REUTERS – Kanungu – 20/03/2000

Cientos de cadáveres cubrían ayer el escenario, en el suroeste de Uganda, de uno de los mayores suicidios colectivos de la historia. Yacían entre los restos de una iglesia que se alzaba sobre las colinas verdes y bajo la lluvia que se colaba a través del tejado de acero semiderruido. Los cuerpos incluían los pequeños cadáveres de al menos 45 niños. Las víctimas son miembros de un culto cristiano apocalíptico que el viernes prendieron fuego a la iglesia en la que estaban reunidos. Aunque los primeros informes hablan de más de 200 muertos, la policía aseguraba ayer que podrían superar los 500.

Algunos de los cadáveres, con el pelo y sus ropas chamuscados por el fuego y sus rasgos borrados, alzaban sus brazos en lo que parecía un signo de socorro, mientras otros simplemente yacían boca abajo o apoyados sobre sus codos con la cabeza hacia atrás. Algunos de los muertos parecían haberse abrazado entre las llamas. Un bebé estaba acurrucado en posición fetal sobre el suelo. Muchos de ellos estaban en actitudes de terror. Contra una pared, un cuerpo carbonizado parecía indicar que había intentado huir.Los soldados y policías permanecían ayer de pie en torno a los cadáveres mientras los familiares de las víctimas llegaban al lugar y los forenses estudiaban el terreno. “Déjame sola, quiero irme con ellos”, gritaba Justine Rushenya mientras un soldado la impedía entrar en el edificio. Rushenya, una mujer de mediana edad, declaró más tarde que había perdido a 13 miembros de su familia en el suicidio colectivo, incluidos su madre, su padre y varios hermanos y hermanas. “He perdido a todas estas personas y no sé cómo nos recuperaremos”, repetía constantemente.

En una habitación cercana, huesos de pollo y pan molido mostraban a los testigos la última fiesta que disfrutaron los miembros de la secta. Según las autoridades locales, los miembros del culto habían sacrificado una vaca y habían consumido 70 cajas de soda la noche anterior al suicidio a manera de “despedida de este mundo”.

Antiguos católicos

Los seguidores de la secta, hombres y mujeres, la mayoría antiguos católicos, habían vendido sus pertenencias, se habían puesto túnicas blancas, verdes y negras y habían llevado a sus hijos a la iglesia del llamado Movimiento de Restauración de los Diez Mandamientos de Dios en el remoto pueblecito de Kanungu. Esta aldea está en el distrito de Rukingeri, 320 kilómetros al suroeste de Kampala, la capital ugandesa.

Con las puertas atrancadas y las ventadas claveteadas desde por la mañana, el viernes estuvieron cantando durante varias horas, hasta que prendieron fuego a la iglesia. Los vecinos decían que nunca se sabrá cuántos de ellos desconocían lo que iba a ocurrir.

Las gentes del lugar añadieron que desde principios de la semana pasada los miembros del culto recorrieron las aldeas vecinas despidiéndose de los vecinos, absolutamente convencidos de que “la Virgen María aparecería en su iglesia para llevarlos al paraíso”.

“Todo el día habían dicho que la iglesia era el arca de Noé”, decía Florence, una vecina del pueblo. “Ésta es el arca y se les dijo que en tiempos de calamidad vinieran aquí”. “Se les había dicho que en algún momento de este año el mundo terminaría, así que los líderes lo provocaron y quizás la gente que está ahí dentro pensó que ya había ocurrido”, cuenta.

Un corresponsal de Reuters pudo ver al menos 200 cuerpos dentro de la iglesia y contó 11 niños, aunque algunos vecinos dijeron que creen que el doble o el triple de personas vivían en ese lugar y podrían haber muerto. Un bidón lleno de combustible estaba al final de la iglesia. “Hubo una explosión, y luego otra”, dijo el administrador del distrito, Kalule Sengo, en el lugar de la tragedia. “Debe de haber sido una explosión del combustible”.

Portavoces de la policía ugandesa dijeron a la agencia Efe desde Mbarara, en Uganda, que el número de muertos podría llegar a 500. Al menos 45 son niños.

Según los portavoces de la policía ugandesa, los médicos forenses y los efectivos policiales que investigan el caso no han informado aún de la cifra final, y la identificación de los cadáveres es “imposible”, ya que los restos han quedado calcinados.

Las mismas fuentes subrayaron que, aunque el incidente está siendo investigado como “suicidio colectivo”, el caso de los menores es tratado como “asesinato”.

Ayer por la mañana, un flujo incesante de habitantes de la región se dirigía a través de un sendero embarrado hacia las ruinas de la iglesia para intentar identificar los restos de familiares o amigos, informa France Presse. La secta había reclutado a sus miembros en el sur del país y también en Ruanda.

El ministro de Exteriores de Uganda, Amama Mbabazi, declaró al periódico gubernamental Sunday Vision que el Gobierno necesita revisar las leyes en relación a las sectas y cultos y establecer las medidas precisas para “proteger a la gente corriente del culto a la personalidad de los líderes religiosos”.

Curas y monjas excomulgados e investigados

Los líderes de la secta del suicidio colectivo en Uganda habían sido investigados por explotación de menores, según recogía ayer la prensa local. Se trata de Joseph Kibwetere, un antiguo activista de la oposición, y varios curas y monjas católicos excomulgados. La policía no sabía ayer si estaban entre las víctimas. El supuesto profeta Kibwetere fue visto por última vez en un hospital de la vecina Kenia, donde era tratado del corazón.Las autoridades locales de Kanungu investigaron en 1998 a esta secta, a la que acabaron cerrando una escuela infantil que gestionaba. “Los niños sólo reciben un plato de puré, duermen sobre el suelo sin mantas, parecen desnutridos y son sometidos a trabajo infantil sin el conocimiento de sus padres”, decía entonces una carta del administrador local, Frank Ntaho, reproducida ayer por la prensa. “Mientras se investiga, se ha decidio interrumpir el funcionamiento de esta escuela con efecto inmediato”. La escuela tenía 300 niños.

La secta estaba registrada como una ONG desde 1997, aunque funcionaba desde principios de los noventa. Antes del suicidio, los líderes de la secta pidieron a sus 235 miembros que vendieran sus propiedades y se prepararan para ir al cielo.

Inmolaciones en masa de grupos apocalípticos

Junto con la matanza ritual de Uganda, éstos son los suicidios colectivos más importantes desde 1978. – 20 de noviembre de 1978

Los 914 seguidores de la asociación El Templo del Pueblo, fundada por el pastor protestante estadounidense James Warren Jones, se suicidan en la localidad de Jonestown (Guyana), al ser inducidos por su líder a ingerir frambuesas con cianuro. Los escasos supervivientes narraron después cómo los menos convencidos de la grandeza del sacrificio fueron obligados a ingerir el veneno o murieron acribillados a tiros.

– Diciembre de 1991

Treinta miembros de una secta en México fallecen cuando el reverendo Ramón Morales les obliga a continuar rezando mientras gases tóxicos se extienden por su templo. Las autopsias revelaron la presencia de alcohol industrial venenoso en una bebida consumida durante sus rituales.

– 19 de abril de 1993

David Koresh y 87 de sus seguidores, entre ellos 18 niños, mueren en el incendio de Monte Carmelo, la granja fortaleza de Waco, Tejas (EEUU), mientras el FBI intentaba un asalto con gases lacrimógenos para terminar con un sitio armado de 51 días.

– Octubre de 1993

En Vietnam se suicidan medio centenar de miembros de una remota tribu dirigida por Ca Van Liem, una persona ciega que recibía grandes donaciones a cambio de promesas de una rápida entrada al paraíso.

– Octubre de 1994

Localizados en una granja y tres chalés de Suiza los cadáveres abrasados de 48 miembros de la Orden del Templo Solar. También fueron hallados en Quebec (Canadá) otros cinco cuerpos, incluido el de un bebé, en similares circunstancias.

– Diciembre de 1995

Se encuentran a las afueras de Grenoble (Francia) los cuerpos calcinados de 16 miembros de la secta de la Orden del Templo Solar, cuyos integrantes se consideran descendientes de los templarios. Entre los cadáveres, que yacían formando el diseño de una estrella, figuraban afamados profesionales y dos agentes de Policía.

– 22 de marzo de 1997

La Policía de Saint Casimir (Canadá) descubre en una casa los cuerpos carbonizados de tres mujeres y dos hombres de la Orden del Templo Solar.

– 27 de marzo de 1997

Suicidio colectivo de 39 miembros de la secta Heaven’s Gate. Los suicidas esperaban unirse a la nave extraterrestre que, según ellos, seguía al cometa Hale-Bopp.

Suicidios evitados en España

Santa Cruz de Tenerife estuvo a punto de convertirse en el escenario de un suicidio colectivo en suelo español por parte de los miembros de una secta. Un grupo liderado por una psicóloga alemana y del que formaban parte unas 30 personas fue desmantelado por la Guardia Civil a principios de 1998 alertada, vía Interpol, por la hija de un miembro del grupo de que planeaban un suicidio colectivo. El plan repetía el patrón de otras tragedias colectivas ya consumadas. Se trataba de quitarse la vida antes de que llegase el fin del mundo, previsto para ese mismo mes. El lugar escogido eran Las Cañadas del Teide.La voz de alarma volvió a sonar en agosto del año pasado, en vísperas del eclipse total de sol que se pudo ver en toda Europa. Entonces se supo de la existencia en Girona de un grupo, la Asociación Energía Universal y Humana, que estaba construyendo un búnker en la localidad de Santa Cristina d’Aro en previsión del “diluvio universal” que iba a caer el 11 de agosto de ese año. La misma asociación había anunciado el diluvio para el Viernes Santo de 1997. Tras una comprobación de permisos e identidades, el asunto no llegó a más aunque algunos miembros de esta secta, que tiene unos 20.000 adeptos en todo el mundo, fueron detenidos el pasado mes de febrero acusados de estafa y asociación ilícita. Prometían curar el cáncer y otras “enfermedades” como la homosexualidad.

Entre las muertes producidas por ritos relacionados con sectas destaca el de una mujer en marzo de 1999 en la localidad alicantina de Alfaz del Pi durante un “ritual de purificación”. Natalie Castleford murió asfixiada bajo una manta. Hace varios años que la víctima había pertenecido a la Fraternidad Blanca Universal, con unos 20.000 adeptos en Francia y que promueve la procreación de niños “robustos, bellos, nobles, capaces de vencer las dificultades, las enfermedades y todas sus malvadas influencias”.

Sin embargo, los casos de muerte en nuestro país son extraños. En la mayoría de los casos de sectas detectados en España se trata de organizaciones o personas que estafan a sus adeptos mediante la creación de estados psicológicos en los que el grupo aparece como única ayuda.