A.C. – Washington -El País, 21/04/1993

El plan estaba montado para acabar con la paciencia de David Koresh y su gente, pero, al final, quien perdió la paciencia fue el FBI.. La fiscal general, Janet Reno, y distintas autoridades policiales han reconocido que la decisión de emplear la fuerza contra el reducto de fanáticos religiosos fue provocada por el cansancio y la desesperación de los responsables de la operación, que no pudieron soportar las perspectivas de mantener por tiempo indefinido el asedio a la granja de la secta.

Durante 51 días, el FBI había utilizado técnicas de guerra psicológica, como iluminar el área con grandes focos durante la noche para impedir el sueño, cortar el agua y las líneas telefónicas, o conectar altavoces que despedían música rock o ruido de locomotoras. Nada funcionó. La última declaración de Koresh. de que permanecería encerrado hasta concluir su manuscrito del Libro de las revelaciones agotó la resistencia de los expertos en psicología.

Un grupo de altos funcionarios del FBI que viajó la pasada semana a Waco concluyó que no había ninguna posibilidad de negociación y presentó a Janet Reno la alternativa de gasear la granja.

Reno consultó con doctores y expertos para escoger un gas sin efectos letales. Una de las razones que inclinaron a la fiscal general a dar su visto bueno a esa opción era el informe del FBI de que los niños encerrados en el complejo estaban siendo sometidos a malos tratos.

Al mismo tiempo, Reno tenía noticias de que las personas al mando de la operación en Waco estaban agotadas e, incomprensiblemente, no había nadie más en el FBI para reemplazarlos.

Finalmerite, el domingo por la noche, Reno presentó su propuesta a Bill Clinton. “¿Has revisado todo cuidadosamente? ¿Crees que ésta es la mejor solución? SÍ es así,, de acuerdo”, le dijo el presidente. Antes de que la fiscal general diera la orden definitiva se tuvo en cuenta que el caso de Los Ángeles había terminado sin el conflicto temido.