Confirman técnicas violentas de secta en Huauchinango

By |2015-01-09T22:59:11+00:0031 diciembre, 2014|Seminarios Grupos Grandes|

E-Consulta (México), Leticia Ánimas Vargas, 31.12.2014

Aunque aceptaron que la agrupación “Vivir” utiliza técnicas de entrenamiento coercitivo en los cursos de superación que ofrece, algunas personas indicaron que sí les fueron de utilidad y rechazaron que se trate de una secta. “Es una asociación civil”, precisaron. Tras la publicación de una nota en la que vecinos de Huauchinango alertaban sobre la presunta cooptación de jóvenes por parte de una “secta” que les ofrece “cumplir sus sueños” pero que utilizaría técnicas de choque y confrontación para “quebrar la voluntad de la gente, alejarla de sus familias y amigos, y someterlos”, miembros de la asociación reclamaron su derecho de réplica que se comprometieron a entregar por escrito, pero a la fecha esto no ha acontecido.

Aclararon, sin acreditarlo legalmente, que son una asociación civil, que las técnicas que usan son denominadas “coaching inteligente” y aseguraron tener una oficina en el local E de la Plaza San Juan en el centro de esta ciudad, lugar a donde acudió este medio y se encontró con un local cerrado en donde hay algunos estantes con papelería. Pero la conserje del lugar dijo desconocer si se trataba del despacho de la presunta asociación y ninguna otra persona pudo dar informes al respecto. Los directivos de “Vivir” también entregaron a este medio de comunicación un listado de nombres y teléfonos de personas que supuestamente habrían tomado los “cursos” que ofertan y que estarían dispuestas a hablar sobre sus experiencias.

Fueron varios los intentos que hicimos por contactar a algunos de los enlistados. Unos declinaron dar una entrevista sobre el asunto y sólo dos aceptaron conversar al respecto pero solicitando que su nombre permanezca en el anonimato, uno dijo no haber concluido el “entrenamiento”, mientras otro aseguró, incluso, haber sido instructor. Por separado, los entrevistados admitieron que mucho de lo denunciado por quienes lanzaron la alerta “es verdad”. Por ejemplo que en la segunda fase del entrenamiento las personas son insultadas, se les encierra y se les impide dormir, pero justificaron que se usan esas técnicas para “propiciar que cada uno luche por sí mismo y haga un análisis de lo que ha hecho de su vida y por qué atraviesa por situaciones negativas. Para eso se usa la confrontación”.

Uno de ellos rechazó que se les obligue a quitarse la ropa hasta quedar en paños menores, como denunciaron los que abandonaron al grupo, pero dijo que tal vez dependa de quién sea el instructor, pero aceptaron que deben manejarse con confidencialidad ante sus familias y amigos sobre lo que viven en el “entrenamiento”. Comentaron que durante la primera sesión se les pide que escriban su vida, que hablen de sus relaciones familiares, de su relación con sus padres. “Estos documentos deben destruirse al final del curso”, pero dijeron que no pueden asegurar que esto se haga de esta manera. Esas  historias de vida, señalaron, permiten a los instructores determinar si una persona es apta para los entrenamientos o cursos de superación personal. “El alumno cuando entra al curso te va soltando mucha información, como por ejemplo si alguien es o ha sido víctima o testigo de violencia intrafamiliar o si sufrió o sufre de agresiones sexuales.

A veces uno cree que ese tipo de situaciones sólo las viven personas que habitan las comunidades, pero de pronto te das cuenta de que quien tú menos te puedas imaginar tiene ese tipo de problemática”. También quienes han vivido en una situación de endogamia, añadieron, y algunos pueden salir adelante de este tipo de vivencias, “más o menos por ahí va el rollo. Pero en definitiva sí son técnicas de confrontación”. Así mismo confirmaron los costos de los entrenamientos que ascienden a nueve mil pesos por persona y la obligación de enrolar a otros. Los rastros Por otra parte, fuentes de la Policía del Estado revelaron que este tipo de grupos ha estado actuando en diversos municipios del estado, como Cholula, Atlixco, Tehuacán y que el común denominador es que buscan adeptos entre personas con “cierta solvencia moral en la comunidad y también con solvencia económica, a las que muchos han renunciado luego de enrolarse en estas organizaciones”. Además indicaron que se presentan con distintas denominaciones como “Latin American Training”, “Vivir”, “Live Puebla”, “Live Training Puebla”, entre otros.

El coaching coercitivo, coaching ontológico o coaching de vida –que son los nombres con los que suele llamarse a estos entrenamientos– nació en Texas en 1962 y fue liderado por el pastor protestante de origen británico Alexander Everett. A México fueron introducidos por el argentino Gabriel Nossovitch a través del grupo MexWorks.