Clarín (Argentina), Paula Lugones, 5.11.2019

Los miembros de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días son más de 15 millones, esparcidos por todo el mundo, y es en Latinoamérica donde más se han expandido a través de sus misiones. Con 1,4 millones de fieles, México es el lugar con mayor presencia de esta religión fuera de Estados Unidos.

Pero Salt Lake City, en Utah, es la ciudad más mormona del mundo y allí se pueden respirar los fundamentos. El 77% de los cerca de 200.000 habitantes de este lugar, de eternos cielos azules, pertenece a esta Iglesia. En esta urbe de calles anchas y edificios no muy altos, rodeados de montañas de picos nevados, casi no hay sitios donde se vende alcohol, la gente se va a dormir temprano y el domingo es un día de fiesta dedicado al Templo, al trabajo comunitario y a rezar.

Se ven muchos niños rubios por las calles, sonrientes, impecablemente vestidos con ropa formal. La vida gira alrededor del Gran Templo, que tiene un techo abovedado color celeste cielo, donde acuden los domingos a escuchar la prédica religiosa, matizada con la armonía de un coro majestuoso de más de un centenar de personas, cuyas canciones son transmitidas en vivo a todo el mundo por radio.

Los mormones tienen prohibido el alcohol, los cigarrillos, las drogas, el café y el té. No tienen relaciones sexuales hasta el matrimonio. Casi el 70% declara ser ideológicamente “conservador”, están en contra del aborto (en un país donde está legalizado) y la mayoría repudia el matrimonio entre homosexuales.

Desde la Iglesia señalan que los LeBarón no pertenecían formalmente a esa congregación, aunque ellos se reconocen como fieles. “Nos sentimos desconsolados tras conocer la tragedia que ha afectado a estas familias en México. Aunque entendemos que nos son miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, nuestro amor, oraciones y compasión están con ellos mientras lloran y recuerdan a sus seres queridos”, dijo a Clarín el portavoz de la Iglesia, Eric Hawkins.

Benjamin Park, historiador de la Sam Houston State University, dijo a The Washington Post que “muchas de las familias que en esa zona se llaman fundamentalistas independientes y no son parte oficial de la Iglesia”. Algunos, señala, siguen practicando la poligamia.

Joseph Smith tenía 25 años cuando fundó la iglesia mormona en 1830 en el estado de Nueva York. Los fieles lo consideran un profeta que recibió revelaciones de Dios. La religión acepta cuatro libros canónicos, entre ellos la Biblia y el Libro de Mormón, una obra que Smith dice haber traducido a partir de placas de oro que un ángel le dio.

El número de fieles creció y comenzó a expandirse a otros estados. Pero Smith fue asesinado y los mormones fueron perseguidos, amenazados y echados de Ohio, Missouri e Illinois hasta que en 1947 encontraron refugio en Utah, una especie de tierra prometida donde el nuevo líder, Brigham Young, y sus seguidores fundaron su hogar en Salt Lake City. Algunos señalan que fueron discriminados por practicar la poligamia –que luego se prohibió— pero en realidad el creciente poderío de la Iglesia amenazaba a las autoridades locales, que prefirieron expulsarlos.

El poderío de esta Iglesia fue creciendo cada vez más y uno de los pilares básicos de esta expansión son las misiones. En un charla con Clarín en Salt Lake City, una familia mormona contaba los detalles de esta experiencia, que consideran extremadamente valiosa y formativa. Todos los chicos, a los 18 años, son designados para viajar por un año a cualquier lugar del mundo donde “el profeta” (el líder de la Iglesia) señale, a un sitio que le es “revelado” por Dios. Así, los adolescentes pueden viajar de misión a París, Montevideo o un sitio recóndito de Namibia, Tailandia o Sudán.

Para esa misión se preparan por varios meses, estudian la cultura y el idioma del lugar, por lo que los jóvenes mormones son extremadamente cultos. Cuando llegan al país asignado viven en sitios de la Iglesia y salen con una sonrisa vestidos de traje oscuro a conquistar fieles y tienen prohibido comunicarse con su familia. Solo una vez por mes, vía mail. Y solo para Navidad pueden usar Facetime o Skype.

Algunos se quedan a vivir y se casan, generalmente con miembros de la comunidad. Al llegar a la madurez, cerca de los 50 años, el matrimonio de adultos también puede volver a salir de Estados Unidos a una misión internacional.

Los fieles donan una cuota mensual a la Iglesia. Según contaron a Clarín algunos de sus seguidores en Salt Lake city, ellos hacen el aporte a través del ayuno. La familia ayuna una vez por mes y lo que gastarían en preparar la comida ese día o salir a comer afuera (calculan que una familia de 5 personas, por ejemplo, puede gastar unos 200 dólares) lo donan a la Iglesia.

Según la agencia Bloomberg, la Iglesia tiene un imperio global que abarca desde grandes latifundios con animales, a negocios inmobiliarios, compañías de seguros, hoteles, una planta potabilizadora de agua, resorts en la Polinesia y cadenas de medios de comunicación.

La iglesia mormona se estableció en México entre fines del siglo XIX y principios del XX. Los primeros misioneros viajaron a caballo a Chihuahua para distribuir 1.500 copias de textos escogidos del Libro de Mormón, uno de los cuatro libros canónicos de la religión. Hoy, la iglesia mormona tiene casi 1,4 millones de miembros en México.