17 miembros de la secta Migueliana, amparada por la Iglesia, a juicio

El País (España), Elisa Lois, 20.11.2017

Miguel Rosendo da Silva, el fundador y líder de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, que tenía su sede en Oia (Pontevedra) hasta que fue desmantelada en diciembre de 2014 tras una redada policial, será juzgado junto a otros presuntos integrantes de la secta, por abusos sexuales y blanqueo de dinero tras ser denunciado por varias de sus seguidoras o monjas en la organización que llegó a tener hasta 400 miembros en sus filas. La titular del juzgado número 1 de Tui acaba de concluir el sumario abierto en base al atestado de la Policía Judicial y enviarlo a la Audiencia de Pontevedra para que ponga fecha al juicio, una vez que la Fiscalía de Pontevedra presente escrito de acusación contra los 17 imputados.

Miguel Rosendo, que se encuentra en prisión provisional, será juzgado previsiblemente por hasta 26 delitos contra la integridad moral, agresión sexual, abusos sexuales, además de otros 24 por asociación ilícita, delito fiscal y blanqueo de dinero descritos en el auto de la jueza. También se sentarán en el banquillo la mujer y dos hijos del gurú espiritual, varias falsas monjas y cofundadoras de la secta, como Marta Paz, además de María del Carmen S.F.,, Cristian Miguel R.S., Verónica R.S., Ivana L.S., Sandra L.S., Esteban R.M., José Carlos A.M., Juan Carlos M.F., María Elena G..V.,,Dolores E.L., Marcos C.A., Ángel E.C., Ignacio O.M., Belén E.F. e Iria Q.C..

La juez, la tercera que asume el caso, también acordó la responsabilidad civil subsidiaria del Obispado Tuy-Vigo que meses antes de la redada había destituido a Miguel Rosendo y eliminó la organización del listado eclesiástico. Entonces todos huyeron de Galicia detrás de su líder que abandonó, con su mujer y sus hijos, la que llamaban dentro de la orden como “casa madre” para trasladarse a Madrid.

Orgías y poderes sobrenaturales

La detención de Miguel Rosendo fue posible gracias a la denuncia de un grupo de padres desesperados y de antiguos adeptos de la organización que destaparon el escándalo. Las familias denunciaron que la orden actuaba como una secta donde se cometían supuestos abusos sexuales y otras vejaciones para “purificar las almas” de sus acólitas, delitos de los que solo está acusado su fundador.

Según testigos del proceso, la orden manejaba ingentes cantidades de dinero que entregaban los seguidores para formar parte de la secta, convencidos de que su líder tenía poderes sobrenaturales. La celebración de supuestas orgías en las que participaban las seguidoras fieles de Rosendo o los castigos físicos y psicológicos a los que estaban sometidas dentro de la organización son algunas de las denuncias que la investigado la Guardia Civil en estos meses de instrucción. La investigación de blanqueo se basa en un informe de la Agencia Tributaria que se abrió a raíz de operación policial de la Guardia Civil que llevó al cierre del lujoso chalé ubicado en el municipio de Oia que la secta utilizaba como centro de internamiento y para adoctrinar a sus seguidores.