Teresa Gurza, 7.04.2021

Según el Censo de Población y Vivienda 2020, recientemente divulgado por el Inegi (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), en México hay menos católicos que hace una década, y adquieren importancia numérica los mexicanos sin religión.

Los datos afirman que 90,2 millones de mexicanos de cinco o más años dijeron profesar la religión católica; seis millones más que en 2010, y una de las cifras de catolicismo más altas del mundo.

Sin embargo, su proporción respecto al total de población es del 77,7 por ciento; cinco puntos menos que hace diez años, y más de diez puntos menos que a inicios de 2000; lo que confirma un descenso desde 1950.

Retrocedieron también en términos relativos los cristianos no católicos; actualmente los Testigos de Jehová son el dieciséis por ciento de los mexicanos.

En cuanto a religiones no cristianas, la primera en México es la judía, con 58 mil adeptos.

El censo reveló un significativo aumento de quienes declararon no tener religión o ser ateos o agnósticos; suman 13,3 millones, 10,6 por ciento de la población y 5,9 puntos más que en 2010.

El 54 por ciento de ellos tiene menos de treinta años; los ateos son el 5,4 por ciento, y los que creen en Dios, pero sin iglesia, el 23,3.

Una situación en la que, además del secularismo creciente en la sociedad, han influido los crímenes sexuales cometidos por curas en México y el mundo, y que la misma iglesia calcula que ha dejado cien mil víctimas.

En Australia, la Real Comisión informó de que 1880 sacerdotes habían sido acusados por 4447 niños.

En Alemania, el episcopado reportó denuncias de 3677 personas contra 1670 sacerdotes.

El Gobierno de Canadá afirmó que doce mil menores tuvieron que ser indemnizados por la Iglesia.

La Conferencia de Obispos Católicos Estadounidenses precisó que, entre 1950 y 2002, 4392 niños fueron violentados y en 2018 los crímenes sexuales se incrementaron; 300 sacerdotes de Pensilvania y 500 de Illinois fueron acusados por más de dos mil personas y la Compañía de Jesús debió pagar 166 millones de dólares a 470 niños abusados entre 1940 y 1990.

Y el mapa de la pedofilia sacerdotal incluye en lugares destacados a México, Chile, Irlanda, Holanda y Polonia.

El Episcopado Mexicano, siempre cómplice de prelados pedófilos, admitió que 152 sacerdotes fueron retirados de su cargo en los últimos nueve años; pero niega cifras de las víctimas.

Una posición que comparte el gobierno de López Obrador ante los crímenes cometidos por los Legionarios de Cristo contra niños de sus colegios.

Según consigna Bernardo Barranco en su artículo para Proceso del pasado 28 de marzo de 2021, la Secretaria de Gobernación respondió a la Cámara de Diputados que no tiene conocimiento de denuncias sobre abusos a menores por parte de miembros de esa congregación, fundada por Marcial Maciel; pese a que la misma orden religiosa los ha reconocido.

El 78 por ciento de quienes han denunciado a sacerdotes en todo el mundo, son hombres que en promedio tenían once años al sufrir la primera violación.

Entre los casos más horrendos están las declaraciones de quince niños de entre ocho y catorce años, obligados a participar en actos sexuales con arzobispos, que llevaron a una investigación del Daily Beast, retomada por Carla Ordoñez en una nota de Quinto Poder, revelando que religiosas del convento Speyer de la Diócesis de Colonia, rentaron (alquilaron) durante diez años -de 1970 a 1980- a 175 niños huérfanos para que obispos, curas y empresarios abusaran de ellos.

Las monjas, incluso ponían trabas a los procesos de adopción, para no quedarse sin mercancía; los violadores murieron sin castigo y la diócesis se ha negado a reconocer los delitos, exonerando al cardenal Rainer Maria Woelki, acusado de taparlos.

No es de extrañar que haya rebeldías frente a esas jerarquías eclesiásticas que ocultan a curas pedófilos y se niegan a bendecir a parejas homosexuales.

Un reciente cable de la agencia EFE informó de que sacerdotes austríacos, demandantes desde 2011 de la modernización de la Iglesia Católica, han desafiado al Vaticano y bendecirán uniones entre personas del mismo sexo por considerar que negarlas es contrario al mensaje del Evangelio.

La Iglesia ha tomado también como rebeldía la aprobación por el Parlamento español de la ley que permite la eutanasia y convierte a España en la séptima nación en legalizarla, tras Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Colombia, Canadá y Nueva Zelanda.

Y pronto podría estar en la lista Chile, porque el proyecto de «ley Eutanasia» pasó al Senado.