La Nación (Argentina), 20.02.1998

Dos jueces penales de San Isidro investigan una presunta secta que acopiaba armas para luchar contra los extraterrestres y salvar a la Tierra de un ataque de los grises.

La Justicia conoció la existencia del misterioso grupo en diciembre del año último, cuando la ex pareja de Guillermo Romeu, la cabeza del grupo autodenominado Radar 1, denunció que su concubino la amenazaba y golpeaba a sus dos hijos.

Las características del grupo que lideraba Romeu trascendieron por los dichos de su ex pareja y de su madre, Olga María Díaz. Los presuntos miembros del grupo se negaron a dar detalles ante la Justicia y juraron que sólo son seguidores de la Iglesia Evangelista. La Nación no logró localizarlos.

Según declararon las dos mujeres ante la policía, “las armas eran para luchar contra la marcianada”.

Romeu tenía entonces 41 años, era piloto civil y seguidor del pastor evangelista Héctor Giménez. No deseaba divulgar sus actividades y, como tenía miedo de que lo acusaran de liderar una secta antialienígena, en 1991 se afilió a la Federación de Iglesias Pentecostales Autónomas (FIPA).

Usaba celular, tenía dos motos Honda y siempre llevaba un reloj Rolex de oro. Poseía la tenencia legal de dos pistolas semiautomáticas y de un revólver Magnun calibre 44 que utilizó para matarse frente a sus hijos de 8 y 2 años, el 12 de enero último.

Ese día, en las horas previas, Eleonora Cecilia Díaz fue a la Comisaría de la Mujer y Violencia Familiar, dijo que tenía miedo y pidió presencia policial precautoria. Su ex concubino iría a su casa situada en Salta 1435, en la localidad de Martínez, porque era el cumpleaños de su hijo Cristóbal.

Así fue. Minutos antes de las 14, Romeu llegó con su camioneta Ford al domicilio de Díaz. Allí estaban, además de la dueña de casa y sus pequeños, su suegra y una cabo de la policía.

Luego de armar un juego de batería que le regaló a su hijo mayor, le dio a su ex pareja algo de dinero, se agachó y dijo: “Te devuelvo todo. Me voy”. En ese instante se descerrajó un disparo en la cabeza con un arma grande y plateada, que sacó de una caja de zapatos.

LA GUERRA DE LOS MUNDOS

“Romeu fue mi pareja durante casi 10 años. Pero, en el último tiempo, yo estaba asustada. El transmitía a su grupo manifestaciones que no tenían nada que ver con la realidad y otra persona de la secta, el pastor Brian Kurt Bach, me manifestó en noviembre de 1997 que debía traspasar todas mis pertenencias a nombre del siervo de Dios, porque todo era de esa obra”, aseguró Díaz.

La abuela de los hijos de Romeu declaró que “tenía actitudes raras y decía ser un comandante antiextraterrestre. Desde 1991 viajaba a Entre Ríos, donde armaba un show para luchar contra los extraterrestres. Incluso se colocaba trajes de tipo espaciales y ostentaba armas ligeras”.

El juez en lo criminal Valles Garbo imputó el delito de amenazas calificadas a Romeu y a Bach, un miembro del grupo que confió a un agente de policía su intención de seguir con la obra iniciada por aquél.

“No tenemos acreditado ni nos interesa que sea una secta. Para nosotros, Romeu era un pastor evangélico. Los pensamientos o creencias íntimas de la gente no son una cuestión justiciable. Si la tenencia de las armas estaba en regla, no nos importa si eran para defenderse de los ladrones o los marcianos”, dijo a La Nación una fuente del Juzgado en lo Criminal Nº 1.

El otro juez que conoció la existencia del grupo, Marcelo Hunkeler, sólo investiga el suicidio de Romeu. Por el momento, el magistrado no citó a declarar a ninguno de los miembros del grupo.

FORMACIÓN MESIÁNICA

Según revelaron fuentes judiciales, las armas de Romeu se encontraron en la sede en la Iglesia Evangélica Manantial, situada en Wernicke 265, en la localidad bonaerense de Boulogne. Hasta ahora, no se descubrieron armas que no tuvieran la debida autorización del Registro Nacional de Armas (Renar).

En su adolescencia, la madre de Guillermo Romeu lo llevó a la Escuela Científico Basilio y luego el futuro pastor ingresó en la Iglesia Mesiánica Mundial, un culto de origen japonés donde coordinó grupos juveniles.

En los ochenta hizo seminarios en el Ministerio de Ondas de Amor y Paz del pastor Héctor Giménez. No llegó a matricularse, pero actuó como pastor de su ministerio hasta que Giménez le dijo que olvidara los OVNI y a los marcianos.

En 1988, reemplazó el nombre Comando Ashtar por Fundación, para que no los confundieran con guerrilleros. En 1991 fundó Radar 1, incorporando armamentos y tecnología “para entrenarse y defenderse de los grises, que nos consideran seres inferiores y sólo con fines alimenticios”.

En 1992 el grupo inscribió a la Iglesia Manantial en el Registro de Cultos y buscó apoyo mediante la afiliación a la fundación pentecostal.

HASTA LOS DIENTES

Radares y antenas: la secta tenía radares para controlar el movimiento aéreo, dos antenas parabólicas y una antena de FM, desde donde transmitía la Radio Manantial, según confío una fuente.

Bombas y ametralladoras: en el entrepiso del templo de Boulogne, almacenaban bombas incendiarias, fusiles, ametralladoras, gases lacrimógenos y pistolas.

Municiones y cargadores: antes de suicidarse, el líder habría comprado cajas de municiones, una escopeta Franchi, una pistola y cargadores en la armería La Pantera.