The New York Times (Estados Unidos), Sanam Yar, 31.08.2019

Jonathan Kaplan, psicólogo clínico en Nueva York, se dio cuenta hace poco de que cada vez más de sus clientes estaban hablando de cómo los afectaba Mercurio retrógrado.“No estoy familiarizado con los ciclos cósmicos”, comentó (su especialidad es terapia cognitiva conductual). “Y tampoco intento estar familiarizado, pero quiero entender qué significa eso para una persona y cómo influye en su comprensión del mundo”.Ahora Kaplan, como muchos otros terapeutas, está aprendiendo algo nuevo para comunicarse mejor con sus pacientes.Los tratamientos alternativos, rituales y principios de la metafísica tienen un peso cada vez mayor en la cultura popular. La astrologíay las lecturas del tarot ahora se hacen hasta con aplicaciones móviles y en redes sociales. Hay “medicina de energía” y terapia de “baños de sonido” que ahora se usan no solo en “centros de sanación” sino en hospitales.
“Hay muchas cosas de la psicología que antes se consideraron atrevidas y alternativas”, dijo Charlynn Ruan, psicóloga clínica y fundadora de Thrive Psychology Group en California. Ruan comentó que ahora está aprendiendo sobre enfoques y tratamientos alternativos. “No los predico, pero tampoco voy a decir que es algo que no deba mencionarse en la consulta. Eso sería como desempoderar al paciente y caer en la arrogancia”.
La gente está depositando su confianza (y dinero) en estas prácticas que consideran son caminos para el autoentendimiento. La industria del bienestar —que incluye temas de cuidados físico, de la piel, viajes y nutrición— fue valuada en 4,2 billones de dólares en 2017, según el Global Wellness Institute.
Ese mismo año, un sondeo del Centro de Investigaciones Pew reportó que alrededor de la mitad de todos los estadounidenses ha tenido algún contacto directo con terapias alternativas. Y a medida que avanza la legalización de la marihuana recreativa o medicinal en partes de Estados Unidos, y el uso de alucinógenos para ciertos fines es validado por algunos en la comunidad científica, es probable que aumente la cantidad de personas que recurran a tales mecanismos.
¿Qué implicaciones tiene eso para los terapeutas, quienes antes eran las personas de confianza para cuestiones de desarrollo personal y el autoconocimiento? Pues han estado escuchando a sus pacientes sobre estas tendencias de nueva era y creen que los temas tienen mucho que ver con su trabajo.
En Los Ángeles, la capital mundial de la industria del bienestar, en las sesiones de terapia psicológica ahora se habla mucho de medicina herbal, de chamanes, astrología, reiki y los baños de sonido.“En L. Á. siempre se decía: ‘Mi terapeuta me comentó que…’. No era para nada raro”, indicó Kristie Holmes, terapeuta del grupo Thrive en Beverly Hills, California. “Pero ahora también se acostumbra hablar de tu chamán”.En Nueva York y Chicago se habla de ayahuasca, de lecturas del tarot, de astrología y de los médiums. En Austin, Texas, se discuten los cristales, la ayahuasca y los médiums. Y en Washington D. C.…bueno, ahí se mantienen más tradicionales.

Según muchos de los terapeutas con los que habló The New York Times, los pacientes que mencionan estos enfoques suelen ser más jóvenes, más pudientes y, por lo general, tienden a ser mujeres, aunque muchos de los psicólogos reportaron que hay interés de pacientes de todas las edades.Cuando los temas se mencionan, los profesionales en el cuidado de la salud mental usualmente los ven como una manera para acercarse al paciente.“¿Me pongo a averiguar qué signo zodiacal tiene esa persona?”, dijo Ruan. “No”. Pero mencionó que sí ha revisado análisis de revistas científicas sobre la ayahuasca y ha visto documentales sobre el kambó, la secreción de las ranas de árbol amazónicas que se usa como método sanador. Ha buscado a hipnoterapeutas y a sanadores somáticos cuando sus pacientes hablan muy bien de ellos, para entender más qué es lo que hacen, aunque no refiere a sus clientes con esos practicantes.

De hecho, hay una psíquica que más bien ha referido a varias personas con Ruan, aunque la terapeuta no la conoce personalmente.A veces estas cuestiones alternativas, con la disposición de los terapeutas, puede tener resultados sorpresivos.“Tengo una clienta que fue con una médium y eso terminó exponiéndole un trauma de su pasado que había bloqueado por completo, algo terrible”, dijo William Schroeder, consejero y codirector de Just Mind, servicio terapéutico en Austin.Schroeder se ha mostrado dispuesto a ir más allá para poder compenetrar con sus pacientes. “Tuve un cliente que hablaba mucho de Calabozos y dragones”, contó, “así que fui a una sesión de juegos de rol para aprender más”.

En una esquina del consultorio de Anthony Freire hay un detalle que llama la atención: un recipiente de bronce que compró en Etsy y que tiene inscrito un poema. Adentro hay un tarot de los ángeles. Freire, psicoterapeuta y director clínico del centro de salud mental de Soho, usa las cartas como parte de su consulta.En cada tarjeta hay palabras abstractas como “paz”, “respeto” y “perdón”. Al final de cada sesión le pide al paciente que tome una carta al azar y describa qué significa el término en el contexto de lo discutido en la consulta.“Al principio era como broma”, dijo Freire. Compró las cartas después de ver a un terapeuta que las usaba en un programa de Vice. “Pero luego vi que sí funciona”.

Aunque los profesionales en salud mental también mencionan varias razones por las que no usan esos tratamientos ni los promueven.Holmes, del consultorio en Beverly Hills, dijo que algunos pacientes recurren a métodos alternos para sentir que consiguen una solución rápida a sus problemas. La terapeuta calculó que la mitad de sus pacientes de terapia tradicional han llegado cuando no les funcionó alguna práctica alternativa.La Asociación Estadounidense de Psicología (APA) no tiene una postura oficial respecto a estos métodos alternativos, aunque tiene vigente una política de practicar lo que esté respaldado por pruebas o estudios, dijo Lynn Bufka, directora ejecutiva asociada para temas de prácticas, investigación y políticas de la organización.Algunas intervenciones alternativas, como la meditación, tienen mucho más respaldo científico que algo como la sanación con cristales, dijo Bufka. Recalcó que también es necesario tener sensibilidad de temas culturales para ciertas prácticas alternativas con componentes más espirituales.Bufka indicó que si son métodos para los que hay poca investigación o información creíble, la persona que dé los cuidados clínicos necesita discutir por qué es una práctica que el o la paciente consideran importante.El punto, dijo, es que deben considerarse y se debe tener presente el bienestar del paciente y un sentido de responsabilidad sociocientífica.“Esto es lo que yo les digo: ‘No tengo una opinión para el tema, cuyos resultados no son científicamente medibles y, a menos que crea que es algo que te va a hacer daño, confío en tu propia sabiduría e inteligencia para tomar buenas decisiones sobre si es algo benéfico para tu vida’”, dijo Ruan.
Kaplan, el psicólogo clínico de Nueva York, lo explicó de otro modo: “Si alguien ya está buscando terapia psicológica, respaldada por pruebas factuales, y al mismo tiempo medita con cristales cada vez que Mercurio está retrógrado, entonces me parece muy bien”.