Galiciae (España), 5.05.2016

Uno de los hijos del líder de la Orden y Mandato San Miguel Arcángel, Feliciano Miguel Rosendo da Silva, ha declarado a su salida de los juzgados que «todo es mentira», tanto los abusos sexuales como la parte económica, y que tanto él como su hermana confían en la inocencia de su padre.

Tras varias horas de interrogatorio por parte de la jueza de Instrucción 1 de Tui, Cristian Rosendo ha indicado que «todo lo que le echan encima» a Miguel Rosendo «no hubo nada de eso, es mentira». «Confío en la justicia y en la inocencia de mi padre. Que la justicia haga su trabajo y que se demuestre la verdad», ha proclamado. Ha abundado en que «es todo mentira, que la gente ni se crea lo que digan», y ha pedido que le den «tiempo a explicar la verdad». También ha dicho que su padre está «con muchas ganas de defenderse».

La abogada de la familia de Rosendo, Teresa Quintana-Drake, ha indicado que no tuvieron que preparar la declaración judicial de este jueves porque «no hacía falta. Sabemos de su inocencia -la del líder de la orden», ha apostillado. La letrada ha celebrado finalmente que el juzgado que instruye la causa «es muy garantista». Horas antes había dicho que el sumario es «extraño».

Antes que Cristian Rosendo había declarado su hermana Verónica, quien acudió al juzgado en silla de ruedas auxiliada por una prima. Según su abogada, la chica padece una discapacidad del 81%. Este viernes le tocará el turno de Miriam Lima, una de las pseudomonjas -no fueron consagradas por la Iglesia católica- de la orden, y a la mujer de Rosendo.

El líder de la orden, quien permanece en prisión provisional desde diciembre de 2014, es el único de la más de una decena de investigados en la causa al que imputan un delito de abusos. La causa judicial investiga también la presunta comisión de los delitos de asociación ilícita y contra la Hacienda Pública.

La Orden y Mandato de San Miguel Arcángel fue reconocida por la Diócesis de Tui-Vigo en julio de 2009 como asociación pública de fieles con derecho diocesano. La Diócesis tuvo conocimiento de unas supuestas «irregularidades» en diciembre de 2012 y para comprobar su veracidad nombró a un visitador canónico.

En su informe se basó la decisión de la Iglesia de apartar cautelarmente a Miguel Rosendo por razones de su «conducta moral», y no fue hasta que el escándalo de la secta de los Miguelianos que retiró su apoyo a esta organización y a su derivada, llamada Serviam, que se había establecido en Madrid.

Hasta que fue suspendida, esta orden, que tuvo su centro neurálgico en Oia (Pontevedra) cobró notoriedad por actuar uno de sus coros ante el Papa Benedicto XVI en las Jornadas Mundiales de la Juventud en Madrid.