El Periódico de Aragón (España), 4.06.2013

Los tribunales han vuelto a pronunciarse sobre la polémica instalación de Remar en Rosales del Canal para decir, una vez más, que los trabajos pueden continuar. Después de meses de conflicto por su traslado allí, de haberse producido altercados al inicio de las obras, el juzgado contencioso administrativo número 3 de Zaragoza ha denegado la suspensión cautelar de las mismas que pedían los residentes de la zona (el pasado 11 de abril). Una sentencia contra la que pueden interponer recurso aunque en el barrio, en la asociación Entrelagos, no quisieron valorar la decisión judicial ayer al ser consultados por este diario ni manifestarse sobre las medidas a adoptar ahora. De hecho, desconocían esta resolución del magistrado.

El juez explica que este suelo «con las limitaciones propias de su calificación urbanística, es un terreno edificable» y que la licencia otorgada le permite obrar para darle el uso que se quiere dar. También argumenta que el perjuicio que alegan los vecinos está relacionado con «la actividad que se pretende desplegar en la edificación, más que a la propia construcción en sí misma», cuando la suspensión que se requiere «se refiere a la licencia de obras, no de actividad o de funcionamiento». Pero, en el caso de Remar y el perjuicio que se le generaría «hay que tener en cuenta los desembolsos comprometidos», así como las consecuencias que tendría para trabajadores de la constructora la impugnación de esa licencia.

Además, el magistrado recuerda en su escrito a los vecinos que «los hipotéticos usuarios de los servicios serán personas necesitadas, lo que debe ser entendido en época de notable crisis», así como que la pertinencia de esta suspensión no va en función «de la cantidad de personas que están a favor o en contra de la licencia de obras o del proyecto». «Si Remar tiene derecho a edificar, la oposición vecinal no puede impedir el ejercicio de este derecho», añade el juez.

Responsables de Remar no acuden a una reunión vecinal

La asociación de vecinos Entrelagos de Rosales del Canal convocó a los responsables de Remar a una reunión el pasado 25 de mayo con el objetivo de «acercar posturas y para que la organización pueda explicar a los vecinos cuál es el proyecto que quieren llevar a cabo en la calle Maurice Ravel», explicaron desde la asociación vecinal. La concentración se desarrolló en la plaza Beethoven, pero a ella no acudieron los representantes de Remar, por considerar que «el clima no es idóneo», indicó el secretario de la organización, Ramón Ubillos.

Por su parte, el presidente de la agrupación de Rosales del Canal, Nacho del Corral, se mostró «muy descontento» ya que era la oportunidad de mejorar las relaciones y poder explicar en primera persona «las singularidades del centro que van a construir en el barrio, un espacio que, «supuestamente, dotará al barrio de Rosales de los servicios que necesita».

Ante esta reacción, desde la agrupación «intuimos que en ningún caso se va a tratar de un centro abierto al público, sino una instalación más de Remar, en la que se impartirá su doctrina, dirigida única y exclusivamente a sus usuarios», explican desde Entrelagos. Una teoría que ha sido defendida por esta asociación desde los inicios, ya que se trata de una entidad «con unas ideas religiosas tan marcadas, como minoritarias», apuntan.

Sin embargo, «el silencio por parte de Remar, así como esa negativa a mantener encuentros abiertos y a clarificar sus ideas, sólo hace que acrecentar las dudas de los vecinos», explican.

Por otro lado, el Ayuntamiento de Zaragoza, defiende que Remar «cuenta con todos los permisos necesarios» para su instalación en el barrio. Además, ofreció a los vecinos varias alternativas de suelo para poder desarrollar en él edificios públicos. Si bien, esta solución no satisfizo a los miembros de Entrelagos porque «no se está respondiendo a las necesidades reales de servicios que tenemos», indican. Actualmente hay censadas en Rosales del Canal unas 4.500 personas, de las que 1.300 son niños.