Clarín (Argentina), 24.02.2021

Hace dos años, las monjas Irene Gibson y Anne Marie habían ganado trascendencia en Irlanda por la campaña solidaria que iniciaron para poder comprar una casa, ya que el gobierno local las había echado del lugar en el que vivían. Finalmente obtuvieron el dinero y varios medios las entrevistaron. Eran una suerte de rockstar católicas y tal vez por esa relevancia fue que les llegó la convocatoria para realizar un exorcismo, nada menos que en el parlamento de Dublín.

El episodio ocurrió en el pasado mes de diciembre, pero en los últimos días comenzó a circular en las redes sociales un video del episodio, que generó indignación en la sociedad. Nuevamente las hermanas ganaron trascendencia mediática, pero esta vez por un motivo completamente diferente.

Es que en el momento en que sucedió aquel procedimiento religioso realizado contra una supuesta fuerza oscura o maligna, regían las restricciones para la circulación en uno de los momentos más complejos de la pandemia de Covid-19

El medio The Irish Examiner informó que las monjas rompieron la cuarentena, planteada a partir del aumento de casos de coronavirus, para asistir a un exorcismo del Dáil -así se conoce a la Cámara de la Asamblea- días antes de Navidad.

El Dáil, con sede en la capital irlandesa, es la cámara baja irlandesa del Oireachtas, que también incluye al presidente de Irlanda y Seanad Éireann, la cámara alta de la legislatura irlandesa. El Dáil consta de 160 miembros.​

Las dos hermanas que viven en Cork asistieron al exorcismo en Dublín el 8 de diciembre, momento en que los viajes entre condados estaban prohibidos. En el video se muestra el exorcismo y una misa posterior en Herbert Park. El evento atrajo a unos 70 asistentes a pesar de que las reuniones al aire libre en ese momento estaban limitadas a 15.

La Misa estuvo a cargo del Padre Giacomo Ballini, quien dijo a la multitud en la reunión que «ningún poder humano puede quitar el derecho a celebrar una Misa».

En el video del exorcismo se muestra al padre Giacomo Ballini, del grupo disidente La Sociedad de Resistencia de San Pío, rociando agua bendita en un edificio del gobierno irlandés mientras rezaba para que Satanás «abandonara este lugar».

Después de que la madre Irene y la hermana Anne Marie fueran vistas en el evento, se les dijo que deberán irse de su complejo en Corran South, para junio de 2021.

La madre Irene Gibson, de un grupo llamado las Hermanas Carmelitas del Santo Rostro de Jesús, había protagonizado una polémica en 2019, cuando recibió la orden de desalojar el recinto en el que se alojaban por no contar con permiso de planificación.

Por su parte, la hermana Anne Marie, anteriormente llamada Hannah Loeman de Whanganui, arribó en aquel año al grupo. Profesó sus votos de obediencia, castidad y pobreza en mayo se convirtió en una monja carmelita del Santo Rostro de Jesús.

«Llegué aquí desde Nueva Zelanda en marzo de 2017 y en septiembre de 2017 recibí el hábito como novicia. Hoy hice mi primera profesión de votos por un período de tres años», dijo la hermana Anne Marie a The Irish Times en 2019.

Tras la polémica por la residencia, las monjas pudieron recaudar los fondos para irse a vivir a una cabaña de madera. Allí, la nueva hermana debió adaptarse a una vida de silencio y contemplación, algo que reconoció que fue difícil al principio.

«Somos una orden silenciosa, pero una hora todos los días, tenemos recreación y podemos hablar. Oramos en común en latín, pero cuando oramos en privado, podemos elegir entre latín o inglés, pero solo asistimos a misas tradicionales de rito latino», le dijo al periódico en 2019.

Sin embargo, ahora tendrán que buscar alojamiento nuevamente.