La Vanguardia (España), Ramón Francàs, 1.06.2008

Los monjes budistas de Olivella, en el parque del Garraf, no sólo se esfuerzan para conseguir su paz interior y su felicidad a través de la meditación y para “ayudar a la humanidad a ser más feliz”, sino que ahora también se ocupan de preservar la integridad física de las personas. Del laboratorio de estos monjes laicos, donde se han creado libros y producciones discográficas con pegadizos temas pop que se han convertido en éxito musical en medio mundo, acaba de salir un casco de motorista sin parangón.

Se trata de un casco homologado con la inscripción “Live peace” (vive en paz) que venden a 150 euros en El Corte Inglés, en tiendas especializadas y en su monasterio de Palau Novella bajo el lema “No es sólo un casco, es una actitud”. Su principal característica diferencial es que incluye un manual, un mantra sagrado y la representación de un chakra cosido a la coronilla (en la parte interior), que es, según los budistas, por donde entra “el sentido de las cosas”.

El chakra es el séptimo, y está representado por una flor de loto color diamante con mil pétalos. Su función es “completar la persona, uniendo el yo superior y el inferior, y acentuar las facultades humanas”. Chakra,que en sánscrito significa rueda o círculo, es el término que denomina los centros energéticos del cuerpo humano. Existen siete chakras básicos (a la altura de los genitales, a la altura del ombligo, en la boca del estómago, a la altura del corazón, alrededor de la garganta, en el entrecejo y el de la parte superior de la cabeza) y otros de secundarios que corresponden con los meridianos en los que se basa la acupuntura. Cada uno de ellos se asocia con alguna de las glándulas endocrinas. Las funciones principales de los chakras son revitalizar cada cuerpo aural o energético y, con ello, el cuerpo físico, o provocar el desarrollo de distintos aspectos de la autoconciencia. Su tarea es la recepción, acumulación, transformación y distribución de la energía llamada prana (palabra que en sánscrito hace referencia a lo vital). Quienes creen en los chakras están convencidos de que vitalizan el cuerpo estando asociados con la naturaleza física, emocional y mental.

El casco es de JIP Motor y se acompaña de un manual budista para “procurar la felicidad, alejar el sufrimiento y reducir la accidentalidad”, según el abad del monasterio del Garraf, el lama catalán Josep Riu, que ha adoptado el nombre de Jamyang Tashi Dorje Rinpoché.

El abad, que ha obsequiado con uno de estos cascos al director general de Tráfico, Pere Navarro, dice que los monjes budistas del Garraf están muy concienciados con los altos índices de siniestralidad de los motoristas y recuerda que “la moto, que requiere prestar más atención en la conducción, es más peligrosa que el coche, ya que el chasis eres tú”.

El laboratorio de los monjes budistas del Garraf ya trabaja en un segundo casco. Es de la marca Arai, ha sido diseñado por Aldo casco (creador de los cascos de Valentino Rossi, entre otros), contará con un nuevo manual budista y será presentado este mes de junio en Madrid.