El Independiente (España), Rubén Arranz, 12.01.2020

Son las 10.45 de un miércoles 8 de enero y dos portavoces de la Oficina de Comunicación del Opus Dei se encuentran en la misma habitación, en un edificio de la calle madrileña de Castelló. Sobre la mesa hay una estampita de San Josemaría Escrivá de Balaguer, un díptico con una oración en braille y un librito, titulado Novena del trabajo, con dos tipos de rezo: uno, para encontrar un buen empleo; y, otro, para hacer una buena labor. En su primera portada, aparece la imagen del santo fundador de la Obra. En la última página, una dirección de la Prelatura en Uruguay y una cuenta bancaria en ese país para realizar donativos.

Son muchos los mensajes que han circulado en los últimos años sobre la Obra y sobre su influencia en el Vaticano y en las altas esferas de la sociedad española. También se ha criticado su opacidad y determinadas formas de proselitismo. De hecho, llama la atención que al buscar Opus Dei en Google aparezca -en la tercera página de resultados- una web de exmiembros que denuncian sus aspectos negativos. Fueron contactados el pasado miércoles por correo electrónico, pero declinaron atender a este medio.

Una de las voces discrepantes que han sonado con más fuerza en los últimos años es la de Antonio Esquivias, quien escribió un libro –Opus Dei: el cielo en una jaula– en el que advierte de las dificultades que vivió tras abandonar la Obra ante lo condicionante que es este modelo de vida para quienes lo eligen. Entre otras cosas, criticó que las múltiples normas que rigen su vida provocan que los individuos se ‘institucionalicen’. Según sus palabras, iniciar el camino como ciudadano no adscrito a esta institución, tras haberlo estado, está plagado de dificultades.

Ésta es, evidentemente, una experiencia personal, al igual que la de los miembros del Opus Dei con los que ha hablado este periódico, quienes han defendido este modo de vivir el catolicismo. También la labor social que realiza la Obra, que, a su juicio, no es lo suficientemente conocida por una parte de la sociedad.

Queda claro que el Opus es, para unos, una forma radical de catolicismo, mientras que, para otros, la gran contribución de España a la Iglesia contemporánea.

El Opus en España

Los dos portavoces de la oficina en Madrid con los que conversó este medio se empeñaron en desmontar varios de los lugares comunes que consideran que han acompañado a esta institución religiosa durante las últimas décadas. También en dejar claro que está más cercana a la calle de lo que dicen las historias palaciegas.

¿Es el Opus Dei una organización elitista?, fue una de las preguntas. La respuesta fue la siguiente: “Cualquier persona que conoce de cerca la Obra sabe que no lo es. Hay personas del Opus Dei en todo tipo de profesiones y de muy diversas procedencias sociales: fontaneros, ingenieros, bomberos, deportistas, cocineros, agricultores, profesores, banqueros o estudiantes… También hay gente en el paro”.

José Francisco Serrano Oceja es escritor y periodista, fue decano de Comunicación en el CEU y es profesor universitario, así como experto en Comunicación e Iglesia. En su opinión, esta imagen distorsionada del Opus Dei se produce porque quizá los miembros más conocidos de la Obra han ocupado puestos de responsabilidad. El caso reciente más popular es el de Jorge Fernández Díaz, ex ministro del Interior. Anteriormente, también fue relevante el de Federico Trillo, uno de los pesos pesados del Gobierno de José María Aznar. Y durante el franquismo fue especialmente conocido el de Laureano López Rodó, ‘ministro de ministros’ y quizá la cara visible del Desarrollismo.

Normalmente, los medios prestan más atención a las personalidades que a la gente de a pie, de ahí que haya una parte de la ciudadanía que pueda tener una imagen distorsionada de la verdadera estructura del Opus Dei, al igual que de otras organizaciones de todo tipo, a su juicio.

Más de 40.000 miembros

El pasado jueves, se cumplieron 118 años del nacimiento del fundador del Opus Dei, que fue canonizado en 2002, tan sólo 17 años después de su muerte. La Obra cuenta actualmente con 93.000 miembros en el mundo, de los que 41.000 están en España. El 70% son supernumerarios, generalmente, personas casadas. Del total de fieles, aproximadamente el 60% son mujeres. Dentro del Opus, hay 2.095 sacerdotes. Su estructura está encabezada desde 2017 por el prelado, monseñor Fernando Ocáriz.

¿Es una institución compuesta por católicos ‘poderosos’? Los dos portavoces lo niegan rotundamente: “La radiografía de la procedencia social de los fieles sería muy similar al conjunto de la sociedad española, aunque el grupo de la clase media es un poco más amplio proporcionalmente”.

¿Está ligada a la derecha conservadora? Es indudable que los nombres anteriormente citados han tenido esa filiación ideológica. También que el Opus Dei defiende el concepto de familia tradicional. Ahora bien, uno de sus dos portavoces incide en que la Obra aglutina a personas de todas las ideologías y cita el caso de Rafael Larreina, perteneciente al partido independentista vasco Eusko Alkartasuna.

El otro portavoz apunta a que el Opus Dei es una forma de vivir la fe católica; y que en ningún caso tiene opinión política ni trata de condicionar la vida parlamentaria. “El Opus Dei es una respuesta a una vocación, a una llamada de Dios (…) y acoge a fieles católicos, adultos, hombres y mujeres de cualquier cultura, nacionalidad, condición social y nivel económico”. ¿Sirve de lobby para que sus miembros alcancen de forma más sencilla puestos de poder e influencia? Un portavoz contesta de forma tajante: en absoluto, de lo contrario, estaría lleno de arribistas que no formarían parte de la Obra por su fe, sino por interés personal.

Según se puede apreciar en la web oficial de la organización religiosa, el proceso de incorporación a la Obra no es instantáneo, sino que requiere de tres pasos, en los que la persona debe demostrar fidelidad a la Prelatura. Sus miembros pueden ser laicos y sacerdotes; y, según su disponibilidad, pueden ejercer de agregados, numerarios o supernumerarios.

¿Están obligados a abonar un ‘diezmo’? “No existe esa obigación. En el Opus Dei, todo el mundo se mantiene a sí mismo y a su familia; y procura ayudar en la medida de sus posibilidades a las diversas iniciativas educativas, sociales y asistenciales promovidas por la Obra. No hay que dar el diezmo ni ninguna cantidad fija, lo que se procura es fomentar la generosidad de todos”, explican sus fuentes oficiales.

Los nuevos aires con Francisco I

Son estos nuevos tiempos para la Iglesia católica en los que el Papa Francisco I ha apelado a que las diócesis alcancen las periferias y se acerquen a la calle. Es sabido que el Opus Dei ganó músculo en el Vaticano durante el pontificado de Juan Pablo II, cuando le concedió la categoría de Prelatura personal y culminó el proceso de santificación de su fundador.

Serrano Oceja afirma que durante el pontificado de Francisco I hay una evidencia, y es que el peso específico de los jesuitas en el Vaticano ha aumentado. Ahora bien, apunta a que son varias las personas pertenecientes a la Obra que se encuentran en posiciones de gran relevancia dentro del epicentro de la Iglesia. Entre ellos, cita a Mariano Fazio, vicario auxiliar del Opus Dei, quien el pasado noviembre pronunció una conferencia en la Basílica del Sagrado Corazón de Gijón en la que apuntó a que el catolicismo debe dirigirse por los principios que -considera- han regido al Opus durante su historia, que son los de acercarse al fiel ‘de a pie’.

Entre los ejemplos que cita, en este sentido, se encuentran los del distrito madrileño de Vallecas, donde la Obra cuenta con el colegio concertado Tajamar en una zona donde una parte de su población está en riesgo de exclusión social. También nombra las parroquias de San Alberto Magno y de San Ramón Nonato. “Quizá la gente no sepa que una de las instituciones que más ha contribuido al desarrollo social de Vallecas es el Opus Dei”, asegura.

Los dos portavoces de la Oficina de Información también citan el ejemplo de Braval, un centro de apoyo socioeducativo que se encuentra en uno de los lugares más ‘difíciles’ del barrio barcelonés de El Raval y que cuenta con niños y voluntarios de 30 países, que profesan hasta 9 religiones diferentes. “Buscamos el ascensor social a través del éxito escolar y de la inserción laboral”, decía recientemente su presidente, Josep Masebeu, en una entrevista que apareció en la contraportada del periódico ABC.

También se dedica a la labor social Raquel Rodríguez, una supernumeraria del Opus que trabaja en la ONGD Harambee, con proyectos en diversos países de África enfocados al desarrollo de las mujeres. “En este continente, se considera que invertir en su educación es tirar el dinero, dado que, tarde o temprano, pasan a depender de su marido y abandonan su profesión”, expone. Y añade: “trabajamos para cambiar una compleja realidad social en la que muchas niñas, brillantes en primaria, dejan de estudiar en secundaria por miedo a ser víctimas de la trata”.

Rodríguez rechaza el tópico que apunta a que el Opus Dei es elitista e incide en que en España, además de centros educativos como la Universidad de Navarra o el IESE, también ha promovido colegios destinados a la población más desfavorecida. La Obra -expone- aúna la Clínica de la Universidad de Navarra con el centro de cuidados paliativos Laguna -en uno de los barrios con menor Renta per Cápita de Madrid-. “San Josemaría dijo que si ves una necesidad a tu lado y no tratas de ayudar, es evidente que no tienes un corazón a la medida del corazón de Cristo. Es el principio por el que me muevo, al igual que la gente del Opus que trabaja en Cáritas y en otros espacios de ayuda”.

Es casi media mañana en la sede de la Obra en la calle de Castelló y sale el tema del Banco Popular. ¿Cuánto perdió el Opus con el golpe que se llevó? “No fue una cantidad millonaria, sino que exactamente fueron 6.000 euros, aunque no te lo creas”, dice uno de sus portavoces. “Luis Valls era del Opus Dei y su trabajo al frente del banco era una cuestión suya (…). Como otras muchas instituciones, hubo varias entidades solidarias promovidas por gente de la Obra que recibieron ayudas del Popular, y que también se vieron afectadas, pero no directamente el Opus Dei”.

Lo que queda claro, tras leer y escuchar todos estos testimonios es que las opiniones con respecto a la Obra son encontradas. De hecho, incluso Wikipedia tiene una página destinada a las controversias que ha generado esta institución en su historia. En esta web se enlaza a la que quizá sea la asociación de críticos más numerosa del mundo, ODAN, en la que diversos antiguos miembros de la Obra critican el modelo de vida que propone, su forma «sectaria» de reclutar a los jóvenes, sus «métodos medievales» o aspectos, como las «irregularidades» que consideran que acompañaron a la rápida canonización de San Josemaría.

Más allá de que unos u otros se aproximen más a la verdad y de la experiencia personal de cada uno de los componentes y excomponentes, lo cierto es que ninguno de los portavoces del Opus Dei rehusó contestar ninguna de las preguntas que planteó este periódico, ni a atenderle, pese a advertir que este artículo también se haría eco de las principales críticas que recibe le Obra en todo el mundo.