Código Nuevo (España), 14.02.2020

Los extorsionaba, les obligaba a trabajar y a prostituirse por él, algunos incluso llegaron a amenazar con suicidarse si sus padres no les daban el dinero que él les exigía. Lawrence Ray, el cincuentón estadounidense que logró convertirse en el líder espiritual de un grupo de estudiantes universitarios, nunca imaginó que los mismos fieles seguidores que le entregaron más de un millón de dólares acabarían por denunciar sus abusos y llevarle a la cárcel.

Todo comenzó cuando Larry aprovechó su estrecha relación con sus hijas para iniciar el contacto con sus compañeros en la Sarah Lawrence College. Hacía poco tiempo que había salido de la cárcel y se estableció en la habitación de su hija en la residencia de estudiantes del campus. Una vez allí, se sirvió de la imagen de buen padre que proclamaba su hija mayor (quien siempre dijo que su padre había sido una víctima en la cárcel) para realizar sesiones de ‘terapia’ con el supuesto objetivo de ayudar a los estudiantes más vulnerables.

Técnicas de manipulación de la inteligencia

El hombre, un antiguo informante del FBI, aprovechaba sus habilidades psicológicas para convencer a los jóvenes de que estaban ‘rotos’ y que los traumas de su infancia explicaban todo su sentimiento de culpabilidad y problemas actuales. Para llegar a ese control de sus mentes empleó interrogatorios grupales, técnicas de privación del sueño, humillación sexual y violencia física. Una vez llegó a amenazar a uno de los chicos con desmembrarlo con un cuchillo.

Según un reportaje publicado en The Cut, Larry era un manipulador de más alto nivel. A raíz de un examen psicológico encargado por la defensa de su exmujer durante el juicio por la custodia de sus hijas, el forense le describió como una personalidad “imposible de evaluar” y destacó que sería “capaz de manipular y controlar todas las situaciones incluso una entrevista psicológica con un examinador forense, sin importar cuán experimentado sea”.

La fragilidad de los estudiantes en su favor

Al parecer su control era tal que podía obligar a los jóvenes a mantener relaciones sexuales mientras él observaba (o participaba) y una de las víctimas se vio forzada a prostituirse para retornarle una deuda de 500.000 dólares que él mismo había inventado. Una vez obtenía el dinero utilizaba un negocio de dominios en internet para blanquearlo. En total, las cinco principales víctimas de Ray le proporcionaron una cantidad superior al millón de dólares.

“Se supone que la universidad es un momento de autodescubrimiento e independencia recién obtenida. Pero, como se alega, Lawrence Ray explotó ese momento vulnerable en la vida de sus víctimas a través de una dirección de conducta que conmociona la conciencia”, explicó el fiscal federal de Manhattan, Geoffrey Berman, durante el juicio que en la actualidad le enfrenta a sus víctimas bajo los cargos de extorsión, tráfico sexual y trabajos forzados. Un juicio que, según las autoridades de Nueva York, “conmociona la conciencia”.