¿Quién se llevó a una “fanatizada” Patricia Aguilar?

20 Minutos (España), Susana Gonzalo, 27.03.2017

Solo después ha entendido la familia de Patricia Aguilar la insistencia de la joven para que nadie faltase a su decimoctavo cumpleaños. “Lo dijo varias veces, hizo comentarios sobre que sería el último, pero interpretamos que era por la mayoría de edad”, dice Noelia Bru, prima y portavoz de la familia de esta joven ilicitana que se esfumó el 7 de enero con la recaudación del negocio familiar (6.000 euros) y un mensaje de móvil: “Estaré bien. Os hablo en horas”.

La suya es una de las 4.164 desapariciones que el Ministerio del Interior mantiene activas a día de hoy, 214 de ellas de “alto riesgo”. Pero, a diferencia del resto de casos, los investigadores tienen indicios inquietantes sobre su paradero: está en Perú, en manos Gnosis, un entramado sectario que la captó siendo menor de edad (a partir de los 16) y que está tratando de mover a la joven por América Latina.

Según ha sabido 20minutos, Patricia Aguilar fue vista en el aeropuerto de Chile el fin de semana del 18 y 19 de marzo. Los carteles de búsqueda difundidos a nivel internacional permitieron a los pasajeros y al comandante de su vuelo indentificarla “en muy mal estado, iba drogada”, explica su familia. Las autoridades chilenas les denegaron la entrada al país –va acompañada de un hombre–, como previamente lo habían hecho las mexicanas –donde también intentó entrar con el mismo acompañante–, lo que obligó a la organización a devolverla a Perú. Lo terrible es que, a pesar de las alertas, nadie dio el alto a la extraña pareja, que acabó disipándose entre la confusión legal y policial reinante la otro lado del Atlántico.

La tragedia de esta familia alicantina –”destrozada” desde la desaparición de la joven, según explica la portavoz– comenzó hace algo más de un año, cuando un tío de Patricia fallecía con 29 años. “Estaba vulnerable total, no demostró el dolor. No cambió demasiado, pero pensábamos que era su forma de llevar el duelo”, cuenta Bru. En ese tránsito, la joven “no dejaba a nadie acceder a su ordenador ni a su móvil”, recuerdan los suyos. “Me pedía libros que yo misma le buscaba sin reparar en ellos, pensaba que era una forma de sobrellevar la pérdida de su tío”, afirma la prima. Luego han sabido que eran materiales de la secta, órdenes y encargos de la misma. Un grupo que mezcla el conocimiento, con el tarot, la meditación y la magia sexual. Entre algunas de sus premisas figuran, entre otras, la idea de que los bebés son fruto del diablo.

Cumpleaños inexistente

Todo cambió cuando la joven anunció que tenía “un cumpleaños”. Estaba previsto para el 7 de enero en una casa de campo, donde el grupo de amigos pasaría la noche. Al día siguiente (8 de enero), su madre descubrió que faltaba dinero y avisaron a Patricia para que volviera a casa, para averiguar qué había ocurrido y denunciarlo a la Policía. Pero Patricia jamás volvió. Cuando comenzaron las pesquisas familiares y policiales, se descubrió que la joven no había tenido ningún cumpleaños. En cambio, había adquirido en una tienda de Alicante un gran volumen de “productos esotéricos” y viajado a Murcia.

En esta provincia hay varias sedes de la secta Gnosis y del Instituto Gnóstico de Antropología (I.G.A.). 20minutos ha contactado con el Instituto Gnóstico de Antropología. Su responsable asegura no conocer a Patricia y estar al tanto de la noticia por los medios de comunicación. A pesar de ello, afirma que “muchas de estas personas suelen estar mal y luego nos achacan sus problemas a nosotros. No la conocemos, aquí no ha venido”, mantiene. A la pregunta sobre sus conexiones con Perú, declino continuar con la conversación y “hacer más declaraciones”. La Policía ya les ha visitado, aunque ellos lo niegan.

Una seguidora de este grupo, que en septiembre de 2015 asistía en Santiago de Compostela a uno de sus congresos, asesinó a su bebé en el hotel en el que se alojaban. “Son muy peligrosos”, explican desde SOS Desaparecidos, organización involucrada en la localización de Patricia y que recuerda que aunque es mayor de edad, “han esperado expresamente a que cumpliera 18”, está “fanatizada y secuestrada”, lamentan, por lo que debe ser prioritario garantizar su “seguridad” y su “libertad”. “Las sectas son grupos de acceso voluntario, pero cuyo abandono suele ser coactivo. Cuentan con una dirección personalista (carismática), que emplea el control mental con sus miembros”, explica la socióloga Ángeles Rubio. Algo que se cumple en este caso.

Patricia ha contactado posteriormente con su familia. Desde una cuenta de correo simulada les exige que cese su búsqueda y retiren los carteles. Por mensajes de audio –que obran en poder de este diario– los extorsiona pidiendo dinero “a cambio de acudir a la embajada”. Se la escucha ausente y abducida. En casa, entre sus cosas, hallaron, un listado con los requisitos para casarse en Perú. Y en algunos de los e-mails recibidos, se habla de un hipotético “yerno”.