El Mundo (España), Natalia Puga,10.12.2014

Miguel Rosendo, fundador de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel destituido por la Iglesia tras las denuncias de prácticas sexuales y supuestas estafas, se enfrenta a nuevas acusaciones. Ex adeptos de esta organización religiosa denuncian que durante años cometió abusos sexuales, físicos y psicológicos.

Un grupo de 30 personas entre ex adeptos y familiares de personas que siguen en la organización ha decidido dar la cara este miércoles en una comparecencia pública en la que sacaron a la luz “muchos años de angustia y de miedo”. Han roto su silencio dos meses después de que EL MUNDO revelase la historia para “advertir sobre la indefensión y la vulnerabilidad de los fieles de la Iglesia Católica”.

Acaban de saber que la Archidiócesis de Madrid ha expulsado de todos los ámbitos de la Iglesia madrileña a La Voz del Serviam, la organización que creó Miguel Rosendo una vez que le expulsaron de la Diócesis de Tui-Vigo. Tras este anuncio, piden a la Iglesia más medidas “tan rotundas e inequívocas” para cortarle de forma definitiva las alas y están dispuestos a colaborar en la investigación que se sigue en el Juzgado de Instrucción número 1 de Tui.

Joaquín García, portavoz de las familias afectadas que tiene a una hija de 35 años todavía retenida en la organización de Miguel Rosendo, ha insistido en que miembros de la Orden y Mandato de San Miguel “han sido víctimas de abusos sexuales” y de que su fundador “disfrazaba como trabajos y limpiezas espirituales tocamientos y actos sexuales con las mujeres”.

Según explicó, ocho de las familias que se han unido tienen hijos e incluso nietos de corta edad viviendo todavía en esta organización y en su sucesora, La Voz del Serviam, de la que explican que “tiene todas las características de una auténtica secta destructiva”, con la peligrosidad añadida de que se insertó en la Iglesia Católica para dar legitimidad a sus actuaciones.

Quienes este miércoles han dado la cara tienen conocimiento de que en la actualidad hay 17 seguidoras conocidas como miguelianasviviendo en un chalé de El Escorial y otras 14 personas viven en una casa propiedad de Rosendo en Collado-Villalba. En ambas residencias se estarían reproduciendo las relaciones de secta destructiva que algunos de los afectados vivieron durante años enSanta María de Oia (Pontevedra), donde tenía la sede la organización hasta que la Iglesia la intervino.

Uso de la fuerza

Según denuncian, en ocasiones, Miguel Rosendo ha usado la fuerza, tirando al suelo a algunos miembros de la Orden. Uno de los ex adeptos, José Manuel Lima, que todavía tiene a dos hijas y dos nietas en la organización, presenció cómo cogía de los pelos a una de sus colaboradoras, arrastrándola por el suelo entre rosales y causándole heridas sangrantes en la espalda.

Joaquín García añadió que los informes, denuncias y testimonios de primera mano que manejan ponen de manifiesto que Miguel Rosendo ha dirigido y sigue dirigiendo un entramado de estafa y tráfico de influencias adaptado a su lucro personal.

Dentro de ese entramado, los ex adeptos denunciantes aseguran que en la “casa madre” de la organización en Oia han sido testigos del trasiego de sobres con dinero que siempre pasaban por las manos de Miguel Rosendo porque aseguraba que tenía que bendecirlos. Según indican, estas entregas de efectivo han llegado alcanzar los 160.000 euros y la organización se hizo con un extenso parque móvil y con inmuebles de gran valor.

Mientras él se enriquecía, llegó a reunir a 400 adeptos y a “comerles la cabeza” de tal forma que algunos abandonaron puestos de trabajo de hasta treinta años de antigüedad y vendieron sus viviendas para aportar fondos a la organización. Lo “dieron todos” y un matrimonio acabó viviendo en una chabola con techos de uralita sobre los que se filtraba la lluvia.