La Vanguardia (España), Xabier Ribera, 30.06.2018

¿Científico? ¿Matemático? ¿Filósofo? ¿Empresario? ¿Educador? ¿Inventor? ¿Autor? ¿Humanitario? Así describen a Keith Raniere sus múltiples fans. El neoyorquino se valió del grupo Nxivm, señalado como su secta, para atraer a actrices y herederos de alcurnia, entre otras víctimas. En su página web, Nxivm se describe como una “comunidad guiada por principios humanitarios que busca empoderar a la gente y responder preguntas fundamentales sobre qué significa ser humano”. Para el FBI, sin embargo, no es más que “una pirámide de sumisión y explotación sexual y laboral”.

Esta multitudinaria secta, que llegó a estar integrada por 16.000 personas desde 1998, ocultaba una sociedad aún más secreta que convertía a sus miembros femeninos en objetos sexuales y las marcaba a fuego con las iniciales del líder, K. y R. Tras la iniciación, comenzaba para estas mujeres una existencia denominada por el FBI como “espeluznante”.

El castillo de naipes se empezó a derruir a finales de marzo, cuando las autoridades mexicanas detuvieron a Raniere en una lujosa villa a las afueras de Puerto Vallarta (Jalisco). De allí, y después de que se negara a declarar, fue deportado a Estados Unidos. El cabecilla de la supuesta organización de autoayuda era buscado por las autoridades estadounidenses por los delitos de trata de blancas y asociación delictuosa para trabajos forzados. The New York Times destapó el escándalo el otoño pasado, revelando que algunas mujeres fueron forzadas a tener sexo y marcadas como ganado. Vanguard, como se conoce a Raniere dentro de la estructura, se enfrenta una condena mínima de 15 años de prisión.

Raniere lideraba los supuestos talleres de autoayuda de Nxivm en Estados Unidos, México, Canadá, y varios países de Sudamérica. Los asistentes pagaban una cuota de 5.000 dólares por un taller de cinco días y debían firmar acuerdos de confidencialidad. Ahí empezaba la pesadilla: se convertían en esclavas sexuales del propio Raniere. Con la ayuda de unas veinte mujeres, el ‘gurú’ creó en 2015 un pequeño grupo ultrasecreto llamado DOS –un acrónimo de una frase latina cuya traducción viene a decir: “Señor de las mujeres obedientes”–. El grupo estaba formado por mu­jeres y con varios niveles de esclavas y amas . Las primeras tenían la obligación de reclutar a su vez a otras esclavas. Para entrar en DOS, las mujeres debían entregar vídeos, fotos e información sexual comprometedora que luego era utilizada para chantajearlas.

Keith Raniere atrajo especialmente a actrices y herederos de grandes fortunas de los países en los que actuaba. Una integrante destacada de la secta es Allison Mack, la actriz que encarnaba a la mejor amiga de Clark Kent en la serie Smallville. Mack también fue arrestada, en su caso ha podido salir de prisión con el previo pago de una fianza de 5 millones de dólares. El grupo también cuenta con miembros de alcurnia, entre ellos destacados mexicanos pudientes, como Emiliano Salinas, hijo del expresidente Carlos Salinas, o Rosa Laura Junco, la hija del principal directivo de la empresa de medios Grupo Reforma.

También han formado parte de la secta las dos hijas de Edgar Bronfman, el exdirigente de la destilería y empresa de refrescos Seagram, o Pamela Cafritz, hija de donadores políticos estadounidenses, y diferentes actrices de televisión. Una de las personas más informadas sobre el tema es la actriz norteamericana Catherine Oxenberg, protagonista de la mítica serie Dinastía; su hija, India, todavía forma parte de la secta y, como tantas otras, no desea salir.