La Capital (Argentina), Jorge Salum, 21.05.1999

La sospecha de que sus integrantes abandonaron hasta dejar morir a un anciano en una granja de Piñero, y la existencia de al menos tres causas con denuncias por reducción a la servidumbre y asociación ilícita, ni impiden a la organización Recuperación de Marginales (remar) continuar figurando en defensorias y juzgados de los tribunales rosarinos como lugar de derivación para personas sin hogar, indigentes, discapacitados abandonados por sus familias, adictos y chicos con problemas de conducta.

Una prueba sobre el prestigio con el que la Justicia local premia a Remar es su inclusión en la nómina de organizaciones que colaboran con ella, recibiendo a personas derivadas oficialmente por distintos problemas. Es lo que ocurre en algunas de las cinco defensorías civiles de los Tribunales locales, donde existen listas en las que fi9gura una institución denominada Euremar cuya dirección coincide con la de la sede central de Remar de Rosario, ubicada en Buenos Aires al 1400.

Pero hay otros indicios que tienden a demostrar la confianza ganada por Remar en organismos jurisdiccionales. La madre de un chico que tuvo problemas de conducta reveló a la capital que un juez de menores de Rosario autorizó por escrito la internación de su hijo en una granja de Remar ubicada en Villa Allende, provincia de Córdoba. La mujer afirma que su hijo fue maltratado por los integrantes de la secta y tiene la intención de declararlo en la causa por la muerte del anciano de Piñero, pero hasta ahora no consiguió que la fiscal o el juez la reciban.

Graciela Beatriz Abal se presentó la primera vez ante la fiscal Alba Rosa Olmos, pero dice que no consiguió que la atendieran. Ayer volvió a intentarlo, esta vez en el Juzgado de instrucción de la 9na nominación, pero tampoco logró que le tomaran declaración. Abal afirma que su testimonio puede servir para descorrer el velo sobre cómo se conducen los miembros de remare respecto de las personas a las que deben atender, entre ellas las que son derivadas por la Justicia.

“En Villa Allende as mi hijo le pegaron, lo obligaron a trabajar y no lo dejaban comunicarse conmigo. Y cuando dijo que quería irse no lo dejaron”, dijo la mujer a este diario.

La presentación de Abal como testigo contra Remar fue propuesta por el abogado Héctor Navarro, quien además pidió al juez Carlos Carbone que brinde garantías a los cuatro bomberos que denunciaron el estado de abandono de los ancianos internados en la granja de Piñero cuando fueron a retirar el cadáver de uno de los viejitos. Navarro dice que los bomberos no quieren contare todo lo que vieron porque temen ser sancionados por sus superiores.