Deutsche Welle (Alemania), 24.09.2020

Una élite secreta – dice esta leyenda de la conspiración – secuestra niños y quiere apoderarse del mundo. Originada en Estados Unidos, QAnon se está extendiendo a nivel mundial, también en Alemania y Gran Bretaña.

También en las recientes protestas contra las medidas antipandemia en la Trafalgar Square de Londres estuvieron presentes los seguidores de las leyendas de la conspiración de QAnon. Entre otras cosas, coreaban “Elige tu bando” y sostenían carteles que decían “Libertad, no miedo” y “Detén el tráfico de niños”. Un típico eslogan de QAnon. Porque según el movimiento que ha surgido en Internet, una élite internacional de pedófilos secuestra y abusa de los niños para extraerles un elixir rejuvenecedor de su sangre. Se dice que esta élite incluye a Hillary Clinton y al inversionista estadounidense George Soros, por ejemplo, y supuestamente está tratando de apoderarse de la dominación mundial con esta droga, entre otras cosas.

Según el mito, una especie de gobierno secreto, también llamado “Estado Profundo”, controla la política de EE.UU. y del mundo entero tras bastidores. En el otro lado, en el lado “bueno”, está el presidente de EE.UU., Donald Trump, que ha emprendido la lucha contra tal “Estado Profundo”.

Hasta aquí las afirmaciones centrales de la leyenda de QAnon, que, sin embargo, está siendo constantemente hilada y también se superpone con otros mitos de conspiración, a menudo antisemitas. Jakob Guhl, del Instituto de Diálogo Estratégico de Londres (ISD), ilustra: “QAnon es el tofu de los movimientos en línea. Puede tener diferentes sabores dependiendo de con qué lo mezcles”.

Uniendo fuerzas con la vieja derecha, nazis y esotéricos

El ejemplo más reciente es la combinación de QAnon con el movimiento que cree que las medidas para la contención de la pandemia son exageradas o que el virus es sólo un invento para manipular a la población con vacunas. Esto se hizo claramente visible en las protestas en diferentes países, a las que, además de quienes rechazan las vacunas, los esotéricos y los derechistas, también se sumaron los partidarios de QAnon.

Según un nuevo estudio del ISD, la crisis global provocada por el corovirus ha dado a QAnon un fuerte impulso. De marzo a junio de este año hubo más publicaciones relacionadas con QAnon en Twitter, Facebook e Instagram que nunca antes en un período comparable desde que surgió ese mito de la conspiración en 2017. La historia está desempeñando un papel cada vez más importante también en otros lugares además de EE.UU., su país de origen.

Guhl, experto en extremismo, explica: “Aunque la abrumadora mayoría del contenido sigue siendo distribuido en EE.UU., su impacto internacional está creciendo. Gran Bretaña es el segundo país en donde el contenido de QAnon es más compartido”. Le siguen Canadá, Australia y, en quinto lugar, Alemania.

Se asume que esta amplia difusión en Alemania se debe al hecho de que aquí ya existe una escena muy arraigada de movimientos y leyendas de conspiración como el grupo “Reichsbürger”, al que QAnon ha podido acoplarse bien.

En la pandemia, QAnon también ha ganado seguidores populares como el cantante Xavier Naidoo o el cocinero estrella Attila Hildmann, que difunden leyendas extremas entre sus fans. Guhl estima que “el núcleo duro de los creyentes” en Alemania asciende a unos pocos cientos de miles. Sin embargo, un grupo ciertamente mucho más grande es al menos receptivo al contenido de QAnon.

Q, el supuesto empleado del servicio secreto

En octubre de 2017, un usuario anónimo con el nombre de Q hizo circular la leyenda de la conspiración en el foro de Internet 4chan. Al hacerlo, continuó dando vueltas a la mentira creada en la campaña electoral estadounidense de 2016, conocida como Pizzagate, según la cual una red de pornografía infantil estaría operando en una pizzería de Washington, D.C., en la que estaría involucrada Hillary Clinton. Esta afirmación, carente de toda base real, también fue declarada creíble recientemente por el cantante británico Robbie Williams.

Q afirmó en ese momento que como empleado del servicio secreto tenía información interna y que Clinton pronto sería arrestada. Aunque esto no ocurrió, sus crípticos postulados se volvieron cada vez más populares. Desde entonces, las leyendas de Q son cada vez más propagadas: en foros, grupos, posts y videos se pueden encontrar en Telegram, Facebook, Twitter, Instagram y Youtube.

La estimulante sensación de sentirse importante

Las leyendas de QAnon se ajustan a lo que es relevante localmente. Según Guhl, QAnon funciona como “una especie de mito de la metaconspiración” que integra otras cosas en sí mismo. En Alemania, esta puede ser la opinión de los “Ciudadanos del Reich” o en Gran Bretaña la de los defensores del “brexit”. Por ejemplo, los partidarios de QAnon aparecieron durante las protestas a favor de la retirada del Reino Unido de la UE, y algunos de ellos ven a Boris Johnson como un aliado del supuesto salvador del mundo, Donald Trump.

El experto en Internet Sascha Lobo dice en el portal de Der Spiegel que la posibilidad de que cada uno siga hilando su propia leyenda de QAnon es el principal ingrediente del atractivo que tiene “la ideología de conspiración más exitosa y amenazante en las redes”. Lobo habla del llamado efecto Ikea, que significa que la gente considera que un mueble – o en el caso de QAnon, una leyenda – es más valioso y mejor si han ayudado a construirlo ellos mismos. No importa cuán torcido termine siendo el mueble- o la leyenda.

Cuando el sarcasmo está fuera de lugar

Por más abstruso e ilusorio que parezca el mito de QAnon, es mucho más que un inofensivo fenómeno de Internet. Aparte de su presencia en las protestas contra las medidas anticoronavirus o incluso las manifestaciones contra la violencia sexual contra los niños, el movimiento también se ha extendido a la vida analógica de otras maneras. Después de que sus partidarios en EE.UU. planearon y llevaron a cabo actos de violencia, el FBI declaró QAnon 2019 como una potencial amenaza terrorista.

En Alemania, el autor de un crimen de motivación racista en Hanau, plasmó en un panfleto su visión del mundo, moldeada por leyendas de conspiración. Aunque no menciona a QAnon por su nombre, habla, entre otras cosas, de un servicio secreto que opera a nivel mundial y que controla a las personas a distancia. En febrero, este hombre de 42 años disparó a nueve personas en dos cafés de Hanau, Hesse, y luego mató a su madre y se suicidó.

¿Seguidores de QAnon – dignatarios políticos?

No solo la radicalización y la violencia son un peligro. Guhl señala que partidarios de QAnon entretanto se presentan a las próximas elecciones estadounidenses de noviembre como replublicanos o como candidatos independientes al Congreso: “Las personas que asumen que una élite secreta de pederastas quiere derrocar al Presidente Trump serán entonces posiblemente elegidas e influirán en la legislación”.

Facebook y Twitter cerraron miles de cuentas de partidarios del movimiento en este verano. En Alemania, la semana pasada, el comisionado de antisemitismo del gobierno federal, Félix Klein, exigió que los servicios de mensajería también frenaran la propagación de QAnon con más fuerza.

Jakob Guhl cree que estas medidas son las correctas, pero señala que el problema fundamental es que los algoritmos en las redes sociales fomentan contenidos controvertidos. Además, es importante “reforzar la competencia de los medios de comunicación social en cuanto a información falsa”, especialmente en estos tiempos de la pandemia, que hace que muchas personas se sientan aún más inseguras. Pero no es una tarea fácil.