R. Laguna, El Mercantil Valenciano, 25.07.2011

El vidente que se hizo famoso en Alzira al postrarse ante un pino y lanzar mensajes apocalípticos mientras reproducía, con voz ronca, supuestos mensajes de la Virgen, y que luego fue capaz de transformar un imponente huerto de Picassent en un convento integrista se sentó ayer en el banquillo de los acusados.

El fiscal y el abogado del Estado piden ocho años de cárcel para Ángel M. B., conocido como el “padre Ángel”, por dos delitos de fraude fiscal contra la Hacienda Pública, además de una multa por un total de 2,3 millones de euros, al no haber declarado las donaciones que sus feligreses le daban “convencidos de su condición de iluminado, capaz de ser transmisor de mensajes marianos y otros fenómenos religiosos”. También piden que indemnice a la Agencia Tributaria con 400.000 euros por los impuestos que no ha pagado.

Así lo manifestaron ayer durante el juicio celebrado en el juzgado de lo penal número 4 de Valencia. La vista se suspendió tras presentar las acusaciones y la defensa varias cuestiones previas, ya que, debido a la importancia de los delitos y de las penas, el caso podría ser juzgado en la Audiencia Provincial de Valencia. Hay que señalar que dos acusaciones particulares piden además que se juzgue al “padre Ángel” por un delito de estafa. La magistrada Beatriz Sobremonte suspendió el juicio para resolver estas cuestiones. La solicitud de penas podría incluso ampliarse

Según ambas acusaciones, Ángel M. B. fue nombrado en 1992 presidente de la “Junta de la Esclavitud del Sagrado Corazón de Jesús. Obras de Misericordia”, una asociación con domicilio en Benaguasil constituida “sin ánimo de lucro”, para el desarrollo de sus fines de carácter benéfico-social y que se nutre fundamentalmente de las donaciones y aportaciones de sus miembros. Los fines de la asociación eran “asistir y visitar hospitales, residencias, asilos, cárceles y realizar romerías a sitios sagrados” con las “importantes donaciones recibidas de los miembros y simpatizantes”.

Pese a que la asociación tiene un límite de presupuesto anual de 12.000 euros, entre 1992 y 2003, el “padre Ángel” abrió varias cuentas corrientes a su nombre y compró, escriturándolas también a su nombre, propiedades y fincas en Picassent, Gandia, Valencia y Benaguasil valoradas en cientos de miles de euros.

Así, respecto al año 2000, la Inspección Tributaria efectuó una liquidación del IRPF con una base de 489.163 euros, de la que resulta una cuota fiscal de 223.233 euros que no ingresó en Hacienda. Además, en un registro domiciliario, realizado en octubre de 2003, se le intervino 354.801 euros en metálico y cuantiosas joyas cuyo importe no ha sido tasado.

7 pisos, joyas y 30 cuentas corrientes

Pese al rico patrimonio que acumuló el padre Ángel, no rindió cuentas por ello a las arcas públicas. El supuesto santón no realizó la declaración de la Renta y la Justicia le reclama ahora una multa de 2,3 millones de euros. El padre Ángel logró un gran patrimonio gracias a los bienes, las joyas y el dinero que aportaban los fieles que seguían sus ceremonias. Gracias a ello, ha acumulado, entre otras propiedades, siete apartamentos en Gandia y tiene más de treinta cuentas corrientes. Los fieles adquirieron en 1993 la masía que se convirtió en sede de la secta por 540.000 euros y posteriormente compraron los campos de alrededor, de manera que el valor de esta finca podría superar los dos millones de euros. En total se estima que el patrimonio del supuesto vidente puede alcanzar los tres millones de euros.

Ángel Muñoz despertó el interés de numerosos seguidores, pero sólo tres familias lo han denunciado. La avanzada edad de muchos de los fieles y la dificultad de demostrar que el falso vidente se apropió de los bienes son algunas de las circunstancias que han disuadido a muchos afectados.