Enrique Miret Sánchez. – Alcalá de Henares, Madrid. El País,  24/06/1984

Una carta dirigida a ustedes por Valentín Fernández Tubau, aludiendo a un turbio asunto de su plantaciones con referencia al título legal de Narconon (método que pretende estar capacitado para rehabilitar drogadictos), pone de nuevo sobre el tapete el inquietante problema de ciertas sectas aniquiladoras de la mente.El gestor de la organización Narconon Internacional es Laffayette Ronald Hubbard, un escritor de ficción científica que se hizo tristemente célebre creando la llamada Iglesia de Cientología, un grupo sectario denunciado por la policía de muchos países, que somete a sus infortunados adeptos a técnicas de lavado cerebral que los transforma en esclavos psíquicos sin voluntad.

Los líderes de ese grupo utilizan un aparato: el E-Meter (varios de los cuales fueron robados recientemente de su centro madrileño), postulando que detecta las modificaciones mentales de un individuo. Este dispositivo es un auténtico fraude, como lo ha demostrado el peritaje de algunos colegios médicos. En realidad, se trata de un simple circuito en puente de Wheatstone, que simplemente valora la resistividad eléctrica del sudor cuando el paciente sujeta sus electrodos.

En 1968, el Ministerio de Sanidad británico calificó los métodos de Hubbard como “perjudiciales para la sociedad, constituyendo un peligro serio para quien se somete a ellos…” Médicos y psiquiatras norteamericanos, británicos y daneses ponen en guardia frente a los fines turbios de esa organización. Docenas de libros desenmascaran sus técnicas de lavado cerebral: véase, por ejemplo, Las nuevas sectas, de Alain Woodrow. ¿Cómo el Colegio de Médicos de Madrid no toma cartas en el asunto? ¿Cómo las autoridades, tras un peritaje cualificado de esos pretendidos audímetros, no los denuncian como una impostura?-