Berliner Dialog, Eduard Trenkel, 4.03.1998 [Traducción al español: Miguel Perlado)

En realidad, no resultaba particularmente llamativo el anuncio insertado en el HNA del 13 de agosto de 1998 por el que la “Sociedad Holosófica de Alemania” invitaba al público a un acto con el título “El anhelo del alma”. No hubo prácticamente nadie de los lectores de esa invitación que pudiera sospechar que detrás de la “Sociedad Holosófica de Alemania” se escondía una organización del movimiento de Thakar Singh, un movimiento sectario extremadamente conflictivo que sobre todo ha llamado la atención por imponer la práctica de meditación a menores.

Dicho movimiento se remonta a Thakar Singh, que nació en 1926 en un pueblo hindú de Punyab. Durante muchos años trabajaba como ingeniero hidráulico en servicio del estado índico. Cuando conoce a Sant Kirpal Singh se va afianzando en él la convicción que la  verdadera felicidad no solamente se puede conseguir de un libro: tan sólo un “maestro viviente” puede conducir a las personas a la felicidad. Se hace discípulo del “Maestro viviente perfecto”, Kirpal Singh y tras su muerte Thakar Singh se autoproclama su sucesor.

Sonido y onda

En su página web de promoción se lee: “En la primera meditación del discípulo, la iniciación, el Maestro restablece la relación con la corriente energética, al final del cual se encuentra la conciencia perfecta: Dios. El discípulo vive esta relación con la corriente energética como una experiencia interior de formas distintas de luz y sonido, todo según  su grado de evolución personal.

Tras la iniciación, el discípulo debe meditar “cada día durante unas tres horas” y llevar un diario sobre sus experiencias meditativas que se debe presentar a la organización para su verificación: “Tres horas es aproximadamente un 10 % de 24 horas y también un discípulo muy ocupado en la vida cotidiana podrá dedicar este tiempo a la meditación.”

Meditación como una forma de maltrato

Un crítico documental televisivo de junio del 1993 ya se hizo eco de las graves prácticas que se llevaban a cabo por orden directa de Thakar Singh: a niños y recién nacidos se les llenaba el oído derecho con una masa de silicona y se les tapaba los ojos con una venda para “conducirles” a una meditación de varias horas.

Gracias a la denuncia de una valiente comadrona, a quien llamaron a un centro bávaro de meditación para asistir a un parto, salió a la luz que a un niño, que entonces tenía dos años, le mantenían despierto con cualquier medio y “le forzaban a meditar sentado hasta 19 horas seguidas”, cita un articulo de prensa. Los padres fueron condenados por maltrato de menores por el juzgado de primera instancia de Starnberg.

Incluso ahora, que según las indicaciones de representantes alemanes ya no se debería utilizar los “medios auxiliares” como los tapones de silicona y las vendas, todavía se presenta la meditación como de gran ayuda para el niño y se aclara que es necesaria que se les enseñe a meditar sin fuerza y con cariño.

Aun así, un colega mío que visitó un centro de meditación de Thakar Singh en la India, no vio un trato cariñoso alguno. Allí todavía se aislaba a varias docenas de niños del mundo exterior con  los ojos vendados y se les forzaba a “meditar”.

“Estos niños han de cambiar el mundo en el futuro, ya que no están bajo el dominio de un poder negativo.”

Escándalos perfectos

En 1984, un antiguo seguidor y alto cargo de Thakar Singh, el periodista televisivo Wulfing von Rohr, sacó a la luz otros escándalos del “Maestro”: mientras que predicaba a sus discípulos la abstinencia sexual y una vida ascética, él mismo llegaba a cometer acoso sexual con sus discípulos femeninos, que consideró responsable las “tentaciones del diablo”.

Y en 1993 la revista “Der Spiegel” informaba sobre una muerte no esclarecida. Una mujer de Munich con una enfermedad mental  murió en un centro de meditación hindú durante un exorcismo realizado por el “Maestro”.

Después de la crítica que provocaron dichos escándalos en la opinión pública, el movimiento Thakar Singh fundó la “Sociedad Holosófica de Alemania, asociación registrada, Asociación para el Fomento de la Curación integral de las Personas”.