas para relacionarme con la gente”. Según el periódico, que viene informando sobre el conflicto en Argentina con el Instituto que fue creado en Cuenca, su relato “no refleja las acusaciones más gruesas pero si las de autoestima y aislamiento”.

La Tribuna identifica solo como “el joven conquense” al autor de las declaraciones, quien permaneció entre los 16 y 18 años en el Instituto y “estuvo en el seminario que tiene la entidad en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Comenzó a asistir a reuniones, separadas entre hombres y mujeres, en las que “primaba la obediencia y no había discrepancias”. La voz del fundador, el sacerdote Gratiniano Checa Colmena, era siempre acatada. Recuerda que había una actitud muy estricta sobre el contacto con mujeres. Explica que “me reprendieron duramente varias veces” porque le dijo a una chica de la Acción con la que preparaba una obra de teatro que debían ensayar más veces juntos.

Ya internado en el Instituto, el joven señala que “cuando yo salí veía a las chicas como pecados andantes”. Recuerda que le gustaba una chica y preguntó a un sacerdote que no era de Servi Trinitatis si era pecado tener novia. Le contestó que no, por supuesto. Cuando relató en el Instituto el diálogo “me dijeron que había ido a escuchar lo que quería oír porque sabía que ellos dirían otra cosa”.

A los 18 años, decidido a convertirse en sacerdote, entró en el seminario de Servi Trinitatis en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Un 70% de los compañeros del joven eran argentinos y venezolanos. “Con Argentina hablaban todas las noches”. Explica que casi siempre estaban dentro del Seminario donde “todo era muy oscuro y nosotros teníamos una tez muy blanca de que no nos diera el aire”.

El entrevistado destaca el carácter “cerrado” en que vivían. Y es que el aislamiento es para este joven de Cuenca la principal seña de identidad de Servi Trinitatis, indica La Tribuna. “No nos relacionábamos más que con una parroquia a la que íbamos a dar catequesis otro compañero y yo. En el camino de ida y vuelta íbamos rezando. Era impensable salir a dar una vuelta a que nos diera el aire”.

De todo esto “salí totalmente asocial, con problemas para relacionarme con la gente”. Reconoce que el Instituto hace un trabajo positivo con las misiones y sabe que “hay gente que es feliz dentro del Instituto. Por eso no lo calificaría de secta aunque a nivel popular mucha gente la identifica como tal en Cuenca desde hace muchos años”.