La Voz de Galicia (España), Mónica Torres, 5.10.2016

El juez ha denegado por quinta vez la excarcelación de Miguel Rosendo, líder de Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, la supuesta secta con sede en el municipio pontevedrés de Oia. Permanece en prisión provisional desde el 2014 por presuntos delitos de abusos sexuales, asociación ilícita y fraude fiscal. La titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Tui argumenta su decisión en «la posibilidad cierta de que el investigado, una vez en libertad, interfiera en las declaraciones restantes que quedan por practicar». Considera además que hay riesgo de fuga «elevado» y deja caer que de los testimonios se deduce que tiene amistades como Ignacio Oriol en México, «país al que suele viajar asiduamente».

La jueza dice que «se infieren indicios suficientes para considerarlo responsable de una pluralidad de delitos que surgirían alrededor del de asociación ilícita, como abusos y agresiones sexuales presuntamente cometidos sobre adultos cuya voluntad se encontraba anulada y sobre menores de edad y otros posibles contra el patrimonio como el de estafa o contra la Hacienda Pública». Considera que hay indicios que apuntan a su consideración como secta de carácter destructivo o, al menos, «de una figura en cuyo seno el imputado satisfacía su ánimo y necesidades lúbricas con la práctica habitual y extensa de actos sexuales sobre mujeres cuya voluntad se encontraría presuntamente anulada por la de su líder, guía o reencarnación de San Miguel, como se autoproclamaba el investigado».

Recoge informes de psicólogos «que ponen de manifiesto que los entrevistados fueron expuestos a técnicas de persuasión coercitivas en el grupo Orden y Mandato, que generaron dependencia psicológica con respecto a su fundador y una alteración de sus esquemas mentales que pudieron afectar a su capacidad de consentimiento para las relaciones sexuales con una interpretación errónea de la realidad, ofreciendo una respuesta de sumisión sexual hacia Miguel Rosendo». Esos informes advierten de secuelas, y el mismo equipo de especialistas concluyó, según el auto, «la dificultad de valoración del perfil psicológico de Miguel Rosendo, estimando que adoptó una estrategia de disimulación durante la pericia».

La defensa de Rosendo ha presentado un recurso contra el auto, «porque se le supone culpable sin que los poderosísimos indicios que muestran su inocencia sean tenidos en cuenta». Considera que es «una exégesis contra reo (una interpretación que perjudica al preso)». «La instrucción ha sido por completo impermeable a todas las diligencias de investigación, de toda naturaleza a favor de nuestro defendido», alega. La defensa entiende que «no hay indicio científico que avale los testimonios de la acusación, especialmente los de abusos sexuales y de secta destructiva, que además se saltan todas las reglas lógicas del comportamiento humano». Y que «tampoco hay indicios en la causa de asociación ilícita. Ya no se sostiene racionalmente y tampoco la referencia a los abusos de menores donde hay una imprecisa valoración de los datos del sumario por parte de su señoría». Finalmente, dice que «hay una perniciosa retroalimentación contra los derechos de Miguel Rosendo».