EL Periódico de Aragón, 30.03.2011

La presión vecinal y los trámites jurídicos que emprendieron los residentes, asociaciones y otros colectivos de Rosales del Canal ha llevado al equipo de Gobierno de la ciudad PSOE-PAR a pedir que el pleno del ayuntamiento revise la cesión de la parcela adjudicada a la oenegé Remar y poder liberar el terreno adjudicado para dar respuesta a las reivindicaciones de los vecinos de la zona. Además, los grupos municipales del PP y CHA presentarán el viernes también una moción en la que instan a que el ayuntamiento inicie los trámites para revocar la cesión y se implanten equipamientos públicos.

De hecho, el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, se mostró ayer muy convencido de que la moción «se aprobará en el pleno». «Mi idea es que esta oenegé deje de estar allí», de modo que el solar se quede para uso público, apuntó el primer edil en un encuentro con los estudiantes en la Facultad de Derecho. Eso sí, la situación de las arcas municipales es la que es y ya anunció que «en dos años no se podrá construir ningún equipamiento».

La Asociación Remar España solicitó en 2005 al ayuntamiento la cesión de un terreno de propiedad municipal y un año más tarde, se propuso la adjudicación, pero no se concretó hasta el 2007. El año pasado se aprobó por unanimidad en el pleno la resolución de las alegaciones presentadas por distintos colectivos de vecinos acordando el otorgamiento de un derecho de superficie gratuito a favor de Remar. Estos han presentado un recurso contencioso-administrativo que no retirarán mientras no haya una marcha atrás del consistorio.

En el recurso exponen una serie de puntos en los que consideran que el ideario de Remar atenta contra la dignidad de la mujer y los jóvenes, y son discriminatorios. La asociación ha entregado a los responsables públicos gran parte del contenido de varias publicaciones en las que aparecen esas posibles discriminaciones.

DISCRIMINACIÓN Este colectivo se dirigió además el verano pasado al Ministerio de Igualdad, para informarle sobre este posible caso de discriminación, y tras recibir contestación, envió la información al Instituto Aragonés de la Mujer y al consistorio. Ayer, todo indicaba que el ayuntamiento ha empezado a hacer gestiones para llegar a una solución y mandar fuera del barrio a la entidad. Además, cuentan con el apoyo de la FABZ y 28 colectivos vecinales.

Remar se defendió de los comentarios que les acusan de ser una secta y alegó que algunos extractos del libro escrito por su fundador —Un Dios enamorado— «se han sacado fuera de contexto» y recomendó a la gente «leer el texto en sus totalidad». Juan Carlos García, uno de los voluntarios, afirmó «no entender qué tienen los vecinos contra Remar» e indicó que «tal vez tienen algún interés particular en la parcela». La fundación puntualizó que cumple «con todos los trámites legales» y que llevan «muchos años trabajando con el peor escaparate de la sociedad».