La Vanguardia (España), Adolfo S Ruíz, 12.09.2019

Los raqis marroquíes están en el punto de mira en Marruecos. Los casos criminales relacionados con estos exorcistas, chamanes o simples charlatanes se multiplican y las autoridades ven con preocupación la extensión de la práctica de la roqya, el equivalente al exorcismo en el cristianismo. Asesinatos, muertes accidentales, abusos sexuales, violaciones, adulterios… la lista es amplia y llamativa.

En teoría, la roqya es un conjunto de métodos espirituales que contribuirían a remediar enfermedades ocultas o simples problemas diarios (paro, soltería, disputas familiares) mediante el recitado de versos coránicos y la utilización de sustancias como aceite, agua, miel o hierbas. Una terapia que permite identificar, por ejemplo, supuestas posesiones diabólicas, brujería o mal de ojo y protegerse de ellas.

Aunque según el Islam se trataría de un ejercicio de automedicación, un ritual de purificación y eliminación de males mediante la oración y la meditación, la roqya es un negocio para charlatanes sin escrúpulos que ofrecen la curación de esos males a través de sesiones de terapia remuneradas.

La roqya es hoy un ejercicio de falso exorcismo donde el incauto cliente acude al raqi para que, mediante invocaciones, rezos y consignas, le ayude a resolver todo tipo de problemas, como una soltería prolongada, pesadillas recurrentes, posesiones diabólicas, negocios que no prosperan, problemas familiares, inestabilidad emocional…

La extensión de esta práctica pseudorreligiosa en Marruecos atrae a desalmados de todo tipo que sangran económicamente a sus víctimas o las someten directamente a violaciones y abusos sexuales. En el país, los escándalos relacionados con estas personas no dejan de crear problemas y provocar dramas.

El pasado 23 de abril una niña de seis años murió en Kenitra durante una de estas sesiones, llevada a cabo por su propio hermano, que se había autoproclamado raqi. La policía de Tiznit detenía poco después a un charlatán acusado de haber abusado sexualmente de varias clientas que se creían perseguidas por el diablo. Según las investigaciones, el raqi llevaba a sus víctimas a lugares solitarios y allí las violaba y robaba.

El 22 de mayo Mosaab Touzi, célebre charlatán de Casablanca, era condenado a siete años de cárcel tras violar a varias clientas en sus sesiones. A las víctimas las atacaba después de que hubieran perdido el conocimiento durante los exorcismos.

“A una de sus víctimas, una joven que había acudido con su madre, la dejó para el final con la excusa de poder dedicarle más tiempo. Cuando llegó su turno, dejó a la madre en la sala de espera y empezó la sesión. A los quince minutos la joven se desvaneció y el charlatán abusó de ella sin que nadie se enterara. Tras despertarse, la chica descubrió semen en su cuerpo y alertó a su familia, que denunció al raqi pervertido”, decía el comunicado policial.

En Dakhla otro raqi fue detenido, acusado de aprovechar la roqya para violar a clientas. La denuncia fue presentada por una mujer que, según su testimonio, fue violada cuando se desvaneció en la sesión. Después, el exorcista le habría ofrecido una fuerte cantidad de dinero para que no le denunciara, e incluso un contrato de trabajo en un país del Golfo. En este caso, sin embargo, la policía descubrió que la mujer había comenzado a mantener relaciones sexuales consentidas con el raqi cuando todavía estaba casada, relaciones que habían continuado después de divorciarse de su marido.

El fenómeno de la roqya se extiende en Marruecos, igual que en las sociedades occidentales a veces aumenta la demanda de espiritualidad. En Argelia llegó a inaugurarse una clínica especializada que fue cerrada por las autoridades. Quienes se oponen a estas prácticas lo hacen también desde el punto de vista de la religión, dado que el Corán prohíbe la brujería. Pero la mayoría lo hace desde un punto de vista social y alerta de que es simple charlatanería que busca aprovecharse de la ingenuidad.