El Mundo (España), Marta Torres, 5.02.2019

El famoso “terapeuta de gays” David Matheson, de 54 años, casado con una mujer durante más de tres décadas, acaba de anunciar que busca novio. De esta forma desvela su homosexualidad el conocido “curador” de la comunidad de la iglesia mormona de Utah, después de que le sacase del armario en un grupo privado de Facebook Rich Wyler, compañero con el que Matheson creó uno de sus prestigiosos programas de terapia de conversión para gays.

Después de que Truth Wins Out, una organización sin ánimo de lucro del colectivo LGTBI que lucha contra el extremismo religioso antigays, hiciese público en un comunicado la homosexualidad de Matheson, él ha reconocido a través de otra publicación en la red social que a partir de ahora quiere salir con hombres.

Este anuncio recupera el debate no sólo del negocio que suponen en EEUU los centros de rehabilitación de gays, sino también recuerda el estigma dentro de la hermética y homófoba comunidad mormona, que sobre todo se ubica en el estado de Utah, donde tiene su centro religioso y espiritual. ¿Cuál es la respuesta de la comunidad LGTBI? ¿Y de la Iglesia Mormona?

“Hace un año me di cuenta de que tenía que hacer cambios importantes en mi vida”, escribió en el post de su perfil de Facebook, anteriormente citado, el creador del Programa Journey Into Manhood (Viaje a la Hombría), un curso de fin de semana donde se intenta eliminar la atracción sexual entre hombres. “Me di cuenta de que no podía mantener mi matrimonio durante más tiempo. Me di cuenta de que tenía que reafirmarme como gay”, se puede leer en este extenso comentario que ha conmocionado a la comunidad mormona de Utah.

Allí, Matheson se dedicó durante años a la práctica conocida entre los mormones como “terapia reparadora”, un tratamiento que persigue cambiar la orientación sexual de las personas o su identidad de género. Tenía ya experiencia después de haberla llevado a cabo en Nueva Jersey en 2004. Cobraba 240 dólares (unos 210 euros) por una sesión de hora y media.

Sin embargo, Matheson decidió renunciar más tarde a participar en esta parte del programa de cura. Prefirió centrarse en proyectos que reducían la “vergüenza”, la “ansiedad” y el “trauma” que habían sufrido los miembros de la comunidad gay de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

En esta religión de Utah, que enseña que Jesucristo viajó a Estados Unidos después de la resurrección, se enseña que ser gay no es pecado, siempre y cuando no se actúe al sentirse atraído por hombres. En cambio, al ser una fe que considera el matrimonio entre hombres y mujeres el gran fin de la misma religión, no ha dejado mucho más margen a sus feligreses gays que tener relaciones heterosexuales. Una disposición que resalta tras la decisión de 2014 de legalizar de forma parcial la poligamia o matrimonio plural, como se refieren los mormones, en el estado de Utah, donde el 60% de la población practica esta religión. Entonces, un juez federal autorizó a Kody Brown, que tenía cuatro mujeres, a vivir con cuantas quisiera siempre y cuando no existiera matrimonio legal.

De esta forma, de nuevo se convierte en debate la validez de la “terapia de conversión o reparadora”, la cual se desarrolló en el ahora extinto centro Evergreen International, donde se “curaba” a mormones que se sentían atraídos por otros hombres.

Entre sus tratamientos se encontraban lecturas sobre atracción sexual entre personas del mismo sexo, oración, desarrollo de una relación personal con Dios y Jesucristo o voluntariado. Este centro de apoyo tuvo que cerrar sus puertas en 2014 debido a la ley que legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo. Entonces, fue reemplazado por North Star, que tiene su sede central en Encino (California), dirigido al mismo tipo de personas, pero donde no se lleva a cabo ya la práctica pseudocientífica de la “terapia reparativa”.

Nueva vida

Ahora Matheson está divorciado. Acaba de convertirse en noticia su anuncio en el que busca novio, como se ha señalado con anterioridad. Su reconocimiento se produce en un momento en el que los políticos del estado de Utah plantean la propuesta de ilegalizar los programas de “conversión” de menores, iniciativa que Matheson respalda. Un proyecto hecho ley ya en 15 estados del país, entre los que destaca Nueva York, último en prohibir las licencias a profesionales para realizar esta terapia pseudocientífica con menores de edad.

Matheson mantiene en el podcast Mormon Land (Tierra de Mormón): “Me di cuenta por primera vez de mis sentimientos hacia otros chicos cuando era adolescente”. “Pero, no quería. Me horrorizaba la idea”, explica. Entonces, corrían los años 70. “Eran condenados por los líderes [de la iglesia mormona] como pervertidos, malvados, débiles y malos”, recuerda. “Las relaciones homosexuales eran crímenes contra la naturaleza”, prosigue Matheson, que a continuación reconoce que todas estas razones le llevaron a optar por trabajar con programas destinados a reducir la vergüenza y ansiedad de ser gay dentro de la comunidad mormona.

En cambio, asegura que se siente orgulloso de su trabajo como “terapeuta gay”. Su insistencia plantea dudas sobre sus motivaciones, las cuales podrían estar dirigidas a querer evitar represalias legales de sus “pacientes” o por su interés en mantenerse dentro de su iglesia.

“Me doy cuenta ahora de que junto con el valioso trabajo que he hecho también he perpetuado algunos juicios de valor, de los que me avergüenzo, con algunas de las terapias de las que ahora me arrepiento”, reconoce en Facebook. “Me rompe el corazón pensar que he hecho daño a algún hombre al que he tratado cuando le intentaba ayudar”, asegura en un lenguaje muy cuidado con el que da la sensación de que intenta evitar cualquier demanda de fraude o daños y perjuicios, muy habituales en Estados Unidos. “No abandono el barco”, explica. “Mi época en un matrimonio heterosexual en el mundo ex gay fue genuina”, intenta explicar con unas palabras que, más que aclaratorias, parecen una contradicción. “No estaba mintiendo todos estos años. No renuncio a mi pasado o a mi religión”, insiste. “No condeno los matrimonios de orientación mixta. Apoyo los derechos de las personas que prefieren elegir cómo responder a sus atracciones sexuales”, apunta en clara referencia a los hombres gay que viven su sexualidad con naturalidad sin mencionarlos de forma directa. “Con esa libertad, ahora elijo buscar una vida como hombre gay”.

Aún así, su decisión de sentirse orgulloso de su trabajo ha provocado reacciones encontradas. Aplaude la decisión de Matheson, Kendall Wilcox, mormón gay que fundó la asociación Mormons Building Bridges (Mormones Construyendo Puentes), la cual pone en contacto a los miembros de esta iglesia con la comunidad gay. A juicio de Wilcox, “creo que es una reconciliación verdadera con su pasado”.

Sin embargo, Joshua Weed, mormón gay que también ha trabajado como “terapeuta”, dice que le “inquietan sus comentarios sobre su trabajo clínico”. “A mí me perjudicó la “terapia reparadora” en mi juventud y la he denunciado”, insiste Weed después de las aseveraciones de Matheson. En cambio, para la mayoría de asociaciones LGTBI, les vale como disculpa.