Diario de Andalucía, 20.07.2011

Manuel Alonso Corral, proclamado como papa Pedro II, murió a los 76 años ante el hermetismo y silencio de la orden religiosa. Un segundo ciclo ha llegado a su final en la Orden de los Carmelitas de la Santa Faz, conocida de forma popular como Iglesia palmariana. Y lo ha hecho con las características habituales que envuelven a este colectivo. El hermetismo, el oscurantismo y el absoluto silencio rodean la muerte del papa Pedro II que, desde hace seis años, venía estando al frente de la orden tras el fallecimiento del popular Papa Clemente.

Estos últimos días todo han sido rumores en la Entidad Local Autónoma (ELA) de El Palmar de Troya, perteneciente a Utrera. Allí, junto al núcleo urbano, se alza la gran basílica palmariana donde ha muerto Manuel Alonso Corral, quien regía este colectivo desde su proclamación como Pedro II. Así lo confirmaron fuentes de los juzgados utreranos, en cuyo registro civil consta este fallecimiento en la jornada del pasado viernes, día 15 de julio.

Al parecer, la muerte del papa se ha producido tras una larga enfermedad, a la edad de 76 años. Sin embargo, esta noticia ha querido guardarse de muros hacia dentro, por lo que en el exterior sólo se han escuchado estos días algunos rumores por parte de los vecinos de El Palmar. Hay quien comenta que últimamente veía cómo los fieles acudían, “de riguroso luto”, tras conocerse la defunción. Otros, por su parte, creen incluso haber escuchado “sonar las campanas a muerto”.

Lo cierto es que muchos de los palmareños reconocían no tener constancia del suceso, ya que “en los últimos años mantenían muy poco contacto con nosotros y básicamente se relacionaban entre ellos”, comentan. No obstante, hay quien afirma que el pasado fin de semana, coincidiendo con la Feria que se celebró en la ELA, pudieron verse a sus miembros hacer vida normal en ese ambiente lúdico; y que, con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen, el sábado tuvo lugar la habitual procesión con esta imagen por el interior del recinto que rodea la basílica. Y todo ello habiendo comentarios sobre el funeral del líder palmariano que apuntan precisamente al día 16, una jornada después de su fallecimiento. De ser cierto, la aparente tranquilidad por parte de los miembros de la orden podría estar centrada en buscar una imagen de normalidad para que no trascendiera la noticia.

Nacido el 22 de noviembre de 1934 en Cabeza del Rey (Badajoz), Manuel Alonso Corral se puso al frente de la Orden de los Carmelitas de la Santa Faz tras la muerte, en 2005, de Clemente Domínguez Gómez, el autoproclamado Papa Gregorio XVII. Abogado de profesión, Pedro II ocupaba el cargo de secretario de Estado durante el papado de Clemente, siendo una de las personas fuertes dentro de la orden.

Aunque ya en aquella época las relaciones con el exterior no eran muy fluidas, fue sobre todo con la llegada de Manuel Alonso cuando este colectivo ha incrementado su hermetismo. Los altos muros de hormigón, de unos cinco metros, que rodean la iglesia palmariana, sirven a la perfección para aislarla del exterior. Cámaras de vigilancia y una puerta habitualmente cerrada son la tónica general de un recinto a cuyo interior solamente puede accederse sin vestir vaqueros, cubriéndose los brazos y teniendo abrochados todos los botones de la camisa (en el caso de los hombres) o llevando velo sobre la cabeza (para las mujeres).

El origen de esta orden religiosa, rechazada por la Iglesia católica, se remonta a la supuesta aparición de la Virgen, en el año 1968, en la finca La Alcaparrosa. Fue tal la magnitud del fenómeno social que allí se produjo que, posteriormente, llegaron a concentrarse hasta 40.000 personas para ver cómo el papa Clemente entraba en trance.

Con tal popularidad, la riqueza que poseían fue en aumento, alcanzando incluso entre 2.500 y 3.000 metros cuadrados de suelo en pleno centro de Sevilla. Sin embargo, las últimas propiedades las vendieron en febrero del año 2003, viviendo desde entonces de las rentas del dinero obtenido tras dichas ventas, según relata Manuel Molina, el autor del libro Los secretos del Palmar de Troya.

A lo largo de su historia, la Orden de los Carmelitas de la Santa Faz ha canonizado a Francisco Franco, Don Pelayo, José Antonio Primo de Rivera, Cristóbal Colón y Carrero Blanco, entre otros. También ha excomulgado, por ejemplo, al rey Juan Carlos I y a la familia real, a la propia Iglesia católica y a todas las personas que hayan visto la película Jesucristo Superstar.