EDUARDO INFANTE| El Mundo, BIZKAIA| 24.02.2008

BARAKALDO.- «Ahora soy plenamente feliz, porque tengo todo lo que necesito a nivel espiritual y han dado respuesta a todas mis preguntas». Así de tajante se muestra Bárbara, que ayer fue bautizada y hoy es ya oficialmente una testigo de Jehová más.Al igual que ella otros mil adeptos a esta fe venidos de toda Bizkaia se reúnen durante este fin de semana en su primer congreso semestral de 2008 en el BEC de Barakaldo. Una religión con «arraigo» reconocido por el Estado pero que en ocasiones todavía se encuentra en el ojo del huracán por algunos de sus polémicos preceptos, como el de no aceptar las transfusiones de sangre. Ellos piden «respeto, aunque no se compartan».

Bizkaia cuenta, según datos de los Testigos de Jehová, con unas 2.600 personas que profesan esta fe, uno por cada 500 habitantes aproximadamente, y que se distribuyen en 36 congregaciones diferentes.En la actualidad, el Territorio Histórico tiene 24 lugares de culto, o Salones del Reino, de los que seis están en la capital y próximamente se prevé la apertura de uno nuevo en La Peña.

Bajo el título Nosotros somos el barro, Jehová nuestro alfarero, el acto de ayer en Barakaldo forma parte de uno de los 120 congresos que se celebrarán en toda España en los próximos meses. El encuentro cuenta con charlas y seminarios sobre la aplicación de las enseñanzas de la Biblia a la vida cotidiana de las personas, aunque el bautizo de nuevos fieles es, sin duda, el acto principal. «La idea de este año es que nos dejemos moldear por las normas de Dios y que decidamos responder a ese moldeado divino, porque parece que en los países ricos nadie necesita ya la religión», explica el delegado de la Oficina de Testigos de Jehová de Bizkaia, José Antonio Tudea.

En esta ocasión Bárbara será la única que se bautice, pero en el congreso que se celebra todos los veranos en el estadio de Anoeta de San Sebastián -al que acuden hasta 6.000 fieles- esta cifra puede llegar al medio centenar.

Bautizos para adultos

Diferente al católico, el rito del bautizo de los testigos se celebra tras meses o años de estudio de la Biblia, cuando las personas son adultas y cuentan con conciencia, y se realiza por inmersión en una piscina, a semejaza de los cristianos primitivos.Con él, Bárbara Lara Marcos se convierte en una testigo en toda regla y se compromete a tener «una conducta ejemplar» y a seguir los preceptos de la Biblia que esta religión interpreta.

Bárbara, que procede de Cuba, aunque hace más de 10 años que vive en Bilbao, lleva año y medio estudiando las Sagradas Escrituras y siguiendo los mandatos de esta fe. Sobre la posible desconfianza del resto de la sociedad, Bárbara es tajante: «Nosotros damos un mensaje de vida, de ayudar a salvarse. El mundo actual está gobernado por Satanás, con la importancia extrema que le damos a las cosas materiales. Sencillamente hay mucha gente que no es feliz porque no es espiritual».

Pero los Testigos de Jehová continúan siendo una religión controvertida para la sociedad. Acusaciones de actuar con estrategias propias de una secta o de anteponer preceptos religiosos al derecho a la vida se encuentran a veces en primera plana.

José Antonio Tudea justifica estas críticas por el desconocimiento de una parte sobre los mandatos que siguen y por prejuicios que «no tienen ninguna base». «Se dan casos de un vecino que te saludaba antes de saber que eras testigo y cuando lo ha sabido deja de saludarte.

De hecho, el año pasado fueron reconocidos por el Estado como «religión de notorio arraigo», al igual que el resto de las que en la actualidad tienen acuerdos con el Gobierno, como la musulmana o la católica.

Transfusiones prohibidas

A pesar de este reconocimiento institucional, los conflictos con las transfusiones de sangre continúan siendo la principal polémica de esta religión, especialmente en los casos de menores, en los que sus padres tienen la potestad para decidir y se han llegado a dar procesos judiciales. El rechazo a una transfusión de los testigos se debe a una interpretación de unos mandatos de Noe en la Biblia, que prohíben tajantemente «tomar sangre» de otra persona y que siguen a rajatabla. «En Bizkaia llevamos 30 años con muy buena relación con los jefes de pediatría de los Hospitales y nunca ha hecho falta realizarle una transfusión a un niño», señala el representante de los testigos.

Los seguidores de esta religión se justifican con que la relación directa entre transfusión de sangre y salvar una vida «ya no existe», y apuntan a «métodos alternativos» para los que la mayoría de los médicos no estarían preparados. «Además puede tener riesgo de que te contagien una hepatitis o enfermedades como el VIH. A pesar de los controles, ningún médico te puede asegurar al 100% que eso no va a pasar», justifica Tudea. ¿Pero y si una persona decide «violar» esa regla y acceder a una transfusión en un caso de extrema gravedad?: «Pues es una circunstancia muy especial y entenderíamos que ha sido una debilidad derivada de ello, aunque estés violando un precepto. No se le expulsaría de la congregación».