Así es la secta con ritos sexuales que capta adeptos en locales públicos

By |2018-07-11T06:21:04+00:0011 julio, 2018|Movimientos Gnósticos|

Crónica Global (España), Ignasi Jorro, 11.07.2018

Es la secta con ritos sexuales que capta adeptos en locales públicos. El Centro de Estudios del Autoconocimiento (CEA) utiliza centros cívicos y espacios municipales para sus sesiones abiertas antes de pasar a los talleres de manipulación mental y corporal. Estos días, el CEA celebra tres discretas sesiones en Sabadell (Barcelona), en la que los ojeadores del grupo sectario identifican a posibles víctimas para pasarlas al siguiente nivel de la organización.

Todo ello es ignorado por las autoridades. Preguntado por la cuestión, un portavoz del Ayuntamiento de Sabadell ha indicado que el uso de centros cívicos como el de Sant Oleguer, donde el aparentemente inofensivo CEA celebra los “cursos monográficos de inteligencia emocional e inteligencia intelectiva” se ceden a “entidades y asociaciones de la ciudad para que realicen sus actividades”. Según la misma fuente, “existe una normativa que se debe cumplir en el momento de hacer la cesión”. Según este reglamento, las asociaciones no podrán organizar actividades “en las que se ponga en peligro a los participantes que asistan ni al propio equipamiento” y se deben ceñir al uso anunciado al pedir el espacio.

“Son peligrosos”

Esto es precisamente lo que cuestiona Miguel Perlado, psicoterapeuta, especialista en sectas y coordinador del grupo de trabajo de derivas sectarias del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña (COPC). “El CAE, una rama del movimiento gnóstico, es dañino y peligroso, sí. ¿A qué niveles? En el plano emocional y mental porque atemorizan a las personas. Las dejan aterradas, incapaces de salir a la calle. También porque ejercen un control total sobre las personas que pasan a los niveles superiores”, ha argumentado el experto.

“Tampoco hay que descontar –ha continuado Perlado– el aislamiento y la ruptura que sufren sus víctimas respecto a su entorno. Ni el menoscabo económico. Hay que recordar que, si bien las charles y conferencias iniciales son gratis, después la cosa cambia en los niveles superiores”. Es en estos planos en los que se descubre el verdadero rostro del Centro de Estudios del Autoconocimiento (CAE), que dista mucho de los encuentros de ayuda personal que venden en los locales públicos.

“Ritos sexuales y control”

Así, por ejemplo, es en estos estadios superiores cuando el CEA, creado por el mexicano Ernesto Barón emplaza a sus víctimas a explorar su potencia sexual mediante la liberación de la energía kundalini. ¿Implica ello relaciones no consentidas? “No siempre. Pero sí se han registrado órdenes de relacionarse entre sí, o con uno de los instructores, que es el que a priori tiene la llave para pasar a un nivel de conocimiento superior”, ha indicado Perlado. Hay más. “Se conoce que los gnósticos controlan la eyaculación. Esto es, practican relaciones pero frenan las poluciones en el último momento, lo que puede causar graves daños físicos y les traumatiza, pues cuando acaban se sienten culpables”, alerta el terapeuta.

“En los retiros que hacen en el campo, las víctimas son controladas 24 horas al día, incluso cuando duermen. Se las vigila con videocámaras y hacen una vida absolutamente espartana, durísima, que los aísla del exterior bajo el pretexto de alcanzar un mayor conocimiento”, ha abundado el psicólogo. ¿Qué le parece que se cedan espacios públicos a esta secta? “Preocupante. Las instituciones deberían colaborar en combatir estos grupos sectarios y no dejarse engañar por los talleres o cursos aparentemente inocuos”, ha remachado Perlado.

Todo ello queda fuera del control de las instituciones. Fuentes conocedoras del encuentro del CEA han indicado que llevan “dos o tres años reuniéndose una vez al año en Sabadell”. Son grupos de entre siete a veinte personas, que pasan completamente desapercibidas y no causan problema alguno al resto de entidades y asociaciones. Ello no es óbice, no obstante, para que los más incautos sigan dentro de la secta y se expongan a los daños citados por el Colegio de Psicología.