PATRICIO CANDIA – El País, Palma de Mallorca – 26/08/1989

“La Prensa tiende a ser cada día más arrogante, y eso no gusta a la gente”, afirma Randolph, director ejecutivo de Hearst Consolidate Publications, presidente de Hearst Corporations desde 1965 y uno de los hombres más influyentes en Estados Unidos.Desde su empresa maneja uno de los mayores grupos de Prensa regional de todo el mundo. El nacimiento de su imperio fue cruelmente retratado por Orson Welles en la película Ciudadano Kane. Parece, por su tajante afirmación, que el heredero del viejo Hearst reniega de un pasado gracias al cual está en la cumbre.

Hearst, casi sin proponérselo, trasladó parte de la influencia que posee a Mallorca, donde se convirtió en anfitrión de relevantes personalidades del mundó financiero y de la realeza. A bordo del Bríddlewood, un impresionante yate de 43 metros de eslora con nueve tripulantes a bordo, el magnate de la Prensa norteamericana navegó junto a su amigo Robert A. Moshachez, secretario de Comercio Exterior de EE UU, a quien acompañaba su esposa, Georgette, propietaria de una importante firma de cosméticos.

A las fiestas organizadas por Hearst y su joven esposa, Veronica, en el Bríddlewood asistieron los reyes de España, los reyes de Grecia, el duque de Arión, el príncipe Pablo, la princesa Tatiana y el príncipe Tchaotua, entre otras personalidades.

Hearst, al que se ha visto en ocasiones con el abogado Matías Cortés, advirtió que no iba a responder a ninguna pregunta relacionada con la política. “No es el momento ni el lugar apropiado para hablar de temas tan serios como ése”, dijo. No puso reparos, en cambio, para referirse al dramático episodio que vivió 14 años atrás, cuando un comando del Ejército Simbiótico de Liberación secuestró a su hija Patricia, cuya imagen empuñando un fusil dio la vuelta al mundo. Patricia se enamoró de uno de sus captores y mantuvo en vilo a la opinión pública mundial en un suceso que tuvo un final feliz, según recuerda Hearst.

“Ella está muy bien”, dice con indisimulado afecto paternal. “Se casó, tiene dos hijos maravillosos, es una feliz ama de casa y vive en Greenwich [Inglaterra]. Creo que su recuperación ha sido asombrosa y dudo que le hayan quedado secuelas de esos hechos”.

En sus 74 años de vida, Randolph Hearst ha acumulado una gran experiencia en el desarrollo de los medios de comunicación norteamericanos, órganos poderosos e influyentes que él conoce mejor que nadie.

“Los medios de comunicación son determinantes, pero no tanto como ellos mismos creen. Los lectores son cada día más inteligentes y no se dejan engañar por artículos tendenciosos y escasamente fundamentados”, asegura Hearst, que apuesta por un futuro estrechamente ligado a la tecnología. “Los medios audiovisuales serán muy poderosos y la Prensa tendrá que adaptarse a las nuevas exigencias para seguir siendo competitiva. Todo está cambiando y no podemos permanecer indiferentes”.

Hearst, que decidió amarrar el BridIewood en el sitio de moda en Mallorca -Puerto Portaltras surcar las aguas de Cerdeña las costas italianas y el sur de Francia, dice que está muy interesado en invertir en España: “Es un proyecto que tengo en mi mente, pero que aún no he madurado suficientemente”.