Público (España), Henrique Mariño, 13.04.2020

El confinamiento por el coronavirus ha provocado la irrupción de supuestos terapeutas y de coaches [en español: guía, instructor, consejero o mentor] que ofrecen sus servicios en internet, lo que ha motivado una denuncia de los profesionales de la psicología, quienes critican el intrusismo profesional y advierten de su falta de preparación para atender a las personas que están sufriendo síntomas o problemas de ansiedad, depresión y otros síndromes asociados al encierro prolongado en sus casas.

La queja del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid ya ha motivado el cierre de la web de la plataforma Héroes del COVID, cuyo gancho en las redes sociales era: ¿La situación actual del COVID te está superando? ¡Podemos ayudarte! “Estaba integrada por 83 personas, la mayoría de las cuales no son profesionales sanitarios”, que “se presentaban como coaches ofreciéndose para intervenir en trastornos como la ansiedad y otros problemas de salud derivados del confinamiento”, explicaba el citado colegio en un comunicado.

El psicólogo clínico Pedro Rodríguez subraya los peligros de ponerse en manos de personas que no están preparadas para desempeñar la tarea, ya que pueden provocar un daño mental o acentuar el existente. “Están sacando tajada de esta coyuntura al impartir terapias para las que no están cualificados. Sin embargo, cuentan con la ventaja de que la profesión de terapeuta no está regulada, por lo que cualquiera se está erigiendo en coach aprovechando conceptos como la psicoterapia, que debería reglarse”.

Un coladero o vacío legal que no sólo explotan algunos charlatanes y vendedores de pócimas, sino también licenciados en la materia no habilitados para el ejercicio de la profesión. Para poder hacerlo, además de estar colegiado es necesario haber realizado un máster universitario en Psicología General Sanitaria o superado el PIR (Psicólogo Interno Residente), una formación de cuatro años en hospitales (similar al MIR de los médicos). También pueden ejercer los antiguos licenciados que recibieron la habilitación tras demostrar su experiencia y figurar como personal de un centro o servicio sanitario.

“Un coach no es ninguna profesión. En realidad, no es nadie”, asegura Rodríguez, miembro de la junta de gobierno del Colegio Oficial de Psicología de Madrid. “Sus técnicas e instrumentos no aportan nada, sino que corresponden a los profesionales de la psicología. La plataforma Héroes del COVID ha retirado la web y sus perfiles en redes sociales, pero quién sabe si seguirán trabajando desde sus casas o consultas”, se queja el psicólogo clínico, cuyo colegio anima a denunciar a quienes prestan su “ayuda” sin estar formados.

“Con el objetivo de erradicar aquellas actividades que, amparadas bajo diversas denominaciones o etiquetas, constituyen prácticas encubiertas de intrusismo profesional en el ámbito de la Psicología, el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid pone a disposición de sus colegiados y de los ciudadanos un buzón electrónico donde podrán denunciar las situaciones de intrusismo profesional de las que tengan conocimiento”, explica la institución, que subraya que la iniciativa persigue defender tanto a los profesionales como a la sociedad ante unos procedimientos que “pueden atentar gravemente contra la salud de las personas”.

Ni coaches ni voluntarios inexpertos

Para publicitar su asistencia, Héroes del COVID apelaba al temor a ser infectado, a la preocupación por los parientes ingresados y a la tensión que puede provocar la cuarentena. “Si estás sufriendo el estrés del confinamiento, las intensas jornadas conciliando vida personal y profesional, si te afecta el miedo al posible contagio, si tienes un familiar hospitalizado por COVID o la incertidumbre de cuándo va a terminar esta pandemia y sus consecuencias, NO ESTÁS SOL@”.

Además, aseguraba que no había que pagar: “Somos 100 coachs [sic] profesionales dispuestos a acompañarte totalmente GRATIS en 8 idiomas desde 8h a 00h”. Un gancho criticado por psicólogas como María del Carmen Rodríguez, quien deja claro que ella y sus colegas habilitadas sí que son profesionales, por lo que “no debería ser un servicio gratuito”. Tampoco recomienda que la labor durante la emergencia del coronavirus corra a cargo de voluntarios sin experiencia, tanto por el bien de los pacientes como por el de los propios graduados. “Ya pasó el 11-M, cuando algún chaval recién licenciado salió tocado tras prestar asistencia”.

María del Carmen Rodríguez asegura que la vicedecana del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, Rocío Gómez, dimitió precisamente por defender la presencia de voluntarios en el hospital de campaña de IFEMA. La entidad afirmó en un comunicado que los motivos de su renuncia habían sido “las discrepancias con respecto al dispositivo de psicólogos” en el recinto ferial, gestionado por el SUMMA-112, la unidad de urgencias médicas donde trabaja Gómez. “El resto de la Junta de Gobierno, por unanimidad, consideraba que una actividad presencial, con riesgo para la salud, no podía llevarse a cabo sin las debidas condiciones laborales y de seguridad, en igualdad con otros colectivos profesionales”.

La responsable del gabinete de psicología CITE también denuncia la existencia de otras páginas que ofrecen sus servicios de orientación online, pues duda de que algunos de esos psicólogos cuenten con los requisitos para desempeñar su trabajo. “Es obligatorio proporcionar tu nombre, tu número de colegiado y tu habilitación sanitaria. Sin embargo, cuando les pedí esa información en Twitter me bloquearon y en Facebook argumentaron que se negaban por razones de protección de datos, cuando deben ser transparentes”, explica Rodríguez, quien advierte de que “puede haber psicólogos extranjeros que ni siquiera tengan su título homologado”.

Por ello, apunta contra los “supuestos terapeutas y facilitadores de evolución personal que camuflan con ese tipo de denominaciones su falta de título y habilitación con el objetivo de ver pacientes”, aunque también contra los “licenciados en psicología que se saltan las normas”. Dear Coach, la promotora de Héroes del COVID, animaba en su día a actualizar los perfiles de las personas que iban a “colaborar altruistamente con esta campaña”. No sin antes dejar claro que no abrirían “procesos de terapia”, sino que ofrecerían “un espacio de escucha, acompañamiento y sostén emocional”.

Entre los ejemplos de perfiles, sugería los siguientes: “Coach experta en el manejo de la ansiedad, psicólogo especialista en duelos, terapeuta experto en conflictos de pareja, coach experto en gestión del estrés, psicólogo especialista en miedo y ataques de pánico, coach especialista en reorientación laboral, terapeuta especialista en relaciones familiares, coach experto en el manejo de la frustración, etcétera”.

La profesión de terapeuta no está regulada

María del Carmen Rodríguez insiste en que no son psicólogos, sino coaches, a quienes nadie les está poniendo un límite. “Hablamos de la salud mental de la población, porque nosotros no vendemos patatas fritas. Si vas a un hospital, es obvio que te atenderá un médico. En un juzgado, te defenderá un abogado y te juzgará un juez. ¿Por qué no es tan obvio que una terapia tiene que ser impartida por un psicólogo con habilitación sanitaria? Aquí vale hasta un chamán, lo que resulta vergonzoso e indignante”.

Pedro Rodríguez, miembro de la junta de gobierno del Colegio Oficial de Psicología de Madrid, recuerda que el problema reside en que la profesión de terapeuta no está regulada en España. “Ahora Vox ha abierto en Asturias una línea de atención telefónica de psicólogos afines al partido que prestan asistencia a sus afiliados y simpatizantes. No dudo de su profesionalidad, pero por una cuestión ética deberían dejar a un lado tanto su ideología como sus creencias”, concluye la responsable del gabinete de psicología CITE.

Un polémico servicio que se suma a la de la Plataforma de Afectados y Víctimas Covid-19, que ofrece “ayuda psicológica gratuita por teléfono o por Skype” a cargo de un “equipo terapéutico” dirigido y coordinado por la ultraderechista Pilar Gutiérrez Vallejo, como publicó infoLibre.

Desde su página se puede acceder al denominado Centro de Terapia PsicoEspiritual (CTPE), cuyo tratamiento se basa en “los Salmos” y en la “resonancia mórfica”. Una pseudotécnica cuestionada por Pedro Rodríguez, quien hace un llamamiento a los posibles usuarios para que siempre confirmen que las terapias están avaladas y reconocidas por el Ministerio de Sanidad. Según señala la web de Vallejo, “resonando en la frecuencia de Cristo ¡son posibles los milagros!”. Más allá de su dudosa efectividad, si lo dice la mujer más franquista de España, ¿va a misa?