La Guardia Civil cree que el dinero que llegaba a los “miguelianos” era para “lucro” de Rosendo

By |2018-11-15T17:27:56+00:0015 noviembre, 2018|Orden y Mandato de San Miguel Arcángel|

Faro de Vigo (España), Carlos García, 15.11.2018

Son ya 22 sesiones las que acumulan el macrojuicio por asociación ilícita contra los conocidos como “miguelianos” y su líder, Miguel Rosendo, con la que se celebró ayer en la Audiencia Provincial de Pontevedra. A lo largo de la mañana se escucharon los testimonios de cinco agentes de la Guardia Civil que participaron en la investigación sobre este grupo y que aportaron datos, sobre todo, del patrimonio y del apartado financiero de Orden y Mandato de San Miguel Arcángel.

Así, en declaraciones al Tribunal, dijeron concluir tras las pesquisas que “casi todo el dinero” que ingresaba la Orden era “para que se lucrase Rosendo y su entorno”. Además, el agente jefe de la Policía Judicial que dirigió la investigación, afirma que se comprobó como su líder contaba con un patrimonio que “no era acorde con las actividades laborales” ni de Rosendo “ni de las personas de su entorno”.

En sus averiguaciones los agentes pudieron comprobar, según explicaron, que a pesar de que la entidad recibía constantes donativos o aportaciones dinerarias, desde la asociación siempre se decía que “no tenían dinero para nada”. La investigación descubrió numerosas cuentas bancarias y muchos “movimientos bancarios” y, entre otros, constan 75.000 euros en una cuenta a nombre de Rosendo. También se hacían obras y en los registros se halló un presupuesto para una construcción por valor de más de un millón de euros.

“Necesito 500.000 euros”

También se halló en un despacho que se atribuye al líder de la orden un papel manuscrito a bolígrafo en el que se puede leer: “necesito que pongáis en mis manos 500.000 euros, dádmelos a mí”, pero que no se pudo atribuir a Rosendo al no haberse ordenado una prueba caligráfica.

El jefe de la Policía Judicial también describió como en los registros se encontraron con sobres con diversas cantidades de dinero, como 50 euros, que contenían “alabanzas” a Feliciano Miguel Rosendo. Por último, otro de los agentes añadió que también se encontró un diario perteneciente a M. P. A., “bastón” del líder, en el que constaban anotaciones sobre “cómo conseguir dinero” y también cartas reflejando el “amor” que sentía al tiempo que señalaba que “prefería morir a dejarlo”.

Los agentes explicaron que la investigación se inició a raíz de la información aportada por el detective privado contratado por las familias de algunas consagradas y antiguos miembros de la Orden, que ahora ejercen la acusación particular.

Sobre otros aspectos de la investigación, como los supuestos casos de abusos sexuales, los agentes reconocen que en las inspecciones realizadas tanto en la “Casa Madre” de Mougás como en la residencia de Collado Villalba (en Madrid) se buscaban pruebas como vestigios orgánicos o semen y que fue el personal de laboratorio el encargado de recopilarlas, aunque no ofrecieron datos sobre su resultado. Aparte de los datos de contabilidad y bancarios, en los equipos informáticos también se buscaron imágenes, fotografías o cualquier documento con posible contenido sexual.

Lo que sí que detectaron los agentes es que el grupo tenía una “estructura piramidal” en cuya cúspide se situaba Miguel Rosendo, de quien dijeron que “tenía el control de la vida de todos los miembros” de la orden. De hecho, su figura era el “monotema” en todas las declaraciones que tomaron en este caso y en la documentación incautada.

Testigos de la defensa, hoy

Las defensas, al término del juicio, manifestaron su queja por la escasa “trascendencia” para la investigación de la parte “ínfima” de la documentación incautada que se sumó a la causa, dejando fuera, sin embargo, otra que “podría ser muy útil para nuestra estrategia de defensa”, como señaló la abogada Beatriz Seijo. Destacó además que la colaboración de los acusados fue “del 100% en los registros” que fueron “voluntarios” y señaló que a partir de mañana comenzarán a declarar testigos solicitados por las defensas, declaraciones de antiguos miembros de la asociación a los que, sin embargo, se negó su comparecencia en instrucción.